martes, 14 de abril de 2009

¿Qué es esto?


¡Ah!, pero si es el Patineteteam… ¡no me había olvidado de él!, que conste, pero entre la cantidad de trabajo, la actividad extra, la nostalgia, unas cosas y otras… pues han pasado tres semanas. Espero que no vuelva a pasar, lo intentaré, pero es cierto que cada vez este blog va teniendo menos sentido. Pablo ya está muy mayor y su memoria hace que el patinete no sea tan necesario. De todas formas… recapitulamos estas últimas semanas…

Durante este tiempo, además de ir algún día a entrenar, hemos ido a jugar al hockey, la otra gran pasión de Pablo. Se lo pasa en grande jugando al hockey con sus compañeros del cole. Pablito juega en los pre-benjamines de Santa María del Mar y la verdad es que da gusto ver cómo han mejorado desde que empezó la temporada. Como muestra, un botón: el primer partido contra Dominicos lo perdieron 14 – 2, el segundo lo empataron a 4 (pudieron haber ganado) y el último lo ganaron, con solvencia, 6 a 4. También juega con los benjamines B del colegio y con este equipo este año les ha tocado sufrir un poco de más. La verdad es que no dan una, a pesar de haber tenido algún partido con posibilidades. El otro día, como recompensa a estar entrenando tan bien, sus entrenadores le han premiado, junto con su amigo Martín, a ir con el benjamín A para jugar contra Compañía de María. El entrenador del otro equipo, con un gesto no demasiado deportivo para con un niño de 9 años que se enfrenta a otros de 11 o 12, no le dejó jugar por haber doblado ya con el “B”. Pablo se quedó completamente disgustado, con una pena tremenda. De hecho, ese día casi no durmió, levantándose a las 7 de la mañana y yendo al baño constantemente de los nervios. Sin embargo, este hecho, desde mi punto de vista, le ha producido un punto de inflexión en su maduración como deportista.

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El día 21 nos fuimos hasta el circuito de Castroponce para entrenar la primera prueba del Campeonato de Castilla y León. Fuimos ese día ya que lo más probable es que el día 4, previo a la carrera, no pudiésemos entrenar (aunque al final sí pudimos). Llegamos al circuito, completamente nuevo para todos, y pasamos un buen día de sol, viento y polvo. Pablo, después de un par de tandas para tomar referencias, comenzó a rodar cada vez más rápido, tomándole el pulso al trazado leonés. Sus tiempos, antes de comer, distaban mucho de los que se habían hecho el fin de semana anterior en la prueba del social. Por la tarde seguimos entrenando, probando reglajes y ajustes y conseguimos hacer unos tiempos decentes. Lo mejor es que Pablito trabajó como un león todo el día hasta que se cansó de dar vueltas al circuito de Castroponce.

El día anterior, viernes después de San José, nos fuimos al Barco de Valdeorras a casa de los abuelos de Pablo y Nico. Cada vez que hemos ido a dormir allí hemos ido a salto de mata, llegando tarde por la noche y yéndonos a primera hora de la mañana sin tiempo para nada. En esta ocasión llegamos a comer para pasar el día con calma y con los abuelos. Después de comer, y de que Pablo y Nico diesen un paseo por el pueblo con el abuelo, nos fuimos a Valdegodos a ver a la tía Teresita. A los niños les ha venido muy bien acercarse hasta allí, como el otro día cuando celebramos el centenario de la abuela Josefa. El contacto con las personas mayores creo que les hace mucho bien, les da otra visión más real de la vida que no sólo ver su mundo de yupi infantil. A la tía le gustó mucho ver a los niños y a estos les fascinó verla y conocerla, porqué aunque ya la conocían no se acordaban de ella. Después dimos un paseo por el malecón del Barco y hasta bajamos hasta el río. Es curioso, tantos, tantísimos años pasando temporadas en el Barco y no recordaba yo haber bajado nunca hasta el río. Tengo mil recuerdos, del Cisne, de la Lambretta, de las gallinas, del malecón, del Casino, de las fiestas y de mil cosas, pero del río sólo ver el descenso desde el balcón de la casa del tío Pin. Aquella casa que me encantaba perderme en el cuarto aquel que tenía lleno de tebeos y en la cual el tío era el auténtico Rey. Muerto el Rey, ha muerto la monarquía.
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Los niños lo pasaron en grande con los abuelos, y los abuelos con los niños. Como siempre, la abuela les tenía preparada a los pies de la cama la caja sorpresa que a ellos tanta ilusión les hace. La pena es que el Barco no nos quede más a mano de más sitios, pues para nosotros sería un alivio y una forma de tener más contacto.


El siguiente fin de semana se nos presentó una cita ya clásica en nuestro calendario: el Curuxarallye de Regularidade. La prueba es genial, pero para quien es genial es para Pablo. La última prueba consiste en que tienen que dar tres vueltas al circuito en los karts de alquiler e intentar quedar, en tiempos, lo más cercano posible a Pablo con su Maranello. El primer año estaba yo agobiado por si le daban un golpe, el año pasado por el kart que tenía un problema de embrague, y este… ¡este no estaba preocupado por nada! Ver ahí a Pablo haciendo todas sus vueltas en la misma décima me hacía mucha gracia. La seguridad con qué corría, como se divertía y como me decía y comentaba ya temas más técnicos, sobre todo debido a los reglajes del kart que venían de Castroponce.


Finalmente nos tocó la hora de saltar a la pista, por fin. Nos fuimos hasta el circuito de Castroponce, León, a correr la primera prueba del campeonato de la FACYL. La verdad es que no se nos ha perdido demasiado por aquellas tierras, pero no nos ha quedado más remedio después de los acontecimientos del último año. Es un poco duro que te echen de tu casa, pero más duro es que te eche tú hijo. En Castilla se hacen las cosas como en Galicia, en lo bueno y en lo malo. Las únicas pequeñas diferencias pueden ser económicas (Castilla es bastante más económico salvo el coste del traslado para un gallego, evidentemente) y el número de inscritos por categoría. En la de Pablo eran una docena más o menos, y a pesar de que estábamos algo separados del “mogollón” (la verdad es que estábamos muy cómodos y “a gustito”), Pablito ya hizo su primer amiguito por la zona, un alevín como él que se llama Jorge. Lo mejor de todo el fin de semana fue, sin duda, el progreso en la actitud, como ha madurado y ha dado otro paso más, este un poco más grande de lo habitual, y se ha animado a realizar adelantamientos que hace tan sólo 6 meses eran absolutamente impensables. Ya no a los pilotos que están delante y van rápido, sino dudando con pilotos que en ese momento ruedan considerablemente más lentos que el resto por el motivo que sea. El cambio ha sido enorme y eso está bien. Para mí, para nosotros, es una muestra más y todavía más clara, de que la precocidad en este deporte no tiene demasiado sentido.

Prometo, para los interesados, no tardar tanto en la próxima actualización.