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lunes, 9 de febrero de 2009

Dejando huella

Hemos conocido y disfrutado del maravilloso Kartodromo Internacional de Braga (www.kib.pt). ¡Alucinante! Menudas instalaciones, ¡menudo circuito!, así da gusto ir a competir y entrenar. El caso es que fuimos porqué el día 22 hay una carrera internacional allí y a lo mejor nos animamos y vamos hasta allí. Desde luego que merece la pena por competir allí ya que el trazado es sensacional.

El día se presentó frío pero despejado, sin lluvia, y eso es toda una novedad en estos días de lluvia torrencial. Pablo saltó a la pista para ver qué se encontraba, sin buscar nada más que conocer la pista. Dio su tandita antes de ir a comer y nos marchamos a comer un cordón blue sensacional. En el circuito estaban entrenando Josito Lamela con su padre y su mecánico para este año, Adao. La verdad es que será un año divertido allá donde vayan a correr y uno de los campeonatos que van a seguir será el gallego. Vinieron los Senlle y también vino a comer, y a entrenar por la tarde, Diogo y su madre. Al final nos juntamos un porrón de gente para comer y, como no, empezaron a brotar las anécdotas y las risas. La de las ladillas es genial y el mismísimo Adao reflexionaba que lo mejor de estos años era lo bien que nos lo pasábamos cuando nos reuníamos para comer o cenar. Recordamos la cena en A Pastoriza 2007 con el gran Mota, alcalde de Zaragoza para la ocasión. Fueron momentos geniales, como cada uno de los momentos de estos, ya, dos años.


Los entrenamientos fueron muy bien y es que da gusto ver a Pablo, el acople que tiene con su Maranello es total y cada vez, poco a poco, es capaz de transmitirle a José Manuel lo que le pasa. José Manuel también conoce cada vez más a Pablo y el hecho fue cuando éste le dijo que no tenía su día y José Manuel me comentó que físicamente estaba flojo. Pablo estuvo todo el fin de semana con una gastroenteritis muy fuerte que hizo que incluso el viaje a Braga estuviese en el aire hasta última hora. Lleva el kart por donde le apetece llevarlo, metiéndolo en cada curva como a él le apetece hacerlo.

Estuvo entrenando casi todo el rato con Josito y los dos se lo pasaron muy bien, al menos Pablo seguro. Cuando volvíamos en el coche veníamos hablando de los entrenos. La verdad es que todo el viaje fue muy divertido ya que tanto a la ida como a la vuelta hemos ido él y yo solos y le dejé ir delante, con el elevador, para poder ir hablando. A la ida nos olvidamos la bolsa con el casco, con lo que tuvimos que dar la vuelta a la altura de Ordenes y a la vuelta tuvimos que volver por Salvaterra para dejar a Sergio, por lo cual nos pegamos más de 700 kilómetros de conversación muy entretenida. El viaje fue de los más placenteros que he realizado.

Me venía diciendo que hay con niños con los que se lo pasa muy bien entrenando y compitiendo, que son pilotos limpios que sólo piensan en disfrutar y aprender como medio para ganar. Josito es uno de ellos, un piloto de gran mérito de la escuela de Serra. Me preguntó Pablo si Josito correría esa prueba de Braga y también me preguntó, casi ansioso, si vendría Otto. Me confesó que lo echaba de menos, que nunca ha competido con un piloto tan limpio y del que se pudiese aprender tanto. Le gustaría volver a correr con él, encontrárselo en una pista y aprender de él. Me encanta pensar que le ha dejado tanta huella como a mi.

domingo, 1 de febrero de 2009

De Boa Raíz

Este sábado fuimos a Santiago al II Racing Show de Santiago en el fantástico espacio habilitado en el mercado de Amio. El día, el espectáculo, estaba previsto para ver una competición de coches de rallys en el que competían uno contra otro. Llamaron a la gente de Hobby Kart para acercarse con los karts de correr y con los de alquiler. Allí nos fuimos a Santiago a pasar un tremendo día de frío, junto con nuestros amigos, los Senlle, Pacheco, Isma (hasta se acercó Fátima), Aarón y después aparecieron Josito Lamela y su padre.

Por la mañana la pista estaba terriblemente húmeda y aunque muchos salieron con ruedas de mojado, Pablito salió con las ruedas del otro día de Serra (esas ruedas las guardaremos en formol, no sé cuantos kilómetros tienen encima, pero son con las que se hizo la carrera de Sanxenxo, de Ourense, de Serra, entrenamientos varios, carrera en Mosteiro, jornada en Mosteiro, 177 vueltas en Serra en mojado, etc., etc., etc… y ahí siguen cumpliendo a la perfección su cometido, enseñar y divertir) y se pasó la mañana en la pista derrapando. No ganará una carrera en su vida, o sí, pero, ¡será un artista del drifting! Después de comer nos dirigíamos hacia el furgón y vimos a Luis Moya nos acercamos a saludarle.

Yo conozco a Luis desde hace muchos años pues fue compañero de colegio de mis hermanos los mayores. Moya es de esos tipos que merecen la pena, que se han ganado a pulso cada logro de su vida. Además de ser todo un bi-campeón del mundo de Rallyes, creo que es campeón del mundo en los corazones de la gente que lo conoce. Yo cuando tuve más relación con él fue justo los meses previos a empezar a compartir el Ford Sierra Cosworth Gr. A con Carlos Sainz. Se iba con mi hermano Santi a las 7 de la mañana a jugar al squash al Judo Club Coruña, en A Gaiteira y yo les acompañaba. La verdad es que se picaban tanto, aún Luis lo recordaba ayer que no se hablaban hasta salir de la ducha, que nunca me dejaban jugar, pero era muy divertido verlos. Yo iba después a jugar con Vicente, pero nuestros partidos eran otra cosa. Ayer estuvimos charlando bastante rato en varias ocasiones y nos dio buenos y valiosos consejos. Desde su conocimiento y profesionalidad nos reforzaba lo que sabíamos: a los niños hay que dejarlos que aprendan, que ellos mismos se den cuenta de las cosas y sobre todo hay que ver si le gusta este deporte. Le conté la anécdota de los últimos entrenamientos en Serra y el mismo reflexionaba sobre la dureza del karting. Me contaba historias personales con sus hijos en kart y nos dábamos cuenta de que la madera especial que tienen. Luis es una persona terriblemente humana, cercana y ello me lo demostró en el saludo y en la despedida. Cuando me vio y nos saludamos me decía que a veces no sabía como de efusivo tenía que ser con la gente al saludarlos ya que conocía infinidad de personas, y cuando se iba le daba las gracias por las fotografías que les habíamos hecho a los niños con él (después me lamenté no tener yo una con él) y me decía: “Pablo, no me des las gracias, yo os las doy a vosotros, cada foto o cada autógrafo que me han pedido en mi vida ha sido un homenaje que me han hecho”. ¡Sensacional! ¿Hay alguien capaz de criticarle? Seguro que sí, porqué en la vida tiene que haber de todo…
Por la tarde, una vez que recogimos el fantástico montaje que José Manuel, José Antonio y Camariñas habían previsto para poder llevar los 5 karts de alquiler y los dos de competición en el furgón, nos fuimos a tomar un café a la cafetería del recinto ferial. Allí estuvimos casi dos horas charlando todo el grupo. Los niños se quedaron fuera jugando a la pelota y los hermanos Senlle se ocupaban de Nicolás mientras los mayores nos tomábamos un par de cafés y desgranábamos el karting, el automovilismo y la vida en general. La verdad es que la conversación dio gusto, se produjo un derroche constante de sensatez, de anécdotas, de historias, de cábalas y de muchos planes. Allí estuvimos hablando sobre las pretensiones de la gente, de los que llegarán, de los que se lo merecen y no llegan y de lo que hace la gente por ahí para llegar. Es una pena que no surgiese la posibilidad de formar una gran escudería - equipo de karting gallego que fuese a correr fuera de Galicia como experiencia.
Pablito disfrutó del día, de la gente, de la pista, de los coches, de los pilotos… de todo. Me encanta ver como cada vez más gente le aprecia, le saluda, habla con él. Ayer estuvo con amigos suyos, pero también se acercó gente como Alex García (http://alexandregarcia.blogspot.com/), que además de ser un gran fotógrafo es un tipo muy cuerdo con unos grandes sentimientos. Un pelín parco en palabras… ¡pero hasta Pablo le ha hecho hablar más de lo previsto! Lo vi hablando con mucha gente y yo después le preguntaba… “Pablo, ¿quién era ese señor? Ni idea papá, me vino a preguntar por mi kart… o me preguntaron por el motor… o…” Tuvo gracia. Hoy me hacía más gracia todavía cuando me decía… “Estuve con Luis y su copiloto y a su coche nosequé..” ¿Luis?, ¿qué Luis? “Papá… Penido, hombre, Penido… ayyyyyy”. En definitiva, todo es mejorable, pero el día de ayer…


Por cierto, al de Boa raíz, que por aquí sigue todo en orden. Que lo de hoy, como cada gesto de mi vida, está dedicado a ti. ¿Vale? Por la gente no te preocupes, que aunque tú lo controlas, no se desmadra demasiado. Lo que siento es a veces no estar a la altura, pero sé que tú me disculpas, como siempre has hecho. Te quiero mucho y, sobre todo, te echo de menos. Vigílame al personal por ahí arriba y dales recuerdos...

jueves, 1 de enero de 2009

¡Menudo fin de semana!

Estos días son de los que más nos gustan pasar. No hemos tenido un minuto libre desde antes de nochebuena. Este fin de semana fue completo, con actividad de sábado y domingo como hace un par de meses que no teníamos. Hemos recuperado de golpe y porrazo el frenético movimiento parado de golpe hace dos meses. Si a la receta de Hobby Kart, Santa Comba, Indoor, Resistencia, lluvia y Kopites le añades Mosteiro, Antonio, Cobián, la gente de Ourense y un día soleado, te sale el mejor combinado del mundo.
El sábado día 27 estábamos a la 1 de la tarde en punto en Hobby Kart, preparados para disputar la 1ª Carrera de Resistencia. El plan era perfecto y salió pluscuamperfecto. Al llegar estaba José Manuel con Camariñas y José Antonio arreglando los coches, preparándolos para tenerlos a punto para la prueba. De lo más divertido era ver al bueno de Ramón Senlle siendo uno más en el equipo de mecánicos, mono incluido, teniendo listo los karts. Camariñas enseguida se puso al lío con el catering, un buen churrasco, alternado con las tortillas que se encargó de traer José Antonio y unos bollos de pan impresionantes. La gente empezó a llegar y se montaron unos equipos muy competitivos. Nosotros íbamos con nuestro objetivo claro: pasarlo de miedo. Habíamos invitado a correr a Isma Santamaría, con el cual seríamos firmes candidatos a la victoria final, pero una mala noche le provocó que no pudiese asistir a la prueba. Una pena.
Empezó la prueba y la primera hora no tuvo más que una carrera de karting más o menos normal. Lo divertido llegó con la parada para el cambio de coche, pues empezó a llover. De repente cambió toda nuestra vida, de la tensión por una carrera pasamos a la diversión más absoluta, a derrapadas incontroladas e interminables, curvas eternas e inverosímiles, motores de karts de alquiler de 4 tiempos que parecían auténticos Gr. B de 500 cv. Nadie de nuestro equipo quería bajarse del kart al acabar su turno pues la diversión era máxima. La verdad es que teníamos un equipo brutal, en el que nos ayudamos mucho a saber cual era nuestra situación en todo momento. Tanto Pablo, como Jaco y Oscar se lo pasaron de miedo. La pena fue que Pablito no se animó a participar, pero es cierto que fue uno más del equipo y se divirtió muchísimo, yendo de un lado a otro. Allí todo el mundo participó, desde los hermanos Senlle como comisarios de pista hasta Américo como jefe de pit o Carlos como responsable de cronometraje.El domingo nos tocó madrugar como otro día más de carreras. Era de esos días de los que no te apetece nada, cuando suena el despertador te dan ganas de darte la vuelta y seguir a lo tuyo. Hay algo que te anima a vencer la pereza, a levantarte y animarte a ir al precioso circuito de Mosteiro (cambiará mil veces de nombre y mil veces le llamaremos circuito de Mosteiro). Antonio de Cola organizaba el I Winter Trophy de Karting y fuimos pocos los que nos dimos cita allí, incomprensiblemente, pues acudir a ese circuito tiene algo especial. Como decía Lamas padre, “en este circuito es donde mejor se lo pasan y más aprenden los niños”.
El día era perfecto a pesar de las lluvias de la víspera, con un sol que hasta nos permitió sacarnos los chaquetones. El trofeo estaba perfectamente organizado, hasta con un pinchadiscos que nos amenizó las esperas entre tanda y tanda, y cuando te despistabas estabas en medio de la pista moviendo la cintura o las piernas. Divertidísimo.
Pablito estaba con mono de subirse al coche. Dos meses sin casi catar el Maranello le estaban marcando demasiado. Tenía muchas ganas de subirse al kart y así lo demostró en Mosteiro. Disfrutó como cada vez que va a Meis, pero esta vez estaba que no daba más de si. Cada vez que le tocó salir a la pista se la comía literalmente, rodando muy fuerte, muy rápido, con convicción, sin dudas, con determinación y por el sitio. Pablito aprendió a andar en kart en Mosteiro y eso nunca se olvida. Conoce cada metro de la pista, cada secreto de esta pista y cada trazada. De hecho tuvo un detalle en carrera para poder adelantar en la recta que demostró su madurez. Sacrificó la entrada en la curva anterior para poder acometer el adelantamiento con mayor claridad. Lo mejor es que lo hizo a la primera, sin dudar.
El día fue completo. En definitiva lo que pasó todo el fin de semana fue una reunión de amigos en torno a los karts. Hasta Nicolás se lo pasó pipa viendo como un niño de 4 años estuvo dando vueltas con una minimoto al circuito. Cuando aparcó su moto, fue raudo a subirse en ella, con una cara de alegría tremenda.Como siempre, Mosteiro merece la pena. Hobby Kart y Santa Comba merece la pena. Pero Pablito y todo el Patineteteam merecen la pena. Y mucho. ¡Ah!, feliz año.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Fin de Campeonato

Hace muchos días que tengo ganas sentarme delante del Patinete, pero no sé por dónde empezar. Lo malo de decir esto es que terminaré soltando un rollo de muy señor mío… pero bueno… la verdad es que no sé muy bien qué decir.


Se acabó la temporada y para nosotros ha sido un alivio, pues pasar este año no ha sido nada fácil. Leer cosas que no te explicas, ver cosas que no comprendes y escuchar historias que no sabes a qué vienen es complicado, y más si se mantiene en el tiempo, pero me imagino que será el precio que hay que pagar por estar en este deporte. Todavía hoy no me explico cuál ha sido el motivo de la persecución de este año, aún no entiendo cómo ha habido gente que nos ha criticado a nuestras espaldas cuando en nuestro lugar ellos hubiesen actuado de la misma manera, que es defendiendo sus derechos, y cuando nunca se han atrevido a decir nada a la cara. De todas formas esto lo único que ha hecho es que hayamos sido un poquito menos felices, ya que por el resto ha sido un año estupendo.

Este año hemos disfrutado como nunca. Hemos tenido el mejor material posible, ya que el chasis Maranello ha sido increíble el resultado que nos ha dado y Pablito ha sabido rodar con él a las mil maravillas, disfrutando del chasis desde la primera prueba en Outeiro de Rey. La gente de Hobby Kart es lo mejor que hemos podido encontrar, para el desarrollo de Pablo como piloto y de Pablo como persona, que para Susi y para mi es lo más importante. Han sabido darnos toda la atención y el soporte técnico que necesitábamos, dando el mejor servicio que pudiésemos imaginar. Para nosotros, de todas formas, este año ha sido posible a que hubo una empresa, Cubicaje, que nos ha dado el apoyo económico necesario para poder afrontar esta temporada.


En esto del karting soy un auténtico novato, no sé cómo van las cosas, no sé cómo funcionan. Lo que sí tengo claro es que le estaré muy agradecido a Cubicaje por la ayuda que nos ha prestado. No es una forma de hablar, sino la más clara realidad: sin ellos este año no hubiese sido posible, pues mi economía doméstica no me permite hacer una temporada como esta. Al frente de Cubicaje está mi hermano Vicente, el tío de Pablito. No sé muy bien a qué se debe, Vicente tiene una cierta debilidad hacía Pablo y desde pequeño lo colma de deseos, de caprichos… se dedica a hacerlo feliz. Antes de empezar la temporada tuvo el inmenso detalle de pedirme el presupuesto para hacer el Campeonato Gallego, qué costaba que corriese Pablo y en qué se podía echar una mano a Sergio. Le presenté los números y nos dio el ok en el momento. Gracias a eso, nuestro año 2008 ha sido un año maravilloso.

Deportivamente estoy orgulloso del año que ha hecho Pablo, aunque la verdad es que estaría orgulloso fuese cual fuese. Creo que ha tenido una buena progresión a lo largo de estos dos años, sobre todo trabajando con él como lo hacemos, que básicamente es dejándole a él que descubra el camino. Hoy leía en el panfleto de la Federación Española la entrevista a Pedro de la Rosa y decía que “…aprendan a escoger ellos mismos, no sus padres, ya que al tomar una curva o al hacer un adelantamiento, lo deberán de hacer ellos solos”. Este señor, al cual le profeso una profunda admiración desde hace muchos años, debería de tener la Cátedra del Buen Saber y del Buen Hacer en la Facultad de Padres, especialidad de Karting. Sus frases deberían de estar enmarcadas en los circuitos de todo el país, pues la mejor forma de aprender en este deporte, después de subido a un kart, es leyendo o escuchando a este genio.
Pablito venía desmotivado de Cabañas por no contar con su chasis nuevo, y es que Pablo, como he dicho mil veces, es un niño de motivaciones. La carrera de A Pastoriza, rodando en pelotón, para él fue una novedad que le costó digerir. Llegamos a Outeiro con su Maranello nuevo y con una pista impracticable de agua y con un frío terrible, realizó una carrera preciosa, inteligente y técnica, sin cometer un solo error. Llegó la Magdalena y volvió a hacer una gran carrera, adelantando a pilotos como Javier Suárez. A Pastoriza se le volvió a atragantar, como siempre. En Outeiro volvió a hacer una gran carrera. Al final ha sido una temporada regular, con momentos buenos y regulares. Pero también con momentos excepcionales, como la pole en Ourense, y es que Pablito y ese chasis se desenvuelven bien en ese tipo de circuitos, como el de Serra. A lo mejor alguno pensó (si sólo fuese alguno) que el motor tuvo algo que ver, que es posible, como no. Pues el motor, con el chasis, está a la venta, por aquello de que si el motor es la razón, todo para el… es el momento de comprobarlo.


Pablo es un gran deportista que honra al deporte por su extremo sentido de la deportividad. El otro día se me quejaba amargamente de que un piloto protestaba cuando él no lo tocaba lo más mínimo. Y es que es muy feo protestar e ir a recurrir cosas que no tienen ningún sentido, que nos inventamos. ¡Todo por un puesto en la clasificación general que no da lugar a trofeo ni mención! Además, hay que traerse los deberes de casa hechos y saberse las reglas de la puntuación y no venir reclamando historias fantasmas. Seamos un poco serios, por favor, un poco coherentes. ¿De verdad es lo que les queremos enseñar a nuestros niños? Siempre digo que uno de los momentos más bonitos que he tenido en este deporte es cuando Pablo al acabar la carrera de Mosteiro de septiembre del año pasado y perder el puesto a favor de Brais a dos vueltas del final por un problema con un doblado, en pista se fue a junto de Brais a felicitarlo. Pero por encima de ese momento, fue que José, el papá, vino a felicitarme por Pablo y decir que le había encantado el detalle.


Me parto, cada día más, con Nicolás. No puedo con él. Me sobrepasa. La mala leche que tiene sólo es compensable con sus salidas geniales, que hace que nos partamos de risa. El otro día, cenando, casi nos da un pasmo… dice todo serio, sin venir a cuento… “Me llamo Manuel Pérez…” ¡Hay que tocarse las narices..! “¿Cómo qué te llamas…?” y me contesta por donde sabía que me iba a salir… “Me llamo Nicolás Manuel Torres Pérez”, como se llama… efectivamente. Ahí es nada. Genio y figura.

No sé qué será de nosotros a partir de ahora. Por el momento no iremos a la primera de Cabañas, necesitamos descansar y recuperarnos de este “mes horribilis” de carreras y gastos. Veremos si hacemos algo de Cabañas y ya veremos qué pasará para el próximo año de cara al Campeonato Gallego. Lo que sí tengo claro es que firmé un documento en el que varios padres solicitábamos unas cosas a los responsables del karting en Galicia y en el que en la parte inferior ponía que si no se cumplían esas solicitudes (todas ellas normales, pidiendo que se cumpla el reglamento, ni más ni menos, y que la temporada sea un poco más llevadera en cuanto a pruebas), el próximo año no correríamos este campeonato. Pablito por lo que veo, por el momento, no lo correrá. Soy una persona de palabra, que cuando digo una cosa, la cumplo, pero cuando la firmo, va a misa.




¡Ah!, y felicidades a todos los campeones gallegos, y a los subcampeones, y a los que quedaron de terceros, y a los que quedaron de lo que quedasen, a los que quedaron donde querían y a los que quedaron donde no querían. Enhorabuena a todos por participar, que eso es lo importante.

lunes, 15 de septiembre de 2008

En el ojo del huracán

Llevamos un tiempo sin actualizar y con motivo. Por un lado la actividad del final de vacaciones ha sido frenética y por otro lado Patineteteam necesita su propio "tempo". Además, hemos empezado a trabajar después de las vacaciones, la actividad colegial se ha reanudado y el Campeonato Gallego ha vuelto por sus fueros.

Hace unos días estuvimos corriendo la 3ª prueba del Open de Verano en Porriño, en el circuito Go - Kart. La pena de este circuito, para nosotros, es que nos queda muy lejos y con muchos peajes por el camino, sino estoy seguro que iríamos más a menudo. Allí nos fuimos con la intención de hacer algo interesante aunque la participación fuese escasa, pero lo que en un principio para Pablo fue un paso atrás, se terminó volviendo un acierto el ir a correr este campeonato. Nos ha permitido trabajar aspectos con Pablo que teníamos descuidados, fijarnos un poco más en él, que se lo merece, en qué necesita, qué hace y cómo lo hace. Yo estoy tremendamente limitado en este aspecto pues yo veo lo que veo, pero no sé si es lo correcto. Además, como estoy tan liado con otras cosas, a veces no le prestó la atención que debiera. Pero Pablito, con sus luces y sus sombras, siempre termina consiguiendo tú atención, y al final te das cuenta que si trabajas con él, sacas un rendimiento notable.
La carrera de Porriño no tuvo más historia que el hecho de practicar cosas que habíamos aprendido y foguearnos con los pilotos locales, hartos de dar vueltas al circuito porriñés. Allí nos batimos con nuestro compañero Borja y con Paulinha Costas. Con Borja hubo poca historia pues le falló el motor en las dos salidas y ya no hubo tema. Fue una pena porque Borja, Jita, ha mejorado a pasos agigantados. Ahora sus padres tienen que trabajar con él aspectos no tan técnicos, no tan resultadistas a corto plazo pero que les darán sus frutos a medio. Y Borja se lo merece. Las carreras contra Paula fueron bastante bonitas por el duelo que mantuvieron a la décima y Pablo se lo pasó bien, que al fin y al cabo es lo que cuenta. La final la ganó Paula y David, su padre, no entraba en el pantalón de la alegría.

David Costas es de esos tipos que necesitan estar en todos los "fregaos", tiene que estar haciendo cosas, dándole vueltas a la cabeza a historias y aventuras, metido en medio de todos, calmando a los alterados y alterándose cuando está todo tranquilo. David Costas es... Costas, para lo bueno y para lo malo. Los que le tratamos, no digo los que le conocemos, sabemos que es un tipo de carácter complicado por sus altibajos, y lo aceptamos así porque sabemos el motivo. Su gran ilusión, su porqué se llama Paula. El cariño con el que David trata a su niña es infinito, lo que hace David por Paulita ésta nunca podrá agradecérselo lo suficiente, aunque para David es recompensa las miradas de Paula, su sonrisa por estar a gusto con él y cuando con su acento del sur de Galicia le dice: "Papi..." Ahí David se derrite y todos los sufrimientos diarios, semanales, desde hace tiempo, los olvida de golpe. Ya vendrá la dura realidad.

Este fin de semana nos tocaba refrendar en la carrera de A Magdalena lo que habíamos aprendido en las últimas pruebas. Pablito llegó el sábado con unas ganas increíbles, estaba dispuesto a darlo todo. Esfuerzo, garra, espíritu, ánimo, intención... esto lo tenía Pablo para este fin de semana. El sábado volaba por el circuito, hacía unos tiempos sensacionales que nos hacía albergar esperanzas de cara a la carrera del domingo. Antes teníamos que pasar por Casa Florinda a descansar, a tomar su sopa y un poco de carne muy rica. Hasta nos atrevimos con un brazo de gitano sensacional, casero que estaba buenísimo... hasta mi régimen me dijo que estaba bueno...

Pablo se levantó cansado el domingo, y es que él necesita descansar un poco más de cara a la carrera, pues 8 horas no le llegan, pero los caprichos de los horarios es lo que tiene. Aún así salió a los libres con muchas ganas de hacerlo bien, pero en los cronometrados se salió. Tan sólo un sensacional crono de Josito le impidió tener su primera pole, una lástima, pero sin duda una gran recompensa para él. Después de lo que ha sufrido este año con las historias "paralelas", necesitaba este resultado, necesitaba saber que está ahí, que puede. Después en carrera fue más complicado e hizo lo que se pudo hacer, tenemos que sacar nuestras conclusiones y trabajar con él también otros aspectos, fijándonos más en qué hace, donde necesita ayuda y cómo podemos resolver los problemas.


Él estaba feliz, pero sobre todo relajado por sacarse una presión de encima que no debe de tener. Lo que hubiese dado por ver su cara durante la vuelta lanzada en la que iba delante con Josito... ¡eres un crack Pabliño!

lunes, 1 de septiembre de 2008

Ídolos

Uno de los días de este verano estuvimos en Santa Comba con Carlitos y el chimo Pablo dando unas vueltas en los karts de alquiler. Allí José Manuel nos dio una foto de Pablito en su kart hecha a carboncillo por Raquel. Raquel es la reina del karting de alquiler en Galicia. No hay piloto que pueda con ella y por circunstancias de la vida no puede competir con un kart de competición, una de sus mayores ilusiones. El año pasado, en agosto, nos acercamos con ella al Circuito de Mosteiro y mientras el equipo hacía un test para la carrera de septiembre, Hobby Kart le cedió un chasis FA ex – Javier Tarancón (hoy en día en manos de los Senlle) para que probase. Las sensaciones fueron increíbles, como sin haber corrido nunca en un kart de 2T ni en un circuito abierto, voló literalmente por el trazado pontevedrés, enlazando una curva tras otra a ritmo casi de carrera, sin cometer errores y con una entrega terrible encima del kart. Qué pena que no pueda subirse en un kart y deleitarnos a todos. De una cosa estoy seguro, algún día tendrás la oportunidad de subirte en uno de carreras y competir, no sé cuando, pero te llegará la oportunidad. Tienes que estar preparada, no perder ni la ilusión ni la esperanza de tal manera que cuando te llegue esa oportunidad estés preparada para aprovecharla, ¿ok?

Fuimos también al Autocross de Arteixo, a la prueba del Campeonato de España. Allí quedamos con José Manuel para ver una prueba ya mítica para nosotros, donde se puede ver un espectáculo que pocas veces se puede ver en Galicia. Ver pasar por el curvón a los Sergio Bello, Sergio Cancela, Fugardó, Vidal, Tito o Lanchiñas, es un puro deleite. Pablito no es especialmente dado a los ídolos, pero tiene predilección por Lanchiñas, por Ángel Pérez, y me encanta. Una vez Antonio Solórzano me contó una historia preciosa de este chico y desde entonces es de esa gente que me cae muy bien. Hace dos años estuvimos viendo la carrera de Santa Comba en la que hizo podio por primera vez y disfrutamos casi tanto de ese podio como él. En la prueba del otro día, con el motor completamente desfallecido, dio una lección de cómo aguantar hasta morir, como conducir a la defensiva limpiamente para aguantar la posición. Pablito disfrutó con esa carrera mucho y al irnos pasamos por delante de su coche y me dijo: “Papi, ¿tienes un boli para pedirle un autógrafo a Lanchiñas?” Buscamos uno desesperadamente pero no encontramos, por lo que le dije que le dijese si se podía sacar una foto con él. Ángel, muy cariñoso, le dijo que por supuesto, se molestó en ponerse el mono y le dijo a Pablo que se acercase al coche, que saldría mejor la foto. Todo un detalle. A mí, como padre, si hay algo que realmente me gusta, es que traten con cariño a mi hijo, nada más. Y a Ángel le estaré muy agradecido por como trató a Pablito. Se ha ganado un admirador tremendo.

El domingo gracias a Moncho, le teníamos preparada una sorpresa mayúscula. Moncho tiene un amigo que trabaja en el Real Madrid y habló con él para ver si Pablo se podía hacer alguna foto con los jugadores, especialmente con Robben, su ídolo. Los amigos se distinguen del resto de los mortales por muchas cosas, pero una de ellas es por hacer realidad los sueños, por comprometerse y por dar la cara. Moncho es uno de esos tipos. A Pablo no le conté nada cuando salimos de casa para ir al hotel, previo paso por casa de Moncho a recogerlo. Por el camino y ante la brutal e incesante inquietud de Pablo, jugué con él un rato sobre que sueños tenía. Fue de esos momentos deliciosos con un niño, con un hijo: me decía que él ya era muy feliz, que no tenía muchos sueños porque estaba muy contento con lo que tenía. Después de insistir (tenía que llevarlo a mi terreno), empezaron a bullir ideas sobre Michael Schumacher, sobre Fernando Alonso y Briatore (el de verdad, por supuesto), sobre Carlos Sainz, sobre Michael Phelps y sobre las minimotos, pero no sobre lo que me interesaba de verdad, que era el Real Madrid… Ya desviándonos para ir a casa de Moncho pasamos por la carretera que va al circuito de Arteixo y Pablito me dice…

- Esta carretera me suena…
- Es la del Autocross de Arteixo – le comento
- ¡Caray!… ¿no me llevarás a que Sainz me dé una vuelta en el VW?
- No hijo, Sainz estará con sus ocupaciones, – le respondo saliendo del paso – pero a lo mejor está Lanchiñas en el circuito y te da una vuelta en el coche – le digo para sacármelo de encima y despistarlo.
- ¡Bufff! ¡Eso sería lo más Papi! – me dice clavándome los ojos por el espejo retrovisor, esos ojos que denotan ilusión y esperanza – mucho mejor que ir con Sainz… “jobá”.


Yo me derretía, pero sobre todo me derretía pensando en que algún día un niño de 8 años pueda tener la ilusión de conocer a Pablo como tenía Pablo de conocer a Lanchiñas.

Ya de camino le dimos la sorpresa de a dónde iba. Se puso tan nervioso que dijo que para eso se quedaba en casa, que no era para tanto… ¡iba a estar con los jugadores del Real Madrid él sólo! ¡¡¡Y no era para tanto!!! Epa nos recibió con una amabilidad tremenda en medio de la seguridad y exclusividad que requiere un acontecimiento como el Real Madrid de fútbol. Allá bajamos y esperamos a la salida del comedor, fueron pasando Fabio Cannavaro elegante y educado, Iker Casillas cariñoso, Sergio Ramos impresionante, Metzelder simpático, Guti sin perder la compostura, Raúl (el otrora ídolo de Pablo) concentrado pero agradable, De la Red y Miguel Torres muy divertidos, Diarra muy integrado y llegó Robben… “Papi, estoy impresionado”, sentenció.



Pablo no es muy de ídolos (sobre todo porque alguno que tenía se le cayó de repente… ¡qué duro tiene que ser pasar de ser el ídolo de un niño a que no quiera ni saludarte!) ni de sueños, pero si por alguien tiene debilidad y plena confianza es por su tío Vicente. Nunca me olvidaré como un día le dice a su primo: “mi tío Vicente es como los Reyes Magos, todo lo que quieres, él te lo cumple”. La víspera de correr la I Copa Bauxita, le hizo una promesa que por todos los medios quería cumplir. Su tío apareció en la primera carrera y desde el muro de boxes saludó a Pablo cuando le vio pasar. A Pablito no se le ocurrió otra cosa que devolverle el saludo agitando enérgicamente la mano, como muestra de máximo cariño.

Cuando se fue a la cama se iba tan cansado que hasta se enfadó, pero cuando se despertó me pidió un beso como nunca me lo había pedido, y es que debe de ser muy bonito que te cumplan los sueños. Ojalá se los sigan cumpliendo sus ídolos.





Por cierto, este fin de semana nos hubiese gustado estar por Burgos. Para competir y para compartir. A todos nos hubiese venido bien, seguro.

lunes, 25 de agosto de 2008

Semana Grande

Se nos acaban las vacaciones y estábamos un poco con la sensación de que el tiempo pasaba y no las estábamos disfrutando en todo su esplendor. Sin embargo no sabíamos la buena semana que nos esperaba a pesar de que el inicio no era el esperado.

El lunes nos fuimos hasta Bueu a ver al tío Vicente, a la tía Cris, a Davis y a Tito. La idea era ir a pasar unos días allí, pero unas obras en casa nos lo impidieron, por lo que el viaje tendría que ser de ida y vuelta en el día. Llegamos con la intención de disfrutar de la zodiac, de la pesca y de la banana, pero un problema en el eje del motor nos daría al traste con el día de mar. No hay mal que por bien no venga y al menos disfrutamos de una comida estupenda. Después fuimos a intentar reparar el motor y como no había fácil solución, se decidió comprar uno más moderno de 4 tiempos. Pasamos la tarde en la playa, recogidos y disfrutando de la compañía.

El miércoles nos fuimos a nuestro deseado Serra de Outes. Allí somos felices y nos hemos reencontrado. Era de esos días que necesitábamos tener para poder volver a disfrutar. Allí tuvimos un muy mal día y en nuestro templo tendríamos que volver a ser nosotros. Es cierto que la compañía, la buena, hace mucho, y en este caso era insuperable. Estaban los buenos de los Senlle, con su mecánico particular, haciendo gala de su mejor humor y de su imitable y recomendable educación. Vino Sergio con José Manuel y nos esperaban Alejo y Aaron, además de su padre. Toda la tarde el circuito para nosotros, disfrutando. Era tan bueno el día que hasta se acercó Isma Santamaría por allí y se animó a subirse a su júnior. Ver a toda esta pandilla rodando por Serra, poseídos por un gen especial que les hace divertirse con cada gesto, pensando sólo en disfrutar del kart y de la compañía. El día fue estupendo, y a Pablito le vino genial. Por un lado ir a Serra le hace mejorar su físico una barbaridad y le viene muy bien ya que estaba perdiendo un poco la forma. Por otro lado, en Serra uno se hace piloto a base de bien y Pablo se forjó ahí y ahí es donde tenía que volver para encontrarse. Salió feliz, tanto que hasta se dio unas vueltas en sentido inverso al acabar la tarde. Le hacíamos dar tandas de un número determinado de vueltas y él hacía varias vueltas más, hasta en una le paramos y nos preguntó porqué lo hacíamos si quería seguir. Rodó más tiempo del que hubiésemos pensado o deseado y rodó bien, aprendió, corrió y sobre todo se divirtió. Las derrapadas que se puso a pegar para entrar en la cerrada de la chicane fueron espectaculares. Las suyas y las del Maestro, como no.




El viernes fuimos a donde nos faltaba ir este año: a Mosteiro. Fuimos a entrenar por la tarde la I Copa Bauxita de Karting (¡¡¡menudo éxito y ejemplo de organización!!!) y nos acercamos al precioso circuito de Meis. En la cara de Pablo se reflejaba la nostalgia de cuando empezó en enero del año pasado a dar sus primeras vueltas por allí, perdido en medio de tanto ICC. Allí se dedicó a dar vueltas y vueltas, salidas de pista, derrapes luchando contra el reloj y contra si mismo. En Mosteiro se aprenden cosas que en otros circuitos de Galicia no se aprenden, allí se han visto carreras difíciles de repetir en otro lado. Es curioso pero la mayoría de los pilotos lo catalogan como su circuito favorito, por algo será. Hasta Alex el otro día en Serra dijo que era su circuito preferido, el más divertido. En Mosteiro Antonio siempre nos ha recibido bien y nos ha tratado mejor.

Por la noche decidimos irnos a Bueu, a pasar nuestras “vacaciones” en compañía de Vicen y la familia, incluidos los “Chimos”. Cenamos en un italiano y nos fuimos pronto a dormir. El cansancio y el hecho de que al día siguiente nos esperase un precioso día de mar hicieron que cayésemos rendidos en la cama del Incamar. El sábado y el domingo nos esperaban dos duros días. Cuando nos despertamos, más pronto de lo previsto, fuimos a desayunar unas deliciosas tostadas, unos cruasanes a la plancha con zumos y café. Había que nutrirse para el día de mar. Menuda odisea de mañana, menos mal que llevábamos el gancho en el Picasso y pudimos acercar la Zodiac hasta el muelle y allí nos la bajaron al agua. Nos pasamos un día estupendo, con todos los niños en la lancha, so pena de un viento que se levantó y por la tarde molestó con las olas. Cogimos la banana y el “chimo” Pablo se dedicó a saltar por las olas, mientras el resto nos moríamos de risa viendo como disfrutaba. Después, con Pablo y Davis, costó algo más, además del oleaje que se puso un poco pesado.



Madrugón del domingo para irnos a la I Copa Bauxita de Karting en el circuito de Mosteiro, dónde volvimos a las andadas, disfrutando como nunca a pesar del cabreo de Pablo en la primera carrera y es que se entregó como nunca y el coche no terminaba de ir. Menos mal que estamos en las mejores manos y se buscó hasta encontrar el problema. Con esas ganas, las que demuestra últimamente, era una pena no poder luchar, como al final hizo. Además se quedó encantado pues vino su tío a verlo (¡menudo saludo en medio de la recta!) y como siempre digo, Pablo necesita sentirse arropado por los suyos. Pablito disfrutó con su presencia, además, le había hecho una promesa el día anterior y no podía fallarle. Sus lágrimas de la primera manga eran por ese motivo. Pasamos un día estupendo, de buen ambiente, tan bueno que hasta casi gana España a USA en la final de las Olimpiadas.

Ha dado gusto pasar esta semana así. Así sí.


PD. Suerte a Sergio en Burgos, ¡¡¡ánimo!!!

domingo, 6 de julio de 2008

Il Padrino



Anormalmente nos fuimos el sábado a Outeiro de Rei a la 5ª prueba del Campeonato Gallego de Karting. Lo raro de la prueba es que era en sábado, entrenamientos y carrera, todo el mismo día y en sábado. Raro, pero no nos quedaba más remedio que aceptarlo. En el fondo no nos venía del todo mal, llegamos un poco tarde a casa el sábado pero a cambio tenemos todo el domingo libre, y eso también está bien.

Llegamos temprano a Outeiro, con no demasiadas ganas de participar en esta carrera, pero no sé como nos las apañamos, como decía José Manuel, que al final siempre lo terminamos pasando bien y riéndonos, siempre al final nos llevamos un buen sabor de boca por lo que nosotros hacemos.


Pablo saltó a pista por la mañana con muchas ganas, y es que Hanna le da mucha energía, rodando rápido, buscando su sitio en la pista e intentando aprender para la carrera por donde debía de buscar los huecos. Pablo es un poco particular, como razona absolutamente todo y no le vale un “porqué sí” o “porqué no” como respuesta, si alguien no le explica las cosas, busca sus soluciones, y muchas veces toma las decisiones al revés, pero es él el que ha llegado a la conclusión. Después, si le explicas como pudo haberlo hecho mejor, lo recapacita y tomará su decisión de hacerlo así o no.


Después de un par de tandas de entrenamientos, tuvimos el típico parón de Outeiro para comer. Es curioso, siempre se hace y a los únicos que les gusta el parón es a los organizadores, a todos los participantes, según por allí comentó la gente, preferían seguir del tirón y acabar un poco antes. Nosotros en un principio éramos también de esa cuerda, hasta que fuimos a nuestra parrillada favorita y encargamos unas raciones de churrasco, con unos chorizos espectaculares con unas patatas fritas que sabían a gloria. La verdad es que lo disfrutamos de miedo, tenemos que mejorar un poco el menaje, pero mejoramos día a día. El momento de la comida lo disfrutamos debajo de nuestra carpa, para, a continuación, alguna parte del equipo retirarse al “motorhome” a pegarse una siesta como mandan los cánones.

Aprovechando el alto del mediodía, se acercaron hasta la carpa Pepe y Montse con su “loco bajito” de poco más de 3 años, al que le están inculcando la afición al karting. Yo es, si no me equivoco, la 3ª vez que les veo este año en una carrera: primera de Pastoriza, A Magdalena y ayer en Outeiro. Da gusto ver que alguien se te acerca y comparte aficiones contigo, que disfruta del karting de una manera “virgen”, sin malos rollos y con el mismo objetivo que tú: disfrutar en familia.

Se reanudó la actividad a las 4 de la tarde con los entrenamientos libres para a continuación empezar con los cronometrados. Pablo se quedó atascado con un grupo que no le permitió rodar con la soltura que lo hizo en los libres, sin embargo consiguió una meritoria 5ª plaza absoluta y 3ª de su categoría. Salió a la primera manga un poco confuso por rollos ajenos a él pero que le afectan, pero se metió perfectamente en su papel, siguió su instinto en la salida y consiguió seguir al grupo distanciándose un pelín del perseguidor. Brais tuvo algún problema con la carburación y Pablo aprovechó la coyuntura para lanzarle varios ataques seguidos, pero Brais se defendió como gato panza arriba, buscando en las llaves del carburador durante toda la carrera hasta que encontró “algo” decente que le permitió mejorar su ritmo sustancialmente. En ese momento se tiró a atacar a Pablo López y Pablito fue detrás de él, acabando como empezó pero con un gran tesón.


En la segunda final, Pablo repetía puesto en la salida. Antes de la primera manga, inconscientemente cantaba la “oda a la selección” del anuncio de Cruzcampo, y cuando se lo oí, le dije que se lo repitiese en voz alta y se aplicase el cuento… “lo importante no es ser primero o segundo, sino dejarse la piel en el camino”. Eso es lo que queremos su madre y yo, por eso al acabar me encanta cuando me dice eso de… “ya no puedo más” con cara de sufrimiento. En esta manga es lo que le tocó, sufrir. En la “curva” del circuito Telefunken sufrió algún toque que le descolocó el coche y perdió varias posiciones. Fue recuperando hasta que se encontró con Josito “Muro” Lamela. Menuda roca inexpugnable era Josito, haciendo un carretón que hacía tiempo se merecía porque su padre y él vienen a pasarlo bien, nada más y en este su primer año Josito lo está haciendo genial. Pablito, después de buscarle por dentro, por fuera y hasta casi por encima, en la parabólica de entrada en meta consiguió adelantarlo por el exterior aguantando del kart como podía. No era el mejor sitio, pero me gustó que lo consiguiese para darme cuenta que los imposibles a veces también se consiguen.


Cuando íbamos a por el churrasco, Pablo y Nicolás quisieron venir con nosotros. Les decíamos que vendrían sus kopites, su primo Jacobo y el padrino de Nico. Pablo se puso melancólico y recordó que no tenía padrino, que no lo conocía y le gustaría que Jaco lo fuese. Cuando llegaron, se retiró a un aparte con él y se lo pidió, se lo propuso. Me imagino que Jaco aceptaría encantado, no lo sé, pero aunque no sé qué valor tendrá, para Pablito tiene mucho. Además, con un par de padrinos así, yo ya estoy tranquilo.

domingo, 22 de junio de 2008

Un placer


Este fin de semana nos hemos ido hasta el circuito de Porriño. Teníamos ganas de volver a juntarnos en una de nuestras tranquilas jornadas de entrenamientos. Quedamos para vernos y entrenar juntos con los Senlle, los Aballe, José Manuel y Sergio y nosotros.

Llegar hasta el circuito es relativamente fácil, bien situado muy cerca de la salida de la autopista, pero a más de 150 kilómetros de casa, por lo que tampoco es una excursión para hacer todos los días. Sólo de combustible y peajes, además de las 3 horas que necesitas para ir y volver, te sale el viaje en una “pasta”. Llegamos a media mañana y había muy poca gente, nosotros nos dedicamos a montar los karts, a prepararlos, cambiar ruedas, desarrollos, engrasar y demás preparaciones necesarias para un buen día de entrenamientos. El día se presentaba caluroso, el sol caía a plomo sobre nuestras gorras y hacía que junto con el polvo del paddock bebiésemos sin parar. Cuando tuvimos todo preparado, nos fuimos a comer a una parrillada que nos tenía reservada José Luís.



El sitio nos deparó uno de esos encuentros que hacía tiempo necesitábamos, una buena mesa con unos entrantes espectaculares de croquetas, pulpo y calamares. De segundo una impresionante y mítica churrascada. Todo ello regado con litros y litros de agua y cerveza con gaseosa. Los niños estuvieron genial, hablando entre ellos, contando sus cosas y genialmente controlados por los hermanos Senlle. Mientras tanto, Ramón padre y yo a la cabeza, dábamos cuenta de los entrantes mientras Ramón nos contaba, una tras otra, anécdotas divertidísimas que hacían que el tiempo de espera para subir al circuito nos volase.



Pasadas las cuatro de la tarde fuimos de nuevo al circuito para empezar el duro (sobre todo por el sol) trabajo. Pablo salió al circuito con unas ganas enormes de rodar, de dar vueltas y vueltas. Se puso el mono de trabajo y rodó muy fuerte para ser la primera vez que andaba en ese circuito. De hecho se salió varias veces en la izquierdas después de la recta de meta por el exceso de ímpetu y velocidad. Más tarde vino David Costas con la preciosa Paula. Al vernos allí, no lo habíamos avisado, fue enseguida a por su kart para unirse a la movida que teníamos montada. Mientras tanto Sergio y los hermanos Senlle iban a lo suyo, a derrapar y pasárselo como enanos. Sergio, un poco cojo todavía, no tenía ningún cadete con el que pelearse, hasta que apareció un Intrepid (de una categoría superior) y en alguna parte de la pista se pudo batir con él.





Durante la comida comentábamos que echábamos de menos estas xuntanzas, no el ir de carreras, sino el ir a entrenar, a pasar el día por ahí, porque al final, como recordábamos, lo mejor de las historias es después contarlo. Hablamos de la buena gente, nos reímos y disfrutamos como hacía tiempo que no lo hacíamos. Nos encantó pasar el día así, descubrir Porriño, ver a Presssa y a los Costas, estar en compañía de José Luís y su mujer, de Ramón, con José Manuel y todos los niños, Borja, Sergio, Ramón y Rafa. Aún encima Pablo rodó y rodó, además corrió y se esforzó, creo que también se divirtió porque al bajarse del kart le pregunté qué tal el circuito y dijo sentenciando… “¡me encanta!” El claro reflejo de su esfuerzo es que hacia las 8 de la tarde se paró a mi lado (andaba yo por el circuito pululando y haciendo unas fotos) y sin poder ni tan siquiera levantar su visera, la cual relucía con sus tear-off nuevos, me dijo: “estoy roto, no puedo más”. Hijo, enhorabuena una vez más. ¡Ah!, y perdona mi mal humor de muchas veces.




A veces me he preguntado qué tal se lo pasa Nico cuando vamos a los entrenamientos o a las carreras. No es que dude, ni mucho menos, pero sí que me gustaría saber hasta que punto esto le va. He comentado varias veces que se levanta "todos" los días preguntando... "¿hoy amos akás?" Pero ya lo máximo ha sido cuando hoy se fue al garaje, cogió una caja de plástico en la que guardamos algunos de sus juguetes y me llamó pidiendo ayuda para "subir su kart". Lo cogió con las dos manos por el pontón delantero, yo por detrás, y allí mismo hizo que lo arreglaba (no funcionaba) al más puro estilo José Manuel. Un crack enseñado por su hermano.