
Vacaciones… ¿vacaciones? ¡Cuántas dudas! ¡Cuántas cosas!
Hace varios días, ya un par de semanas, fuimos a la carrera de Forcarei. Pablito estaba de estreno, estrenaba bici, “de mayores”. Ya nada de bici a la que se le habían sacado los ruedines, sino una en condiciones, con cambio de marchas, como mandan los cánones. Su tío Vicente, ¡quién si no!, se la envió y Pablito se la quiso llevar a la Magdalena y creo que liberó su adrenalina con la bici y no con el kart. Seguro que fue un error llevársela, pero más error hubiese sido no haberla llevado tal y como estaban las cosas. Como niño que es, aunque cada vez menos, lo único que le preocupaba era su bici nueva.
Nos acercamos, una vez más, a dormir a la casa de Lidia dónde ya estamos en familia. Las cenas en su casa ya son un clásico. Ya esperamos nuestra sopita (en este caso una crema de verduras muy rica), la tortilla con huevos y patatas de la zona y un poco de carne asada. Da gusto estar allí, aunque tengamos que llevarnos nuestro propio salero, pero ya estamos muy integrados. Esta vez hasta hemos descubierto la parra (que rato más agradable de conversación y espera) y el ping-pong los niños, la piscina no la probamos porque era tarde, pero caerá. Caerá si es que en la próxima carrera decidimos ir a dormir, porque tal y como nos ponen las cosas, lo dudamos: no tiene sentido hacer el esfuerzo de ir allí, pasar una noche fuera, con el coste de alojamiento, cena y desayuno que supone, para empezar a las 11,30 de la mañana. Para eso, nos vamos a casita, y nos ahorramos un dineral.
Hemos estado en el parque acuático de Cerceda, descubriendo (una vez más) la autonomía de Pablo, veo como se nos está “escapando”, como se hace mayor, por lo que estos días me rondaba una idea por la cabeza… “Patineteteam está cerca de su final”. Cada vez va teniendo menos sentido este blog pues la idea original es “que le quedase un recuerdo” y al ir haciéndose mayor, este recuerdo ya lo tendrá él por si mismo. Lo que le faltará es lo que aquí hemos ido narrando, y para eso está el blog. Me imagino que alguien (esos que dicen que no lo leen…) se acaba de llevar una alegría, pero que piense que las alegrías nunca son completas, y en este caso más por dos motivos: primero porque a este blog aún le queda algo de vida y segundo porque después de Patineteteam vendrá otro… porqué relevo hay, para una cosa y para la otra.

Nos hemos acercado por Bueu a visitar al tío Vicente, a la tía Cris y a David (¡muchacho como creces!). El día se torció y había unas olas considerables por lo que no pudimos sacar la banana, pero intentamos ir a dar una vuelta en la zodiac nueva y tuvimos que darnos media vuelta. La tarde estuvo entretenida, entre calambrazos, arreglos e incluso el acudir al socorro de dos windsurfistas. En fin, una tarde entretenida.
La verdad es que este verano es el primero que no nos hemos movido de Galicia, pero la verdad es que no hemos parado. El sábado pasado hemos ido a ver el rally de Ferrol y la verdad es que disfrutamos como nunca. Tuvimos la suerte de ser invitados a ver la asistencia de Peugeot Sport (¡Gracias Rimón!), donde nos enseñaron, mientras no llegaban los coches, todos los entresijos, los camiones de asistencia, Pablito conoció a Borja Moratal, estuvimos con Ojeda, con Oscar Garre (¡menuda depresión tenía el pobre ya en la primera asistencia!) y cerquita de Monzón, a la postre ganador del rallye. Después nos fuimos a ver un tramo, el de Paderne, y la verdad es que además de ser un sitio bastante bonito en bajada con una enlazada ciega, lo mejor es que ¡había un parque infantil!, con lo que la espera con los niños fue estupenda. Hasta Ramón jr. pudo comer tranquilamente, al cuidado de su protector padre. Después vinimos hasta casa para la jornada maratoniana de parrillada: estuvimos desde las 3 de la tarde hasta la 1 de la mañana, acompañados de Victor y Azucena, de Rimón y de Marcos y Ana. La verdad es que lo pasamos pipa, aderezado con la sidra y el licor café, el churrasco estaba impresionante, sobre todo el secreto de cerdo ibérico. Menuda jornada más divertida.
Hemos estado un par de veces (en realidad 3) por Santa Comba. Una después de estar en las piscinas de Cerceda (en esta vino Carlitos con nosotros y se montó en un kart, dándose un golpe contra el volante debido al cansancio que quedó sangrando por la boca), y las otras dos nos acercamos a dar una vuelta por allí. La verdad es que tiene gracia, todos, ¡todos!, los días, Pablo y Nicolás se despiertan por la mañana diciendo lo mismo… “¿hoy vamos a Santa Comba?” La verdad es que tenemos que ir planteándonos el alquilar un pisito pequeño por allí para pasar los fines de semana, porque… ¡es increíble la obsesión de estos dos! Paciencia la de José Antonio, Camariñas y José Manuel por aguantarles.
La penúltima vez que hemos ido aprovechamos para llevar el quad de Pablo y de David para que José Manuel les echase un vistazo, una revisión, pues llevaban varios meses parados sin funcionar. El otro día, cuando volvimos, tenía ya el rojo en funcionamiento y Pablo y Sergio se lo pasaron pipa de ruta por la zona del indoor. Charcos, saltos, derrapes, frenadas, …, todo con tal de divertirse. Y eso que falta el bueno porque arranque, que ese es más divertido que el otro.