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lunes, 9 de febrero de 2009

Dejando huella

Hemos conocido y disfrutado del maravilloso Kartodromo Internacional de Braga (www.kib.pt). ¡Alucinante! Menudas instalaciones, ¡menudo circuito!, así da gusto ir a competir y entrenar. El caso es que fuimos porqué el día 22 hay una carrera internacional allí y a lo mejor nos animamos y vamos hasta allí. Desde luego que merece la pena por competir allí ya que el trazado es sensacional.

El día se presentó frío pero despejado, sin lluvia, y eso es toda una novedad en estos días de lluvia torrencial. Pablo saltó a la pista para ver qué se encontraba, sin buscar nada más que conocer la pista. Dio su tandita antes de ir a comer y nos marchamos a comer un cordón blue sensacional. En el circuito estaban entrenando Josito Lamela con su padre y su mecánico para este año, Adao. La verdad es que será un año divertido allá donde vayan a correr y uno de los campeonatos que van a seguir será el gallego. Vinieron los Senlle y también vino a comer, y a entrenar por la tarde, Diogo y su madre. Al final nos juntamos un porrón de gente para comer y, como no, empezaron a brotar las anécdotas y las risas. La de las ladillas es genial y el mismísimo Adao reflexionaba que lo mejor de estos años era lo bien que nos lo pasábamos cuando nos reuníamos para comer o cenar. Recordamos la cena en A Pastoriza 2007 con el gran Mota, alcalde de Zaragoza para la ocasión. Fueron momentos geniales, como cada uno de los momentos de estos, ya, dos años.


Los entrenamientos fueron muy bien y es que da gusto ver a Pablo, el acople que tiene con su Maranello es total y cada vez, poco a poco, es capaz de transmitirle a José Manuel lo que le pasa. José Manuel también conoce cada vez más a Pablo y el hecho fue cuando éste le dijo que no tenía su día y José Manuel me comentó que físicamente estaba flojo. Pablo estuvo todo el fin de semana con una gastroenteritis muy fuerte que hizo que incluso el viaje a Braga estuviese en el aire hasta última hora. Lleva el kart por donde le apetece llevarlo, metiéndolo en cada curva como a él le apetece hacerlo.

Estuvo entrenando casi todo el rato con Josito y los dos se lo pasaron muy bien, al menos Pablo seguro. Cuando volvíamos en el coche veníamos hablando de los entrenos. La verdad es que todo el viaje fue muy divertido ya que tanto a la ida como a la vuelta hemos ido él y yo solos y le dejé ir delante, con el elevador, para poder ir hablando. A la ida nos olvidamos la bolsa con el casco, con lo que tuvimos que dar la vuelta a la altura de Ordenes y a la vuelta tuvimos que volver por Salvaterra para dejar a Sergio, por lo cual nos pegamos más de 700 kilómetros de conversación muy entretenida. El viaje fue de los más placenteros que he realizado.

Me venía diciendo que hay con niños con los que se lo pasa muy bien entrenando y compitiendo, que son pilotos limpios que sólo piensan en disfrutar y aprender como medio para ganar. Josito es uno de ellos, un piloto de gran mérito de la escuela de Serra. Me preguntó Pablo si Josito correría esa prueba de Braga y también me preguntó, casi ansioso, si vendría Otto. Me confesó que lo echaba de menos, que nunca ha competido con un piloto tan limpio y del que se pudiese aprender tanto. Le gustaría volver a correr con él, encontrárselo en una pista y aprender de él. Me encanta pensar que le ha dejado tanta huella como a mi.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El lugar del crimen

Volvimos al lugar del crimen, allí donde nos han condenado sin juicio previo y sin derecho a una defensa, pero las cosas son así y la vida más. Cuando les toca a los demás hablamos de democracia, de derechos a una defensa, de respeto y de justicia. Pero cuando nos toca en nuestra piel, cuando nuestros resultados no son los previstos, nos transformamos y pasamos a ser lo que criticamos con tanta crudeza y vehemencia. En muchas películas hablan que en muchas ocasiones, los psicópatas asesinos, cuando cometen un asesinato, vuelven al lugar del crimen para ver la expectación que ha levantado su atrocidad. Nosotros decidimos volver a Serra, para repasar nuestro perfecto plan.


Repasamos nuestro plan de diversión, de entretenimiento, de lucha y entrenamiento. Quedamos para comer nuestros chipirones a la plancha, que este año todavía no los habíamos catado. Allí aparecieron los Cobián en pleno, se les ha echado de menos este año, José Manuel y Sergio. Degustamos los chipirones, las milanesas (espectaculares) y el raxo en filete. Nos reímos de lo lindo contando anécdotas, sufrimos recordando momentos duros y nos fuimos para el circuito sin más, a currar. ¡Como no!, no podían faltar D. Ramón Senlle y esos niños que si no existiesen tendríamos que inventarlos: Ramón y Rafa. A D. Ramón la Xunta, la del Sr. Feijoo cuando gobierne (evidentemente), le debería de dar el Premio Especial de la Consellería de Familia al ejemplo Familiar y la de Educación, publicar su ejemplo en los libros de Educación para la Ciudadanía.



Estábamos todos y todos contentos. Pero por encima de todos, Pablito estaba eufórico. Pablo es feliz en Serra de Outes. Allí, al igual que en Santa Comba, es libre y hace lo que le gusta. Pero le tocó trabajar un rato largo y eso le inquietó un poco, pero el hecho de haber gripado el motor el sábado de entrenamientos antes de la carrera (gracias Sr. Costas por su inestimable ayuda al habernos dejado su segundo motor para correr el domingo, sí, sí, ese chipeado, trucado, con el encendido atómico y con no sé cuantas trampas más – ahora entiendo por qué Paula vuela por los circuitos) le hizo tener que rodar el motor para la carrera de la próxima semana. Se aburrió un poco de dar vueltas y vueltas sin poder correr de verdad hasta que llegó su momento del día y probablemente del año. Por encima de podiums, poles o adelantamientos imposibles por el exterior, Pablo es un niño que vive para el detalle.


Durante el año pasado su única obsesión era poder arrancar su Comer. Cada día lo intentaba y no podía, su ilusión era tener un motor con arranque por botón como los cadete. Se le cumplió su sueño este año precisamente en Serra. Ese día le vi muy feliz, muy atento a las explicaciones de José Manuel y deseando parar para darle al botón rojo de apagado y poder de nuevo arrancar su motor. El otro día, después de compartir momentos muy buenos con Pancho y Javi, le pidió a éste si le dejaba probar su FA con motor cadete. Javi, buenazo donde los haya, accedió encantado, sólo quería que Pablo lo hiciese bien y estuviese cómodo en el kart. Un kart demasiado grande para él. Rapidamente se puso en marcha el dispositivo “Serra Todos a Una”.


Rafa y Ramón sacaron los pedales de su kart para que Pablo pudiese alcanzar el acelerador y freno (aunque después no le sirvió y no se le pudo poner). Javi se apresuró a ponerle mi polar doblado en el respaldo del asiento. Todo era como una gamberrada, deprisa como para que nadie se enterase y así meterlo en la pista antes de que hubiese arrepentimiento o llegase algún grupo con la intención de subirse a los de alquiler. Cuando me di cuenta, ¡oh milagro!, Pablo tenía puesto el costillar, el collarín y el casco abrochado (hasta apretado fuerte) y se estaba sentando en el kart Campeón Gallego Cadete 2007. Pablo salió a la pista y fue la primera vez en sus miles de vueltas a un circuito que no paró a la 2ª o 3ª vuelta para comentar algo y enseguida empezó a rodar más y más rápido. Veíamos que no llegaba a los pedales, que no era capaz de ver por encima de la careta delantera, pero a él le daba igual. Se comportó como un pilotazo rodando al máximo ritmo posible en un circuito como Serra, entrando a tope en la entrada de meta y en el final de recta. Se divirtió como nunca, derrapó como siempre pero más aún, y para colmo marcó un tiempazo es sus escasas docena y media de vueltas. Se quedó a menos de medio segundo del tiempo marcado por Javi ese mismo día, que por cierto había sido muy bueno. Fue un placer ver el gesto de complicidad del Sr. Diputado, o como José Manuel y Susi salieron de la cafetería y disfrutaron un rato, en definitiva como nos quedamos encantados de ver a Pablo rodar tan rápido y tan bien. Y yo, como padre, encantado de ver que él se lo pasó en grande. Eso sí, en el lugar del crimen.



Un poco más tarde llegó el bueno de Josito y su padre, para completar el día perfecto, el crimen perfecto. Pablito y Josito pudieron rodar juntos un rato y pasárselo bien entre los dos, compitiendo. A última hora se cambiaron los karts y fue de risa: Pablito se tuvo que bajar ya que iba muy incómodo y no le llegaba a los pedales y Josito, que no entraba en el kart de Pablo, disfrutó con el Maranello de éste: "esto es otra cosa", comentó al bajar. A lo mejor parte de la culpa es del chasis... o no.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Ya lo decía yo…



Estuvimos todo el sábado por la tarde en Serra, junto con el resto del equipo (Sergio, José Manuel, Nico y, como no, Susi). Nuestro objetivo era preparar un poco la carrera de Serra de mediados de octubre ya que no tendremos otro fin de semana de aquí a la carrera para prepararlo. Allí aparecieron los Senlle, que tanto nos ayudan con Nico y la familia Figueiredo al completo (por aquello de ir conociéndonos por si en el futuro esto progresa…). Cómo no también estaban los "locales", con Alejo y Aaron a la cabeza mientras no llegaba el bueno de Miniche. Mientras esperábamos para empezar a entrenar nos pusimos a hablar, manteniendo una de esas tertulias tan agradables en las tardes de verano de Serra. Allí dimos un buen repaso a la actualidad más reciente, pulimos detalles y analizamos nuestros errores, para intentar no volver a cometerlos, pero también vimos de qué tipo de pasta están hechas algunas personas, un poco "choromicas".


Fue un día bastante enriquecedor, ameno e instructivo. Charlar y aprender de la vida y de las carreras de este trio es una asignatura que nos deberían de poner obligatoria en el colegio. No dicen una palabra de más, las justas, con la humildad necesaria pero con la firmeza y la confianza que sólo otorga la razón y el buen hacer.

Más tarde vinieron María y Eva, las nuevas "amigas" de Nico y de Pablo. Aunque me parece que Pablo ya está en ese momento que estas tonterías de las niñas le sobrepasa un poco y se centró más en Sergio, Ramón y Rafa, además de su kart. Nico sí que hizo buenas migas con estas niñas tan monas y pasaron una tarde en Serra de lo más divertido. Fue muy divertido cuando la pequeña, al ver como Nico se subía conmigo al kart, exclamaba preguntando a donde iba. Creo que el padre no las puede acercar mucho por los karts, sino enseguida les picará el veneno… aunque para eso ya está la madre, más cerebral y racional que todos los que estábamos allí juntos. Nico sólo piensa en subirse en un kart, así que cuando se sube, es el personaje más feliz del mundo. No sé como llevará esta larga espera de 3 ó 4 años que le queda. Si es que no sucumbimos antes víctimas del agotamiento mental al que nos somete… ¡el domingo se despertó diciendo que cuando íbamos al Autocross de Santa Comba!



Pablo se dedico a dar 100 vueltas yendo de lado, divirtiéndose, derrapando lo que sólo en Serra se puede derrapar. Eso sí, ¡a saco! Los tiempos creíamos que eran decentes hasta que llegó Josito y le metió una encendida de 4 décimas que nos dejó temblando a todos. Bronca de José Manuel por no tener el trabajo hecho, cambio de humor del padre y Pablito sale a la pista y en la primera tanda… se pone en tiempos, yendo por donde tiene que ir y dándolo todo una vez más. Lo que sí da gusto es que ahora cuesta bajarlo del coche, que entrena mucho más a gusto que antes y que ya no hay que andar encima de él como era antes del verano. Ahora tenemos que ponernos las pilas nosotros con él y enseñarle, hacerle más caso y enseñarle un poco más. De hecho, y menos mal que quedó en nada, el sábado tuvimos un susto de esos que te puedes estar arrepintiendo toda la vida. Después de la tanda en que igualó el tiempo de Josito, paró a comentar que en la izquierda del fondo oía un ruido raro en el kart, el cual describió perfectamente. Le comenté que podían ser los neumáticos que llegan al límite de su adherencia retorciéndose, junto con el chasis… mientras pensaba…"Pablito y sus cosas". Salió a la pista y en la primera vuelta, al pasar por la izquierda que da la entrada en meta, se le salió la rueda trasera derecha adelantándolo en plena recta mientras él controlaba el kart sin dudar un solo instante de su capacidad, mientras el ruido de la cadena contra el suelo ponía un punto de tensión aún mayor a la escena. Sólo se le ocurre bajarse del kart tan tranquilo, mientras todos corríamos hacía él, para decir que "ya lo decía yo…"



La pena, que no nos quedaban bujes. Estoy seguro que hubiese intentado batir el tiempo… estaba "on fire".