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miércoles, 14 de octubre de 2009

O importante non é o resultado

Han ido pasando los días y la actividad frenética no ha cesado. Se nos presentó la posibilidad de correr la prueba urbana de A Coruña, prueba del Campeonato Gallego de Karting 2009. De prisa y corriendo sacamos la licencia y nos dispusimos a preparar la prueba. Para esta ocasión contamos con la asistencia de Adao, el mecánico de Josito Lamela, ya que José Manuel, por distintos motivos no podía venir. Adao se encargaba principalmente de Diogo, piloto cadete y trajo para Pablo a Marcio, un mecánico portugués sensacional. Estaba yo preocupado por ser la primera carrera en la que Pablo correría sin el amparo de José Manuel o la gente de Hobby Kart, pero el mismo José me tranquilizaba los días previos y me decía que Pablito no lo iba a notar, que lo haría bien, sin problemas. No las tenía yo todas conmigo, pero la verdad es que trabajar con una persona como Marcio, y por supuesto Adao, es un auténtico lujo. Pablo y él congeniaron enseguida, hubo feeling más allá de la relación mecánico – piloto. Y eso que en ese aspecto, los dos lo bordaron. Yo me quedaba perplejo de cómo Pablo le transmitía a Marcio lo que este necesitaba escuchar, y es que tres años, ya, trabajando con la mejor escuela de Galicia se tenía que notar. Hobby Kart es mucho Hobby Kart. El sábado, con la tanda del gripaje de motor incluido, fue sólo la toma de contacto de lo que les pasaría el domingo. Menos mal que José nos dejaba el motor de su hijo…

Pablo estaba feliz, llevaba tres años esperando ese día, el de no tener que madrugar ni pegarse viajes interminables en coche para poder ir a una carrera. Además, con lo que a él le gusta, vendrían a verle un montón de gente… “Papá… ¡ha venido mi profe!” No entraba en el mono entre lo que ha crecido este verano y la emoción, que a él es lo que más le engorda. Vinieron sus abuelos, los cuatro, la bisabuela, sus tíos, sus primos, aunque alguno faltó y muchos amigos. Marcos, Ana, Coral, Antonio, Ana, Fon, Vicen, Cris, David, Tito, Raquel y sus dos niños, Pablo y Ana, con Alex y su novia, además de Javi y Pablo, Carlos y Bea con Pablocho, Julio, Mayra con su encantador marido y su hijo, Pancho, María José, Borxa y Raquel, además de algún fan del patineteteam como Pepe con su mujer y con Jaime que ya, con 4 añitos, hace sus pinitos en el karting, como no, de Serra. Quien no podía faltar, y para mi es un auténtico lujo contar con su apoyo en días como estos, era Martiño con alguno de sus inseparables, Piruco y Waldgoogle… más conocido como Waldito.

Lopo dixit: O medo de quen empeza vese compensado pola seguridade que aporta saber que hai alguén detrás de un.

¡Menudo lujo estar a las 7 en casa después de todo un día de entrenamientos! Pablo lo agradeció especialmente, el poder ducharse en su cuarto de baño, cenar en su cocina y dormir en su cama… no tiene precio. Además, el madrugón sería menor de lo habitual con la recompensa de dormir con tu almohada. El día se presentaba complicado pues llovió toda la noche sin parar, como estaba previsto, y nos daría más agua todavía durante la mañana. Las carreras en agua son uno de los fuertes de Pablo, siempre ha hecho grandes resultados, desde su primer pódium en Outeiro, el segundo puesto en Villarcayo y alguna otra. Es la escuela de entrenar en Serra con la pista mojada y los neumáticos lisos.

Pablo estaba muy confiado, como lo está últimamente, con unas ganas tremendas después de nuestra última conversación, se encuentra muy seguro y sabiendo lo que tiene que hacer. En los libres rodó muy bien, adaptándose a la pista, mientras que en los cronos oficiales sacó lo mejor de si mismo. Hasta tuvo problemas con la carburación que a las órdenes de Marcio y bajo la supervisión de Adao, corrigió rápidamente para marcar la segunda vuelta rápida. No alcanzó la pole por muy poco… pero lo intentó duramente. Estaba ansioso por correr y un golpe en la salida de la semifinal y un charco que no tenían previsto los pilotos, provocó un buen golpe que quedó en un buen susto. Pablo se desmoronó por el impacto, por la tensión acumulada y por la rabia de tener que abandonar en su prueba, en su casa. Se le miró bien y no tenía más que un golpe que quedó en nada gracias a lo protegidos que van en el kart. De hecho, viendo hoy en día el vídeo del golpe, te das cuenta de que van muy bien protegidos, pero de todas formas él dobló el eje trasero (esos malditos bordillos con un exceso de altura) y rompió el asiento por el medio. Mientras tanto, Susana, la madre, estaba recogiendo unas viandas que nos había traído el abuelo para pasar mejor el día. La llamé por teléfono para avisarle que Pablito se había dado un golpe pero que estaba bien, que no pasaba nada. Casi me dio más pena verla llegar ansiosa por ver al niño que el mismo niño, pues en el fondo no tenía nada, nada más que un golpe y un susto, pero nada al fin y al cabo.


Mientras tanto, Marcio se mataba a intentar enderezar el maltrecho eje trasero del que no teníamos repuesto. Pablito, al bajar de la ambulancia, me confesaba que no quería seguir corriendo, que no iba a salir en la final aunque el coche estuviese a punto. Que le había llegado el susto y que no quería subirse en el kart… Pues nada, a aceptar la decisión y hacerle reflexionar para que no se quedase con el golpe encima. No que compitiese, pero que saliese a dar unas vueltas por la pista para que no tuviese el recuerdo del golpe como su último recuerdo en el kart. Lo que me impresionó, aunque procuré no hacerle caso, es ver a Nico pendiente de su hermano intentándolo convencer para que no corriese. Durante varios días Nico estuvo diciéndonos que no quería andar en kart y no quería que Pablo corriese. Si al final lo va a querer y todo.

El caso es que cinco minutos antes de la final me confesaba su estrategia para la carrera: “como salgo de último iré detrás para ver cómo voy. Si veo que no estoy a gusto, paso de pelear y me quedo detrás derrapando. Si me encuentro con ganas, pelearé por hacer algún adelantamiento…” El resto es de todos sabido… ¡Y eso que el kart no quería arrancar! Menos mal que después del golpe me acerqué al comisario responsable de la Relación con los Participantes y le requerí que le transmitiese a la Dirección de Carrera que era importante que los niños, ante lo cambiante del estado de la pista de una manga a otra, diesen por lo menos una vuelta completa al circuito para poder ver donde estaban los charcos. Esa decisión hubiese, probablemente, evitado el golpe de la primera manga, pero desde luego que facilitó el desenlace de la segunda. ¡No hay mal que por bien no venga! (a propósito de que ahora está dando los refranes en el cole…).

A mediados de semana se me ocurrió preguntarle si le apetecía ir a correr la prueba de Kotarr del Campeonato de Castilla y León. Su respuesta, “por supuesto”, fue abrumadora. Yo tenía muchas ganas de ir a Kotarr a correr. Este circuito es la referencia en circuitos de karting por el norte de España y muchos campeonatos de España se van a celebrar allí, por lo que había que ir a probarlo, para ver que se siente en un circuito de este tipo. Las instalaciones nos sorprendieron, aunque queda mucho por hacer. El circuito tiene una pinta sensacional, muy rápido y con zonas de adelantamiento. Demasiado largo y rápido para los alevines, pero bueno, en general muy bien, que duda cabe.

José Antonio no pudo venir y nos acompañó Adao, por lo que José Manuel estaría, en esta ocasión, más centrado en Sergio y sus problemas de motor. Cuando llegamos a Kotarr Pablo se llevó una de las grandes alegrías que se podía llevar, pues estaba Marcio en el circuito. Hablaron mucho durante todo el fin de semana, incluso nos echó una mano de vez en cuando y no dudó en tomar tiempos en el muro, además de observarle en la pista y enseñarle algunas cosas al terminar sus tandas. Así sería más fácil obtener un buen resultado. ¡Menudo equipazo hacían los cuatro! Pablo el domingo me confesaba su admiración por Marcio con un… “qué buena persona es”. Y tú, hijo, y tú.

Nos llevamos la bici de Nico, el cual no paró de andar en ella todo el fin de semana, por lo que ha depurado terriblemente su técnica, y el The Wave de Pablo, el cual nos olvidamos en el circuito. Espero que Gustavo nos lo envíe un día de estos.

En el Campeonato de Castilla y León Pablo es feliz. Allí no tiene rollos, a pesar de las historias que hay, y ha hecho muy buenos amigos. Tiene especial afecto por Iker y por Carlota, Carlotiña. Iker es un personaje, con una disposición en el kart increíble, siempre mantiene la postura y la compostura, parece del estilo Maranello. Carlota es tenaz en la pista, se crece en las adversidades y no da por perdido ni una sola décima en toda la carrera. Los tres, junto con Daniel, estuvieron todo el fin de semana juntos. Daba gusto verlos, tan rivales en la pista y tan amigos fuera de ella. Los padres somos otra cosa, pero ellos están al margen de todo y su relación es muy bonita. La lástima es que probablemente, con el tiempo, se pierda.

El sábado fuimos de cena y Pablo se estropeaba de risa con las historias que nos contaba Adao, las del piloto “louco”, aquel que se dejaba adelantar para divertirse. Pablo no daba crédito y yéndose para la cama me preguntaba cómo es que los padres le dejaban hacer eso, sin duda buscando una complicidad en mi.

Toda la prueba del domingo fue espectacular, pero su estrategia en la primera carrera fue impecable. A veces pienso que hemos ido dando los pasos de manera correcta durante estos tres años, de tal manera que está llegando a su madurez en la categoría en el momento justo. Lo que no sabemos es que será de nosotros, y sobre todo de él, el próximo año, la próxima temporada. Pero desde luego que lo que sí sabemos es que estas dos semanas de octubre no se le van a olvidar fácilmente.

El viaje de vuelta ha sido muy duro, agotador. Nico no me dejó dormir nada el sábado víctima de una otitis y Susana estaba con un poco de fiebre. Menos mal que paramos a dormir en O Barco, en casa de los abuelos de la Zapa. El día del Pilar, el día de la fiesta Nacional, Pablo y Nico iban a hacer la buena acción del año. Cuando llegamos a la casa de los abuelos, estos les tenían preparados la cajita con las sorpresas de siempre, sus gomis y sus hojas de dibujo. Por la mañana nos acercamos a ver a la Tía Teresita. El viaje mereció la pena sólo por verla disfrutar con sus sobrinos – nietos. Estaba encantada, feliz. Mamá también estaba contenta por verla así con los niños, a pesar de que la despedida se hizo un poco dura. En realidad, todo lo que rodea a la Tía Tere se hace un poco duro. Aunque duro también es lo que nos esperaba después, ya en Coruña, aunque eso es harina de otro costal.

Me encanta felicitar a Pablo la mañana siguiente a una carrera, haga lo que haga, sólo por el hecho de estar ahí, en su cama descansando, para mi ya es un triunfo.

Las redes sociales están absolutamente en boga. Hay detractores y admiradores. El otro día tuve la suerte de leer esto en el facebook de un amigo…

Hoxe este mocoso aprendeume unha lección vital.

Pabliño Torres, un 'anano' ó que lle levo vinte anos e tres cabezas deume esta fin de semana unha lección de constancia e superación que non esquecerei nunca.

Esta fin de semana disputouse na coruñesa zona de Riazor o I GP Maskarting Cidade da Coruña, na que se deron cita as catro categorías que forman o Campionato Galego de Karting.

Por diferentes motivos Pabliño non participou no Campionato Galego de Karting 2009 pero non podía ser que este curupiloto se perdese esta proba que hai varios días, sabiamos que recordaría toda a vida: poder correr nas rúas da túa cidade e diante dos teus amigos.

"O importante non é o resultado"
Iso é o que sempre me dixo Pablo Torres pai; que o importante é o intererés, a ansia por mellorar, o traballo. Comparto con el esta idea, tanto no deporte como no traballo.

Hai outras alternativas, que sempre poden dar mellores resultados a curto plazo; pero ó final o karting alevín forma parte (na idea miña e na de Torres) da educación dos nenos.

Pois ben, onte empezara todo do revés para os intereses do Patinete Team: o motor do kart de Pabliño estaba nas últimas. Non é que non correse demasiado, senón que era tan evidente que fallaba que un señor que estaba ó meu lado entre o público dixo que "rompera igual có de Barrichello, un piloto finlandés da F1" (bendita F1 na Tv)

O equipo conseguiu prestado (agora mesmo non recordo de quen) o motor co que adestraba un piloto. Calquera que sexa conductor habitual e conducise algunha un coche diferente ó seu é consciente da dificultade de competir cun motor que non coñece; pero, pese a todo, Pabliño seguiu con ganas e ilusión e marcou bos tempos nos adestramentos libres.

O domingo chegou a auga, ou o que é o mesmo, todo o traballo feito o día anterior na posta a punto do kart non valeu ó 100%. Só valeu (que non é pouco) para coller ritmo de carreira e aprender o circuíto.

Nas Clasificación Pabliño conseguiu un bo posto, co que sairía ben adiante na parrilla de alevín, pero aí é cando chegou o problema maior: o accidente.

Debido á choiva e a un longo parón entre as clasificatorias de KZ2 e a semifinal de alevín acumulouse unha enorme poza de auga ó lado dun muro, xusto á saída dunha rotonda. Visualmente, foi espectacular o inicio da secuencia: os nenos pisaron a auga e levantárona 2 metros; pero un deles fixo un trompo que provocou un choque en cadea. Pabliño foi un dos máis perxudicados, xa que bateu de frente contra o muro (neno, xa es do clube) e no retroceso do impacto contra outro kart.

As asistencias médicas presentes no circuíto achegaronse inmediatamente coa ambulancia e a Dirección de Carreira decretou bandeira vermella.

Pablo estaba ileso, só tiña un gran susto enriba (seguro que mañá lle doe o pescozo).


Despois, chegou a heroicidade
Nun momento en que calquera outro (eu, tal vez, entre eles) decidiría quitar o mono e ver o resto das carreiras en familia, Pabliño decidiu saír á final. Sairía 5º coa idea de ver se daba estado na loita sen sufrir moito, e senón adicaríase a divertirse.

As primeiras voltas (13 previstas) rodou último, pero moi pegadiño ó grupo; sen perder en ningún momento a estela. Logo, aproveitándose dun abandono, púxose cuarto, e aí empezou a festa.

Eu, valéndome do meu pase de prensa, non puiden reprimir a necesidade de animalo desde o interior do circuíto.

O caso é que pouco a pouco foi metendo o morro, arrimandose, e púxose terceiro. Ó pouco tempo, perdino de vista na esquina oposta do circuíto, pero cando volvían xa era 1º.

Automaticamente fixen un xesto de alegría, que durou ben pouco, pois noutra zona á que eu non tiña acceso visual déronlle un toque, e pasou de novo a ser cuarto.

Afortunadamente non perdeu o espírito de loita e seguiu arañando décimas alá por onde podía. Ata que... un novo toque na entrada do parking de Riazor facía perder distancia cos dous primeiros clasificados.

Despois a loita (que me recordaba á dos cadetes no '07 e '08) continuou... e, non sei como, logrou poñerse segundo e cruzar nesa posición a meta.


Pero o importante non é o resultado.


PD: é posible que este texto estea cheo de erratas, incongruencias e mal redactado. Pero é que está escrito co corazón. Tanto, que nin sequera o revisei.

… gracias.

martes, 14 de abril de 2009

¿Qué es esto?


¡Ah!, pero si es el Patineteteam… ¡no me había olvidado de él!, que conste, pero entre la cantidad de trabajo, la actividad extra, la nostalgia, unas cosas y otras… pues han pasado tres semanas. Espero que no vuelva a pasar, lo intentaré, pero es cierto que cada vez este blog va teniendo menos sentido. Pablo ya está muy mayor y su memoria hace que el patinete no sea tan necesario. De todas formas… recapitulamos estas últimas semanas…

Durante este tiempo, además de ir algún día a entrenar, hemos ido a jugar al hockey, la otra gran pasión de Pablo. Se lo pasa en grande jugando al hockey con sus compañeros del cole. Pablito juega en los pre-benjamines de Santa María del Mar y la verdad es que da gusto ver cómo han mejorado desde que empezó la temporada. Como muestra, un botón: el primer partido contra Dominicos lo perdieron 14 – 2, el segundo lo empataron a 4 (pudieron haber ganado) y el último lo ganaron, con solvencia, 6 a 4. También juega con los benjamines B del colegio y con este equipo este año les ha tocado sufrir un poco de más. La verdad es que no dan una, a pesar de haber tenido algún partido con posibilidades. El otro día, como recompensa a estar entrenando tan bien, sus entrenadores le han premiado, junto con su amigo Martín, a ir con el benjamín A para jugar contra Compañía de María. El entrenador del otro equipo, con un gesto no demasiado deportivo para con un niño de 9 años que se enfrenta a otros de 11 o 12, no le dejó jugar por haber doblado ya con el “B”. Pablo se quedó completamente disgustado, con una pena tremenda. De hecho, ese día casi no durmió, levantándose a las 7 de la mañana y yendo al baño constantemente de los nervios. Sin embargo, este hecho, desde mi punto de vista, le ha producido un punto de inflexión en su maduración como deportista.


El día 21 nos fuimos hasta el circuito de Castroponce para entrenar la primera prueba del Campeonato de Castilla y León. Fuimos ese día ya que lo más probable es que el día 4, previo a la carrera, no pudiésemos entrenar (aunque al final sí pudimos). Llegamos al circuito, completamente nuevo para todos, y pasamos un buen día de sol, viento y polvo. Pablo, después de un par de tandas para tomar referencias, comenzó a rodar cada vez más rápido, tomándole el pulso al trazado leonés. Sus tiempos, antes de comer, distaban mucho de los que se habían hecho el fin de semana anterior en la prueba del social. Por la tarde seguimos entrenando, probando reglajes y ajustes y conseguimos hacer unos tiempos decentes. Lo mejor es que Pablito trabajó como un león todo el día hasta que se cansó de dar vueltas al circuito de Castroponce.

El día anterior, viernes después de San José, nos fuimos al Barco de Valdeorras a casa de los abuelos de Pablo y Nico. Cada vez que hemos ido a dormir allí hemos ido a salto de mata, llegando tarde por la noche y yéndonos a primera hora de la mañana sin tiempo para nada. En esta ocasión llegamos a comer para pasar el día con calma y con los abuelos. Después de comer, y de que Pablo y Nico diesen un paseo por el pueblo con el abuelo, nos fuimos a Valdegodos a ver a la tía Teresita. A los niños les ha venido muy bien acercarse hasta allí, como el otro día cuando celebramos el centenario de la abuela Josefa. El contacto con las personas mayores creo que les hace mucho bien, les da otra visión más real de la vida que no sólo ver su mundo de yupi infantil. A la tía le gustó mucho ver a los niños y a estos les fascinó verla y conocerla, porqué aunque ya la conocían no se acordaban de ella. Después dimos un paseo por el malecón del Barco y hasta bajamos hasta el río. Es curioso, tantos, tantísimos años pasando temporadas en el Barco y no recordaba yo haber bajado nunca hasta el río. Tengo mil recuerdos, del Cisne, de la Lambretta, de las gallinas, del malecón, del Casino, de las fiestas y de mil cosas, pero del río sólo ver el descenso desde el balcón de la casa del tío Pin. Aquella casa que me encantaba perderme en el cuarto aquel que tenía lleno de tebeos y en la cual el tío era el auténtico Rey. Muerto el Rey, ha muerto la monarquía.

Los niños lo pasaron en grande con los abuelos, y los abuelos con los niños. Como siempre, la abuela les tenía preparada a los pies de la cama la caja sorpresa que a ellos tanta ilusión les hace. La pena es que el Barco no nos quede más a mano de más sitios, pues para nosotros sería un alivio y una forma de tener más contacto.


El siguiente fin de semana se nos presentó una cita ya clásica en nuestro calendario: el Curuxarallye de Regularidade. La prueba es genial, pero para quien es genial es para Pablo. La última prueba consiste en que tienen que dar tres vueltas al circuito en los karts de alquiler e intentar quedar, en tiempos, lo más cercano posible a Pablo con su Maranello. El primer año estaba yo agobiado por si le daban un golpe, el año pasado por el kart que tenía un problema de embrague, y este… ¡este no estaba preocupado por nada! Ver ahí a Pablo haciendo todas sus vueltas en la misma décima me hacía mucha gracia. La seguridad con qué corría, como se divertía y como me decía y comentaba ya temas más técnicos, sobre todo debido a los reglajes del kart que venían de Castroponce.


Finalmente nos tocó la hora de saltar a la pista, por fin. Nos fuimos hasta el circuito de Castroponce, León, a correr la primera prueba del campeonato de la FACYL. La verdad es que no se nos ha perdido demasiado por aquellas tierras, pero no nos ha quedado más remedio después de los acontecimientos del último año. Es un poco duro que te echen de tu casa, pero más duro es que te eche tú hijo. En Castilla se hacen las cosas como en Galicia, en lo bueno y en lo malo. Las únicas pequeñas diferencias pueden ser económicas (Castilla es bastante más económico salvo el coste del traslado para un gallego, evidentemente) y el número de inscritos por categoría. En la de Pablo eran una docena más o menos, y a pesar de que estábamos algo separados del “mogollón” (la verdad es que estábamos muy cómodos y “a gustito”), Pablito ya hizo su primer amiguito por la zona, un alevín como él que se llama Jorge. Lo mejor de todo el fin de semana fue, sin duda, el progreso en la actitud, como ha madurado y ha dado otro paso más, este un poco más grande de lo habitual, y se ha animado a realizar adelantamientos que hace tan sólo 6 meses eran absolutamente impensables. Ya no a los pilotos que están delante y van rápido, sino dudando con pilotos que en ese momento ruedan considerablemente más lentos que el resto por el motivo que sea. El cambio ha sido enorme y eso está bien. Para mí, para nosotros, es una muestra más y todavía más clara, de que la precocidad en este deporte no tiene demasiado sentido.

Prometo, para los interesados, no tardar tanto en la próxima actualización.

lunes, 2 de marzo de 2009

El estilo finlandés

No voy a decir nada nuevo si empiezo diciendo que a veces me cuesta escribir. También es cierto que la mayoría de esas veces tengo alguna disculpa, pero es que en este caso tengo varias y una de ellas muy potente. La conjuntivitis vírica, junto con la reacción alérgica al tratamiento me ha impedido estar más al día y, sobre todo, conectarme al ordenador todo lo que hubiese querido. Puede parecer fácil escribir en un blog, mejor o peor, con más o menos sentido, pero para los que escribimos con 3 ó 4 dedos, más los que tenemos que pensar mucho lo que ponemos, nos lleva nuestro rato escribir un par de párrafos. Por este motivo me ha resultado imposible mirar para la pantalla del ordenador durante este tiempo de una manera más o menos continua.
Mientras me he ido recuperando he descubierto y recapacitado sobre muchas cosas, sobre todo de la afición y habilidad de Pablo para la práctica del hockey sobre patines. Él y Nico. Son dignos sucesores de sus primos Tito y David, y Pablo juega al hockey con una técnica increíble, con un dominio del partido que corresponde a niños mayores que él. Pero lo mejor de todo es como se lo pasa jugando y las responsabilidades que adquiere durante el partido. Nicolás se pasa el día con los patines puestos y el palo en las manos. Sólo piensa en karts y hockey, pero cada vez más en hockey. Otra de las aficiones de Pablito es el fútbol sala. Se pega cada partido que es un primor verlo jugar, como se entrega y como pelea. De hecho nos hemos dado cuenta que cada vez utiliza más recursos, no sólo técnicos, para mejorar su actuación en los partidos.

Estos recursos también los utiliza en el kart. Es cierto que sigue con sus momentos ciclotímicos, pero cada vez la oscilación es menor y dura menos tiempo en su tiempo más bajo. Estuvimos otra vez en Braga y no terminó de ir lo rápido que había ido la otra vez, pero también es cierto que el motor ya estaba dando muestras de desfallecimiento. Así que este domingo, aprovechando que había los Entrenamientos organizados por el circuito Val do Salnés, nos fuimos a nuestro querido Mosteiro para dar unas vueltas. Él mismo el sábado se fue solito a la cama temprano… “mañana quiero estar con fuerzas…”, dándonos una muestra de lo que quería trabajar. Llegó el domingo y Pablito se pegó un empache de entrenamientos que el mismo Camariñas no daba crédito a lo que veía.

Para desgracia de Pablo, tuvo que rodar el motor y eso a él le desespera, pero haciendo gala de una gran voluntad, se puso a dar vueltas a medio régimen hasta que José Manuel le dio manga ancha. Ahí, para su goce y disfrute, se puso a llover. Comenzó el show de Pablito, con su “toque finlandés”, con su “sisu” particular, empezó a deslizar como a él le gusta, enlazando las zonas más técnicas de Mosteiro de cruzada a cruzada. No sería, o sí, muy efectivo, pero desde luego que disfrutó como lo que es… ¿o ya no es tan enano? Paró de llover pero él no paró de dar vueltas, paraba para comentar la jugada, hablábamos de lo que había hecho, de dónde había alguna décima y sin sacarse ni casco ni bajarse del kart, salía de nuevo a la pista.

Este domingo me he llevado una gran ilusión como padre viendo como ha madurado mi hijo. Pero también estoy un poco triste puesto que ya no es tan niño… ¡hasta José Manuel le tuvo que modificar la posición de los pedales pues se quejaba de que el kart le quedaba pequeño! Bueno… ¡siempre nos quedará Nico!

¡Ah!, lo del “toque finlandés” lo contaremos otro día… pero nosotros ya lo hemos visto y… ¡es la pera! Otra cosa… seguimos sumando amigos.

domingo, 18 de enero de 2009

Estoy enamorado

Cada vez me gusta más escribir sólo cuando merece la pena y no por obligación. Es cierto que la obligación me la he creado yo, pero ahí está la diversión, en sentarme delante de esta página en blanco y plasmar los momentos más bonitos de mi vida, de nuestra vida. A veces, muchas veces, tengo lagunas de memoria tremendas, y por eso me gusta tener este blog. Así Pablo, y Nico, tendrán su disco duro particular sobre una pequeña parte de su vida.

Pablito cada vez necesita menos la ayuda de Patineteteam.com para acordarse de los momentos, pero al menos podrá recordar todo lo que su padre le quiere, todo el empeño que ha puesto en disfrutar de cada minuto de mi vida con él, y con Nicolás, evidentemente. Nico es muy pequeño y tendrá su parte de protagonismo, tendrá su momento, pero ahora es el momento de Pablo, como demostró este sábado.
Por desgracia este año no podremos hacer lo que nos gustaría hacer, pero lo peor de todo es que el que se queda sin su recompensa es Pablito. Está en un momento de forma excepcional, ha alcanzado una madurez tremenda como piloto de la categoría alevín, con una técnica envidiable. Le faltan muchas cosas, muchos detalles, evidentemente, para mejorar dentro de su edad, pero viéndolo correr hoy en día yo disfruto como un enano. Una muestra clara se produjo en Mosteiro hace unos días, por dos veces, y ayer sábado en nuestro Spa Francorchamps particular, el técnico circuito de Serra de Outes, nuestro envidiable Ayrton Senna.
Fuimos a Mosteiro a celebrar una “xuntanza” que organizó la gente de Hobby Kart en el precioso circuito pontevedrés. Allí se terminó juntando más de 20 coches para unos entrenamientos en un precioso día casi primaveral que nos permitió, en las horas centrales, hasta sacarnos el polar. La pista estaba muy delicada, sobre todo en la parte de arriba que era una pura pista de hielo, donde los karts hasta en recta se cruzaban. Pablito se comportó de maravilla, corriendo mucho y bien, sin cometer un solo error en todo el día y pasándoselo muy, pero que muy bien. Fue de esos días recompensa, el único objetivo era darse unas vueltas, disfrutar de la compañía y, cómo no, ver el nuevo maquinón de Sergio. Un KF3 de Maranello del máximo nivel. ¡Precioso!
Ayer sábado nos acercamos hasta Serra. Ahora que vamos por la autopista de Santiago nos queda a poco menos de una hora a velocidad legal y además los niños no llegan mareados. Es una delicia acercarse hasta allí. Siempre lo es, pero cuando se te plantea un día como el de ayer, das gracias por haberlo pasado tan bien, por tener tan buenos compañeros de viaje y por haber aprendido a disfrutar de cada instante. Llegamos a Serra sobre las 11.30 y nos quedaban por delante poco más de 3 horas para aprender. Nos encontramos con una situación, a priori, cuando menos delicada: la pista estaba tremendamente húmeda, muy mojada de las lluvias de la noche. Allí estaban sólo Sergio y Pablito con la intención de secar algo la pista para aprovechar el entrenamiento. Salieron con ruedas de seco y aquello se convirtió en un show increíble. Se pusieron a derrapar sin miramientos, depurando, ambos, su técnica exquisita que les permitió no sólo mantener en todo momento el kart en pista sino que iban muy rápidos, con derrapadas eternas que rozaban el límite del trompo (que sucedió un par de veces) o de la salida de pista (que no sucedió nunca). Pablito empezó a dar vueltas sin parar, con una sonrisa dentro del casco que se la veíamos desde boxes, deslizando en cada una de las curvas cual piloto nórdico desliza por las pistas suecas en pleno Swedish Rally, intentando llevar su Maranello hasta el límite de la pista, allí donde en Serra se mezcla el asfalto con el prado y sólo gente como los Filgueira o Isma saben llegar después de miles de vueltas a la pista. Ayer, justo dos años después de aquel memorable 30 de enero de 2007, Pablito aprendió su primera lección de verdad en Serra. Sus 177 vueltas al circuito en menos de 3 horas lo atestiguan. Todas las arritmias que me sucedían cada poco más de 30 segundos al pasar a fondo la izquierda de entrada en meta, deslizando en dirección al poste que sostiene el precioso y mítico nombre, valieron la pena. De poco servía que en alguna ocasión le dijese que tuviese un poco de cabeza, no era el día. Se creía Superman vestido con el mono de Hobby Kart – Cubicaje en un Maranello precioso, capaz de volar, y secar, sobre el trazado de Outes, inmune a los errores. Ayer no había errores, ayer sólo había diversión, disfrute y calidad. Todo a raudales. Le estaba haciendo fotos y yo me decía: “se está riendo dentro del casco”, ampliaba la foto al máximo y le veía la sonrisa. ¡No me lo podía creer! Como cuando en una de las entradas a meta, a fondo y con el kart absolutamente de lado, veo por el visor de la Pentax que me saluda con el pulgar derecho mirándome… No reaccioné y tampoco se lo pregunté después...
...esperé a llegar a casa para ver la foto, en cuanto descargué las fotos y le llamé para pedirle explicaciones, para saber porqué lo había hecho: “me estaba divirtiendo tanto que quería saludarte, como te saludé en muchas más”. El que no se enteró fui yo.


No todo fue diversión, 177 vueltas a Serra en menos de 3 horas no lo son siempre. El cansancio le hizo tanta mella que después de levantarse a las 8 de la mañana, cayó rendido después de una sonora bronca… ¡¡¡ a la 1 de la madrugada!!! Esto se lo tengo que mirar ya que después de las carreras y de los esfuerzos, se ve que hay alguna sustancia que no hace bien su función, pues en vez de “morirse” en la cama o en el coche, su actividad sigue al máximo.


Sergio probó su KF3 en Serra por primera vez, habiéndolo llevado la semana anterior a Mosteiro. ¡Menudo bautismo!, en Serra, un KF3 por casi primera vez, en mojado y con ruedas de seco. ¡Bufff! Se volvió tan incontrolable que tuvo que parar a mitad de entrenamiento a probar con unas ruedas de mojado que había en el furgón a medio usar (por no decir que estaban gastadas por completo). Después se unió a la fiesta, fiesta a la que también se sumaría Alejo con el de alquiler, del drifting en Serra, una experiencia para no olvidar.

Lo de Alejo ya raya el insulto. Yo cuando había visto a Aarón en Pastoriza pensé que me quedaba poco por ver en mojado, que con aquel recital llegaba y no hacía falta más. Que sí, que podía ver mil carreras sobre mojado pero que la exhibición ya la había visto. Sin embargo el sábado descubrí el génesis de esa técnica. Con un kart de alquiler con el número 5 y con la bravura de un toro de lidia de la ganadería de Albarraseda (única ganadería con un toro indultado por su bravura en toda la historia de la Real Maestranza de Sevilla) se dedicó a enseñar el porqué los mejores tienen que pasar por allí y, a ser posible, en mojado. Sus trazadas fueron impecables, verónica por aquí, derechazo por allá y para terminar un precioso pase de pecho. Ahora entiendo la lección de Aarón en A Pastoriza, el maestro lo tiene en casa. En cuanto vi el tema, la orden era clara: Pabliño, ponte detrás de Alejo y a seguirlo, aprende como va, hasta donde llega y como llega. Pablito tiro detrás de Alejo, el cual lo dejó pasar varias veces hasta que se dio cuenta que en ese momento empezaba su tiempo de profesor y accedió voluntariamente.


Antes del descanso de pocos minutos que hicimos para comer apareció el Gran Aarón, con sus muletas pero caminando. Fue un verdadero placer verlo de nuevo, pero sobre todo porque vimos al nuevo Aarón. El accidente le ha cambiado para mejor. Ya lo veremos. Compartimos unas pizzas y una tortilla que nos supo a gloria. Ya no sólo por el hambre, sino por la compañía y la fantástica enseñanza. Para rematarlo apareció Pacheco con una sorpresa para Pablito que le encantó… pronto tendremos noticias.


Lo siento, estoy enamorado de Serra. Lo que no entiendo es cómo no lo está el resto del mundo.

jueves, 1 de enero de 2009

¡Menudo fin de semana!

Estos días son de los que más nos gustan pasar. No hemos tenido un minuto libre desde antes de nochebuena. Este fin de semana fue completo, con actividad de sábado y domingo como hace un par de meses que no teníamos. Hemos recuperado de golpe y porrazo el frenético movimiento parado de golpe hace dos meses. Si a la receta de Hobby Kart, Santa Comba, Indoor, Resistencia, lluvia y Kopites le añades Mosteiro, Antonio, Cobián, la gente de Ourense y un día soleado, te sale el mejor combinado del mundo.
El sábado día 27 estábamos a la 1 de la tarde en punto en Hobby Kart, preparados para disputar la 1ª Carrera de Resistencia. El plan era perfecto y salió pluscuamperfecto. Al llegar estaba José Manuel con Camariñas y José Antonio arreglando los coches, preparándolos para tenerlos a punto para la prueba. De lo más divertido era ver al bueno de Ramón Senlle siendo uno más en el equipo de mecánicos, mono incluido, teniendo listo los karts. Camariñas enseguida se puso al lío con el catering, un buen churrasco, alternado con las tortillas que se encargó de traer José Antonio y unos bollos de pan impresionantes. La gente empezó a llegar y se montaron unos equipos muy competitivos. Nosotros íbamos con nuestro objetivo claro: pasarlo de miedo. Habíamos invitado a correr a Isma Santamaría, con el cual seríamos firmes candidatos a la victoria final, pero una mala noche le provocó que no pudiese asistir a la prueba. Una pena.
Empezó la prueba y la primera hora no tuvo más que una carrera de karting más o menos normal. Lo divertido llegó con la parada para el cambio de coche, pues empezó a llover. De repente cambió toda nuestra vida, de la tensión por una carrera pasamos a la diversión más absoluta, a derrapadas incontroladas e interminables, curvas eternas e inverosímiles, motores de karts de alquiler de 4 tiempos que parecían auténticos Gr. B de 500 cv. Nadie de nuestro equipo quería bajarse del kart al acabar su turno pues la diversión era máxima. La verdad es que teníamos un equipo brutal, en el que nos ayudamos mucho a saber cual era nuestra situación en todo momento. Tanto Pablo, como Jaco y Oscar se lo pasaron de miedo. La pena fue que Pablito no se animó a participar, pero es cierto que fue uno más del equipo y se divirtió muchísimo, yendo de un lado a otro. Allí todo el mundo participó, desde los hermanos Senlle como comisarios de pista hasta Américo como jefe de pit o Carlos como responsable de cronometraje.El domingo nos tocó madrugar como otro día más de carreras. Era de esos días de los que no te apetece nada, cuando suena el despertador te dan ganas de darte la vuelta y seguir a lo tuyo. Hay algo que te anima a vencer la pereza, a levantarte y animarte a ir al precioso circuito de Mosteiro (cambiará mil veces de nombre y mil veces le llamaremos circuito de Mosteiro). Antonio de Cola organizaba el I Winter Trophy de Karting y fuimos pocos los que nos dimos cita allí, incomprensiblemente, pues acudir a ese circuito tiene algo especial. Como decía Lamas padre, “en este circuito es donde mejor se lo pasan y más aprenden los niños”.
El día era perfecto a pesar de las lluvias de la víspera, con un sol que hasta nos permitió sacarnos los chaquetones. El trofeo estaba perfectamente organizado, hasta con un pinchadiscos que nos amenizó las esperas entre tanda y tanda, y cuando te despistabas estabas en medio de la pista moviendo la cintura o las piernas. Divertidísimo.
Pablito estaba con mono de subirse al coche. Dos meses sin casi catar el Maranello le estaban marcando demasiado. Tenía muchas ganas de subirse al kart y así lo demostró en Mosteiro. Disfrutó como cada vez que va a Meis, pero esta vez estaba que no daba más de si. Cada vez que le tocó salir a la pista se la comía literalmente, rodando muy fuerte, muy rápido, con convicción, sin dudas, con determinación y por el sitio. Pablito aprendió a andar en kart en Mosteiro y eso nunca se olvida. Conoce cada metro de la pista, cada secreto de esta pista y cada trazada. De hecho tuvo un detalle en carrera para poder adelantar en la recta que demostró su madurez. Sacrificó la entrada en la curva anterior para poder acometer el adelantamiento con mayor claridad. Lo mejor es que lo hizo a la primera, sin dudar.
El día fue completo. En definitiva lo que pasó todo el fin de semana fue una reunión de amigos en torno a los karts. Hasta Nicolás se lo pasó pipa viendo como un niño de 4 años estuvo dando vueltas con una minimoto al circuito. Cuando aparcó su moto, fue raudo a subirse en ella, con una cara de alegría tremenda.Como siempre, Mosteiro merece la pena. Hobby Kart y Santa Comba merece la pena. Pero Pablito y todo el Patineteteam merecen la pena. Y mucho. ¡Ah!, feliz año.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

No todo es kart

No sé cuántas veces habré dicho en las ultimas semanas que cada vez me cuesta más escribir en el Patineteteam. Tenemos poca actividad últimamente y falta la inspiración. Al menos nuestros críticos estarán más tranquilos, pero mi cabeza no ha parado. Y nuestra vida tampoco.


Pablo se ha pasado estas semanas aprovechando para practicar los otros deportes que durante el resto del año los tiene desplazados. Me hace mucha gracia que Pablito es el típico niño habilidoso para todos los deportes y no sólo para uno. Durante estas semanas ha jugado al fútbol 7 (la verdad es que es un media punta bastante decente no exento de técnica que domina las dos piernas y que tiene gol); al fútbol sala (se ha estrenado y la verdad es que parece que ha nacido para jugar a este deporte, marcando 3 goles en su debut y jugando como si llevase toda la vida en ello, aunque no es menos cierto que desde que nació ha visto jugar partidos de fútbol sala a sus primos y siempre esperó jugar a este deporte); y por supuesto, al hockey, donde se ha destapado como un jugador de gran nivel para la edad que tiene y lo poco que entrena. La verdad es que se nota que lleva desde los tres años patinando y entiende el hockey como pocos niños a su edad. Hoy mismo metió un golazo contra el equipo del Liceo, pero los mayores, niños que le sacaban hasta 3 años de diferencia: se fue por la banda izquierda, regateó hacia dentro, como le decía Cancela, enfiló por el medio de la pista y desde unos ocho o nueve metros disparó certeramente. Un golazo que lo celebró como si hubiese ganado la Copa de Europa, no en vano era el 7 – 1… el 1. Ellos eran demasiado grandes…


Esto ha hecho que no se haya subido al kart en todos estos días, y no ha preguntado mucho por él, aunque de vez en cuando se ha interesado por el karting. De hecho ha estado viendo páginas en internet, videos, fotos y revistas. De todas formas empezaremos pronto a rodar de nuevo, aunque no tengo bien claro con qué objetivo. Desde luego que parece que al Campeonato Gallego no volveremos este año, no hay noticias de que las cosas para el año 2009 mejoren mínimamente, es más, me da la sensación de que empeorarán bastante. Es asombroso el partidismo y favoritismo que hay en el campeonato, tolerado por los organizadores, desde luego. Además, el nivel de inseguridad es tremendo y se incumple el Reglamento y Anuario en cada artículo. Lo más sorprendente es que a nadie le llama la atención y participan (y ya anuncian que correrán en el del año que viene), a pesar de haber firmado un documento en el cual exigían la modificación de estos aspectos. Pero los organizadores, y por defecto la Comisión Gallega de Karting (la Federación librará por recaer en la CGK la responsabilidad) serán los máximos responsables en caso de que haya un accidente y no hagan las cosas como deben de hacerlas. No lo están haciendo y no lo harán por cuatro duros que se ahorran.

Como padre me muero de gusto cada vez que veo como Nicolás, el pequeño, imita a Pablo en todos sus actos: como se va al garaje y coge su “casco de lluvia”, el collarín, los guantes y se viste para andar por casa. O como cada vez que vamos a un partido de hockey, él tiene que llevar sus bártulos para emular a su hermano. Me hace mucha gracia verlo con su stick, con su casco o con sus guantes. Pero lo que más gracia me hace es lo puñetero que es y como cuando Pablo va a darle un cariño, él lo rechaza, sólo por llevar la contraria.


Este próximo sábado iremos a Hobby Kart, en Santa Comba, a casa. Iremos a la churrascada del equipo, con la que nos deleitan cada año cuando se acercan las navidades. Seguro que disfrutaremos porque estaremos rodeados de amigos, de familia. Allí disfrutaremos del churrasco y la queimada de Camariñas, del vino de José Antonio y de la conversación de José Manuel. Cada año, desde que me invitaron la primera vez, espero que llegue este día para disfrutar y recordar lo que hemos hecho durante el año. Este año no ha sido poco, la verdad. El próximo año… ya veremos.