Mostrando entradas con la etiqueta kopites. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta kopites. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de enero de 2009

¡Menudo fin de semana!

Estos días son de los que más nos gustan pasar. No hemos tenido un minuto libre desde antes de nochebuena. Este fin de semana fue completo, con actividad de sábado y domingo como hace un par de meses que no teníamos. Hemos recuperado de golpe y porrazo el frenético movimiento parado de golpe hace dos meses. Si a la receta de Hobby Kart, Santa Comba, Indoor, Resistencia, lluvia y Kopites le añades Mosteiro, Antonio, Cobián, la gente de Ourense y un día soleado, te sale el mejor combinado del mundo.
El sábado día 27 estábamos a la 1 de la tarde en punto en Hobby Kart, preparados para disputar la 1ª Carrera de Resistencia. El plan era perfecto y salió pluscuamperfecto. Al llegar estaba José Manuel con Camariñas y José Antonio arreglando los coches, preparándolos para tenerlos a punto para la prueba. De lo más divertido era ver al bueno de Ramón Senlle siendo uno más en el equipo de mecánicos, mono incluido, teniendo listo los karts. Camariñas enseguida se puso al lío con el catering, un buen churrasco, alternado con las tortillas que se encargó de traer José Antonio y unos bollos de pan impresionantes. La gente empezó a llegar y se montaron unos equipos muy competitivos. Nosotros íbamos con nuestro objetivo claro: pasarlo de miedo. Habíamos invitado a correr a Isma Santamaría, con el cual seríamos firmes candidatos a la victoria final, pero una mala noche le provocó que no pudiese asistir a la prueba. Una pena.
Empezó la prueba y la primera hora no tuvo más que una carrera de karting más o menos normal. Lo divertido llegó con la parada para el cambio de coche, pues empezó a llover. De repente cambió toda nuestra vida, de la tensión por una carrera pasamos a la diversión más absoluta, a derrapadas incontroladas e interminables, curvas eternas e inverosímiles, motores de karts de alquiler de 4 tiempos que parecían auténticos Gr. B de 500 cv. Nadie de nuestro equipo quería bajarse del kart al acabar su turno pues la diversión era máxima. La verdad es que teníamos un equipo brutal, en el que nos ayudamos mucho a saber cual era nuestra situación en todo momento. Tanto Pablo, como Jaco y Oscar se lo pasaron de miedo. La pena fue que Pablito no se animó a participar, pero es cierto que fue uno más del equipo y se divirtió muchísimo, yendo de un lado a otro. Allí todo el mundo participó, desde los hermanos Senlle como comisarios de pista hasta Américo como jefe de pit o Carlos como responsable de cronometraje.El domingo nos tocó madrugar como otro día más de carreras. Era de esos días de los que no te apetece nada, cuando suena el despertador te dan ganas de darte la vuelta y seguir a lo tuyo. Hay algo que te anima a vencer la pereza, a levantarte y animarte a ir al precioso circuito de Mosteiro (cambiará mil veces de nombre y mil veces le llamaremos circuito de Mosteiro). Antonio de Cola organizaba el I Winter Trophy de Karting y fuimos pocos los que nos dimos cita allí, incomprensiblemente, pues acudir a ese circuito tiene algo especial. Como decía Lamas padre, “en este circuito es donde mejor se lo pasan y más aprenden los niños”.
El día era perfecto a pesar de las lluvias de la víspera, con un sol que hasta nos permitió sacarnos los chaquetones. El trofeo estaba perfectamente organizado, hasta con un pinchadiscos que nos amenizó las esperas entre tanda y tanda, y cuando te despistabas estabas en medio de la pista moviendo la cintura o las piernas. Divertidísimo.
Pablito estaba con mono de subirse al coche. Dos meses sin casi catar el Maranello le estaban marcando demasiado. Tenía muchas ganas de subirse al kart y así lo demostró en Mosteiro. Disfrutó como cada vez que va a Meis, pero esta vez estaba que no daba más de si. Cada vez que le tocó salir a la pista se la comía literalmente, rodando muy fuerte, muy rápido, con convicción, sin dudas, con determinación y por el sitio. Pablito aprendió a andar en kart en Mosteiro y eso nunca se olvida. Conoce cada metro de la pista, cada secreto de esta pista y cada trazada. De hecho tuvo un detalle en carrera para poder adelantar en la recta que demostró su madurez. Sacrificó la entrada en la curva anterior para poder acometer el adelantamiento con mayor claridad. Lo mejor es que lo hizo a la primera, sin dudar.
El día fue completo. En definitiva lo que pasó todo el fin de semana fue una reunión de amigos en torno a los karts. Hasta Nicolás se lo pasó pipa viendo como un niño de 4 años estuvo dando vueltas con una minimoto al circuito. Cuando aparcó su moto, fue raudo a subirse en ella, con una cara de alegría tremenda.Como siempre, Mosteiro merece la pena. Hobby Kart y Santa Comba merece la pena. Pero Pablito y todo el Patineteteam merecen la pena. Y mucho. ¡Ah!, feliz año.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Patineteteam


José Antonio es de esas personas, parece que pasa con todos los de Santa Comba, que te apetece estar con él. Sensato en sus apreciaciones, amigo de los que aprecia y con un sentido del humor que ya lo quisiera yo para mi. Siempre está de buen humor, dándole la vuelta al comentario para reírnos un rato y aliviar las posibles tensiones. Sin embargo hay algo por lo que sobresale por encima de todo: por su responsabilidad. Sergio encontró en él su “partner” ideal, su compañero, su confidente. Sergio sabe que teniendo a José Antonio a su lado, trabaja muy a gusto. Eso sí, todavía va por el capítulo 1 del Manual del Buen Mecánico. Yo ni tan siquiera he encontrado el manual, todo sea dicho de paso. Ahora sí, pesando el kart no le gana nadie. Es un fenómeno, con el kart y con su forma de ser. Otro más que da gusto.


El domingo se le entregó a la familia Filgueira un ramo de flores por parte de la FGA y la CGK. La verdad es que yo no era demasiado partidario de entregárselo, pero también es cierto que el momento fue muy emotivo y esos 3 jabatos de la vida los aceptaron de buen grado, demostrándonos a todos que también son humanos. Además, los recibieron donde tocaba, en el podium de Serra, del Ayrton Senna de Outes.

Nosotros pasamos un fin de semana divertido de verdad, de los que hacen que sigas yendo a estas aventuras del karting. Después de un sábado nefasto, nos fuimos a Casa do Zuleiro a descansar. La casa rural te quita el hipo, preciosa y confortable, con un alojamiento excepcional y un desayuno impresionante. El apartamento en el que descansamos es lo más bonito que hemos visto. Además, José Manuel y Lucinda nos acogieron con todo el cariño, el mismo cariño que nos brinda la gente de Serra cada vez que estamos por allí. La cena en Casa Amanda fue otra cosa. Me dicen que la carne a la piedra estaba buena, no tanto como la de Areal, pero rica. Ahora, la atención… ¡para llevarlos al juzgado! La próxima vez cenaremos en la Casa, que en el desayuno he visto que tiene un premio de restauración de la despensa tradicional gallega…. y eso hay que probarlo.


El domingo fue otra cosa. Además de disfrutar de unas carreras muy interesantes en todas las categorías, nosotros en particular nos lo pasamos estupendamente. Preparamos una intendencia extraordinaria: 3 paellas, grifo de cerveza, postres variados, unos mejillones en escabeche caseros que hizo mi suegra sensacionales (no sólo lo digo yo…), etc. Hasta nos trajimos un paellador valenciano para la ocasión (gracias Monchiño) que casi acaba en urgencias por la quemadura de la mano, y es que está acostumbrado a cocinar en recintos más profesionales. Allí nos dimos cita con nuestros amigos, que parece que son bastantes. Se acercaron, como no, los Kopites rescatando a algún viejo conocido como Fredy y su primo (al cual he de reconocer que no le oí hablar en todo el rato, pues se puso morado de paella). Los Senlle y Rosa nos deleitaron con unos postres exquisitos, sobre todo esa tarta de galleta de chocolate y el bizcocho… ¡¡¡ummmmm!!! Pero si alguien tiene mérito es Susi: no sólo es madre sufridora, pues fue capaz de ver todas las carreras en las que participábamos, sino que atendió a las paellas como gran cocinera que es. Y por encima de eso, estuvo siempre pendiente de (ú)Nico, el crack.


Cuando ya habíamos recogido todo, después de unos cafés y de horas de charla con todo el mundo que se acercó a la carpa e interminables anécdotas, tocó recoger para terminar el fin de semana. Pero como Serra es mágico, aún nos deparó un momento estelar: se gestó una carrera de karts de alquiler en el que los pilotos fueron Aarón, Alejo, Miniche, Seijo y Pacheco. La carrera no tuvo desperdicio, se picaron hasta en la salida, con golpes sin compasión, Alejo empujando al padre durante toda la recta, Miniche haciéndole un interior a Seijo sin compasión, Pacheco atajando para no quedar descolgado y todos los que allí estábamos, divirtiéndonos como nunca.

Hay veces que tienes desengaños casi amorosos. Conoces gente que te parece buena gente, que los valoras por sus actos, por sus formas y por sus comentarios. Consideras que es buena gente, que sí, que por más que te digan tus amigos que no, tú sigues pensando que sí, que merecen la pena. Después llega un día que las cosas no les salen como ellos piensan y encuentran una disculpa perfecta para mostrar toda su frustración, culpando a inocentes, a gente, a personas que todo el mundo se permite juzgar sin valorar más allá de lo que su vista de ciego le permite. Se escudan en valoraciones de ajenos y se dejan engañar escuchando lo que quieren oir con tal de apaciguar su frustración. Lo peor es que de repente, invadidos no sé porqué demonio, pierden toda la educación de la que habían hecho gala, y esa franqueza tan fácil de sacar a relucir cuando se trata de alabar al prójimo la pierden cuando se trata de acusar injustificadamente. En ese momento pierden todos los valores y franqueza. Después, te llega tú amigo, ese que siempre está cuando lo necesitas, que te critica en la cara cuando ve que no tienes razón y que te reconoce la verdad cuando la ve, y te dice esa expresión que se te clava en el corazón a fuego: “¿Ves cómo tenía razón?” Y tú pones cara de resignación, le das la razón a tú amigo pero piensas… “no, no puede ser así, me niego, yo creo a la persona que conocí”. Espero que todo sea un malentendido y se recapacite. Me niego a pensar lo contrario.


Disputamos la carrera de Serra, esa por la que llevábamos tanto tiempo suspirando. Correr en Serra para el equipo es algo especial, tanto que hasta a Pablo le ha terminado por gustar. Serra es muy complicado y hay que conocer cada bache, cada milímetro de la pista, cada alternativa. No basta con llegar, entrenar un día y que te digan aquello de por aquí, por allá y listo. En Serra los límites los tienes que encontrar tú, no alguien que te diga por donde están. En Serra, me dijeron hace tiempo, “quien no bate es que no va rápido”. Tienes que dar mil vueltas para encontrar esa décima que te diferencia, esa décima que está en no hacer derrapar el coche en la izquierda del fondo y acelerar hasta el final, sin levantar, sin miedo. El miedo se tiene cuando no te atreves a hacer algo, no cuando algo o alguien premeditadamente te quiere hacer daño. Esto es respeto y prudencia. Serra es diferente y no te permite ni un error, ni una equivocación, ni una mala elección, ni una mala decisión.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Imprescindible


Hay varios fines de semana al año que se han vuelto imprescindibles, y uno de ellos es el del Autocross de Santa Comba.

Quedamos con los Kopites (por fin se dejaron ver de nuevo) y se vinieron hasta el Autocross. Venían, como no, Pablo y Jacobo, además de Dani Solá (sí, sí, el mismísimo Dani Solá) y el gran Eloy, el mejor pivot de fútbol sala que ha dado Galicia en los últimos años (aunque ni él se lo llegó a creer nunca ni supieron verlo los que lo siguieron). Allá nos fuimos a pasar un estupendo y soleado sábado ya otoñal. Evidentemente venía Susi, Pablito y Nico. Nico nos dio el día pues se ponía enfermo con el ruido de los coches y por más que lo convencíamos y sabiendo que este era su enésimo Autocross, él seguía erre que erre con que no le gustaba. Ahora, cuando veía pasar a Lanchiñas (¡papá, ahí va Lanllinas!), o los Kart – Cross (sobre todo el de Burt Simpson), pues se emocionaba por completo.


Ir a Santa Comba, como he dicho mil veces, es algo irrepetible, siempre te suceden cosas interesantes. Será porque llevábamos tiempo sin ir o por el motivo que fuese, pero la verdad es que el día dio de sí. A Pablito le deparaba la sorpresa de ir montado en el todoterreno que iba de escoba por el circuito, desde luego que una experiencia apasionante para un niño de 8 años. Nos encantaba verlo por el circuito toda la tarde a su aire, con Sergio y su chaleco de seguridad, encantado de la vida. ¡Era el mejor reflejo de la felicidad! Independiente, alegre, disfrutando y sintiéndose el centro del universo, de su particular universo, evidentemente. Pablo es feliz en Santa Comba pues tiene el cariño y respeto de todo el mundo de Hobby Kart, pero él se encuentra muy a gusto con Sergio, lo tiene un poco de hermano mayor, igual que Sergio lo tiene de hermano pequeño. Se complementan perfectamente por este motivo, se respetan, se conocen y Pablo, al igual que Nicolás con él, imita a Sergio en todo, hasta en la forma de coger el volante.


Sergio es uno de esos niños que se merecen el infinito, todo lo que tenga o consiga será poco, pues es bueno de verdad, de corazón. Este año tiene alguna posibilidad de luchar por el Campeonato Gallego y lo va a intentar hasta el final. Es una pena que se lo tenga que disputar a su buen amigo Hugo Caride, pero también es una pena que Sergio pase por esta categoría y no lo consiga, después de quedar subcampeón hace dos años y tercero el año pasado. Hugo es un gran piloto y se merece este título como el que más, sin duda alguna, siendo un piloto de comportamiento excepcional en pista, agresivo, decidido, mordaz, de esos con los que no te puedes relajar ni un instante porque te alcanzará, y en ese centímetro que has dejado, se te colará. Seguro. Este fin de semana se volverán a ver las caras con el rival local, y es una pena que gran parte del Campeonato se decida en este circuito. Sergio tiene todo lo que hay que tener para ser un gran piloto, que ya lo es, de esos que no te defraudan en el trabajo, no te engaña porque da siempre el máximo, técnico como pocos, fino y espectacular a la vez, sabe perfectamente que material tiene, como sacarle el máximo partido y qué tiene que hacer con sus rivales. Desde luego que nos espera una carrera preciosa, aunque sufriremos por el peligro. Para su pena, no podrán ir sus padres, Rosa y el ya mítico Camariñas, pues Diego tiene la confirmación. Suerte para ellos en este día tan bonito.

Santa Comba es como Sevilla, tiene un color especial. En la entrada del pueblo tendría que haber una pancarta en la que pusiese… “sólo se admite gente que venga de buen rollo”. Desde luego parece que es así y así se vive en el ambiente, de hecho hace tiempo que ya no veo a impresentables desagradecidos y mentirosos por allí, y mejor que no vayan… Los que sí que van son los Senlle. Esta familia se merece un capítulo especial, un blog para ellos solos. Son increíbles, con un sentido estricto de la educación, del saber estar, de disfrutar y del servicio a los demás. El sábado estuvieron de banderas en la curva de final de recta del circuito y parecían profesionales, un 10 se merecieron. Después se fueron al indoor y allí organizaron todas las tandas, campeonatos, entrenamientos, etc., que hubo que organizar, mientras el padre estaba disfrutando de la compañía de la buena gente de la Escudería Amigos do Motor.


Cuando nos íbamos se acercó a por nosotros, nos estaba buscando, Lanchiñas. Ángel Pérez es un tipo encantador, educado, cortés y valiente, en la vida y en las carreras. Lucha con todas las armas por su objetivo y eso, en el deporte, le honra y hará que el que consiga ganarle tenga más mérito. Nos explicó todo lo que le pasó en la carrera y conversar con él fue muy agradable. Se comprometió con nosotros, con Pablito sobre todo, y seguro que el día que se cumpla lo pasaremos de miedo. Pablito estaba todavía fascinado con el día que pasó y no fue muy consciente de lo que Lanchiñas le dijo, pero ya estoy yo aquí para recordárselo. Cosas nuestras, como este patinetete.

Iremos recuperando la informalidad, y al que no le guste, que no lo lea. A mi me encanta y a mis patinetetes también.

No time, no space.

martes, 15 de julio de 2008

Los Chimos


Según Nicolás, vinieron los “chimos Pabo y Acobo, con los chimos de Osta Ica”. Estos días están de moda ya que hemos estado bastante con ellos, entre que ha llegado el veranito y todos tenemos algo más de tiempo libre y ha Venido Arturo con sus hijos Felipe y Alberto desde Costa Rica, pues han sido días para juntarnos un poco más. Recién aterrizados el sábado, y después de llevar casi 24 horas de vuelos, los llevamos a comer a Betanzos, aprovechando que era la fiesta medieval, y después nos fuimos a estrenar el nuevo trazado del indoor de Santa Comba. ¡Guau!, fuera se va rápido de verdad. Ha quedado muy bonito y según comentan, les da menos preocupaciones en los campeonatos. Es cierto que ahora también es más seguro ya que la salida al exterior no tiene el riesgo de antes.


Llegamos sobre las 6 de la tarde y estaba a tope de gente. Entre toda la gente sobresalía una persona con su casco en la mano, su collarín y sus guantes negros que andaba buscando una décima de segundo (como la canción de Nacha Pop, pero en este caso menos) por el circuito. Da gusto ver a Raquel en Santa Comba, está concentrada desde antes de subirse al coche, se sube de primera y cuando menos te lo esperas, te está pegando una encendida de mil demonios. El sábado dobló a todo el que se puso en su camino, pero no encontró la décima. Entre ella y el galgo de Sergio lo conseguirán, promete ser un duelo bonito en la lucha por el tiempo de ese circuito.



Después le tocó el turno a los “chimitos”, allí se subieron y la verdad, fueron bastante más rápido de lo que me imaginaba. Se dieron sus vueltas al circuito mientras Pablito se preparaba para estrenar Hobby Kart, estaba muerto de ganas de subirse. Eran muchas semanas sin ir, mucho tiempo sin estar por la tarde allí. Ya pasó el tiempo de tardes eternas de sábado dando vueltas y vueltas él sólo al circuito, cuando ni podía con el casco gris. El sábado era día de estreno y de diversión. Se dedicó a correr, a frenar, a derrapar y a cruzar el kart, quería que sus primos y su recién estrenado padrino lo viesen.




Después de un rato, cuando ya casi no quedaba gente, nos subimos todos a los de alquiler. Me di cuenta que mi estado de forma ha empeorado terriblemente en los últimos meses, así mi espalda no me respondía y me caía una chuza como nunca me había caído en Santa Comba. Entendí que había que dejar paso a las nuevas generaciones y entonces me subí al biplaza con Nico mientras Pablo nos adelantaba una y otra vez.



Susi, mientras tanto, de madre y esposa sufridora aguantando y viendo pasar el tiempo lentamente. Lo mejor, que lo pasamos de coña y que las generaciones se vinculan para seguir con el relevo.

domingo, 6 de julio de 2008

Il Padrino



Anormalmente nos fuimos el sábado a Outeiro de Rei a la 5ª prueba del Campeonato Gallego de Karting. Lo raro de la prueba es que era en sábado, entrenamientos y carrera, todo el mismo día y en sábado. Raro, pero no nos quedaba más remedio que aceptarlo. En el fondo no nos venía del todo mal, llegamos un poco tarde a casa el sábado pero a cambio tenemos todo el domingo libre, y eso también está bien.

Llegamos temprano a Outeiro, con no demasiadas ganas de participar en esta carrera, pero no sé como nos las apañamos, como decía José Manuel, que al final siempre lo terminamos pasando bien y riéndonos, siempre al final nos llevamos un buen sabor de boca por lo que nosotros hacemos.


Pablo saltó a pista por la mañana con muchas ganas, y es que Hanna le da mucha energía, rodando rápido, buscando su sitio en la pista e intentando aprender para la carrera por donde debía de buscar los huecos. Pablo es un poco particular, como razona absolutamente todo y no le vale un “porqué sí” o “porqué no” como respuesta, si alguien no le explica las cosas, busca sus soluciones, y muchas veces toma las decisiones al revés, pero es él el que ha llegado a la conclusión. Después, si le explicas como pudo haberlo hecho mejor, lo recapacita y tomará su decisión de hacerlo así o no.


Después de un par de tandas de entrenamientos, tuvimos el típico parón de Outeiro para comer. Es curioso, siempre se hace y a los únicos que les gusta el parón es a los organizadores, a todos los participantes, según por allí comentó la gente, preferían seguir del tirón y acabar un poco antes. Nosotros en un principio éramos también de esa cuerda, hasta que fuimos a nuestra parrillada favorita y encargamos unas raciones de churrasco, con unos chorizos espectaculares con unas patatas fritas que sabían a gloria. La verdad es que lo disfrutamos de miedo, tenemos que mejorar un poco el menaje, pero mejoramos día a día. El momento de la comida lo disfrutamos debajo de nuestra carpa, para, a continuación, alguna parte del equipo retirarse al “motorhome” a pegarse una siesta como mandan los cánones.

Aprovechando el alto del mediodía, se acercaron hasta la carpa Pepe y Montse con su “loco bajito” de poco más de 3 años, al que le están inculcando la afición al karting. Yo es, si no me equivoco, la 3ª vez que les veo este año en una carrera: primera de Pastoriza, A Magdalena y ayer en Outeiro. Da gusto ver que alguien se te acerca y comparte aficiones contigo, que disfruta del karting de una manera “virgen”, sin malos rollos y con el mismo objetivo que tú: disfrutar en familia.

Se reanudó la actividad a las 4 de la tarde con los entrenamientos libres para a continuación empezar con los cronometrados. Pablo se quedó atascado con un grupo que no le permitió rodar con la soltura que lo hizo en los libres, sin embargo consiguió una meritoria 5ª plaza absoluta y 3ª de su categoría. Salió a la primera manga un poco confuso por rollos ajenos a él pero que le afectan, pero se metió perfectamente en su papel, siguió su instinto en la salida y consiguió seguir al grupo distanciándose un pelín del perseguidor. Brais tuvo algún problema con la carburación y Pablo aprovechó la coyuntura para lanzarle varios ataques seguidos, pero Brais se defendió como gato panza arriba, buscando en las llaves del carburador durante toda la carrera hasta que encontró “algo” decente que le permitió mejorar su ritmo sustancialmente. En ese momento se tiró a atacar a Pablo López y Pablito fue detrás de él, acabando como empezó pero con un gran tesón.


En la segunda final, Pablo repetía puesto en la salida. Antes de la primera manga, inconscientemente cantaba la “oda a la selección” del anuncio de Cruzcampo, y cuando se lo oí, le dije que se lo repitiese en voz alta y se aplicase el cuento… “lo importante no es ser primero o segundo, sino dejarse la piel en el camino”. Eso es lo que queremos su madre y yo, por eso al acabar me encanta cuando me dice eso de… “ya no puedo más” con cara de sufrimiento. En esta manga es lo que le tocó, sufrir. En la “curva” del circuito Telefunken sufrió algún toque que le descolocó el coche y perdió varias posiciones. Fue recuperando hasta que se encontró con Josito “Muro” Lamela. Menuda roca inexpugnable era Josito, haciendo un carretón que hacía tiempo se merecía porque su padre y él vienen a pasarlo bien, nada más y en este su primer año Josito lo está haciendo genial. Pablito, después de buscarle por dentro, por fuera y hasta casi por encima, en la parabólica de entrada en meta consiguió adelantarlo por el exterior aguantando del kart como podía. No era el mejor sitio, pero me gustó que lo consiguiese para darme cuenta que los imposibles a veces también se consiguen.


Cuando íbamos a por el churrasco, Pablo y Nicolás quisieron venir con nosotros. Les decíamos que vendrían sus kopites, su primo Jacobo y el padrino de Nico. Pablo se puso melancólico y recordó que no tenía padrino, que no lo conocía y le gustaría que Jaco lo fuese. Cuando llegaron, se retiró a un aparte con él y se lo pidió, se lo propuso. Me imagino que Jaco aceptaría encantado, no lo sé, pero aunque no sé qué valor tendrá, para Pablito tiene mucho. Además, con un par de padrinos así, yo ya estoy tranquilo.

domingo, 30 de marzo de 2008

Buena Gente

Teníamos las nuevas pegatinas en la mano (¡menuda dificultad combinar los colores de Maranello con los de los sponsors!, habrá que modificar los adhesivos) y arrancamos para Hobby Kart. La mañana había sido dura, muy dura. Madrugón de 7,30 de la mañana para salir estresadísimos de casa los cuatro destino al primer partido de la mañana a las 8,30, a pasar frío en los campos de la Torre. Además de frío, perdimos 4 – 2, pero me quedo con el recuerdo de los jugadones del número 6 del equipo contrario y el gol de Pablito, regateando con las dos piernas y disparando con la zurda. Según acabamos, corriendo al hockey, contra el Liceo de Carlitos. ¡Menudo crack el 7! Impresionante. Pablito, en la derrota 14 – 8, metió 4 goles, alguno de ellos muy bonito. Después de la carrera de Outeiro, Pablo tiene más confianza en si mismo y yo se lo he notado esta semana. ¿Cuánto durará?
Según llegamos a Santa Comba nos encontramos a Ernesto y a su hijo mayor en medio de una marabunta de gente impropia para un sábado a primera hora de la tarde, propiciado por el cambio de fecha del autocross. Ernesto es de esa rara buena gente que te encuentras por la vida en este deporte. Hace 18 años yo había tenido una incursión en el automovilismo y Ernesto era miembro del equipo en el que corríamos. Yo tenía 19 años y él se volcó con nosotros en ayudarnos desinteresadamente en todo lo que podía, tan sólo por su afición a este deporte. Hace poco recibí un correo electrónico (el único “anónimo” que he recibido sobre el blog) presentándose, hablándome del blog, de que nuestros hijos tenían edades iguales y ofreciendo su ayuda a un desconocido.

Nos quedamos un rato en Hobby Kart poniendo los vinilos al kart y en el taller, mientras tanto, estuve hablando un rato con José Manuel, mientras él arreglaba sus karts de alquiler. Entretanto, Pablo y Sergio de divertían jugando al fútbol por los exteriores. En el momento que quedó despejado de gente, Pablito se subió al kart a dar unas vueltas. Algo vamos mejorando, pues paró el kart y se quejó del comportamiento, pues no le deslizaba nada (increíble para Santa Comba), pero era motivado por los reglajes de mojado que todavía tenía. Dio unas vueltas e hicimos unas fotos. Paramos pronto pues enseguida vino más gente, por lo que decidimos retirarnos pronto para casa.
Me gusta de este deporte el haber conocido buena gente como Ernesto, como todo el mundo de Santa Comba, como los Suárez de Ordenes, o como los Filgueira de Serra, pasando por los Senlle de Santiago, o Pacheco con Isma dándole consejos a Pablito de cómo hacer la salida en Outeiro. Y mucha más gente que lo que hace es sumar por este deporte, como Pio, como David, como José Lamela de Serra, como J.F. o como la gente del Sur o nuestros Kopites particulares. Me gusta el deporte y me gusta la picaresca, pero lo que más me gusta es la fraternidad con que te trata mucha gente.

Lo que no me gusta es que venga alguien a restar, y menos el día de mayor alegría de mi hijo. En la protección de mis hijos soy muy oso.