Hoy teníamos pensado ir hasta Porriño a entrenar y vernos con Borja. Hasta allí nos hubiésemos ido sino fuese por la cantidad de agua que ha caído todo el día. Ya estábamos los cuatro subiéndonos al coche cuando al ir a recoger el móvil (¡maldita manía de tenerlo en “reunión”!) veo un sms de José Manuel advirtiéndonos de lo que nos temíamos. Ya íbamos equipados con nuestros polares, camisetas y cazadoras en mano. “No problem”, o sí, explicarle a Nicolás que de “avamos aakás” nada de nada. En casita que también nos lo merecemos.Pablo no asimiló bien el no ir definitivamente a entrenar, nos preguntó si podíamos ir a Serra, a Mosteiro, a la Magdalena… a donde fuese con tal de subirse al kart. En un principio pensamos en ir hasta Santa Comba, pero después pensamos que no estaría mal del todo descansar, que hemos tenido unas semanas muy ajetreadas y nos quedan otras casi peor: entrenamientos, carrera de La Magdalena, carrera de Cabañas del Campeonato de Castilla, etc., etc., etc.
A Pablo le ha venido muy bien el resultado de Outeiro pues ha ganado mucha confianza, y eso es importante para que él se de cuenta de que puede llegar, que puede hacer buenas carreras y divertirse mucho. Algunos piensan (y además lo dicen) que no es buen piloto y que tenía que progresar más de lo que lo hace. Probablemente sea así, no seré yo quien diga lo contrario. Pero precisamente entonces es cuando tiene más mérito que Pablito haga lo que hace. Con Pablo nadie ha perdido media hora en enseñarle a trazar una curva, nadie de fuera del equipo. Nadie ni tan siquiera le ha explicado lo que significa “exterior” o “interior” en la ya famosa frase de “exterior-interior-exterior”. Nadie es capaz de asimilar que Pablito tiene 8 años, ahora, y es un niño de 8 años, y no es una redundancia. Nadie le habla como si tuviese 8 años y nadie piensa en él como un niño de 8 años. Ese es el terrible mérito de Pablito, de Brais, de Javi, de Manuel, de Daniel, de Borja y de José. Como también lo es de Oliver, de Paula, de Pablo López, de Carlos, de Adrián y de Yago. Niños, pilotos, personas de menos de 10 años que se pelean con un kart hasta la saciedad con tal de aprender. Desde aquí reto a cualquier persona, piloto o como se quiera llamar, a aguantar un día de entrenamientos en un circuito como Serra de Outes de Pablito, con un kart en el que el conjunto kart – piloto supere en 4 veces el peso del piloto: esto es, si Pablito pesa 25 kilos y el total k+p= 105 kg., que alguien que pese 70 kg., por ejemplo, se suba en un kart de 210 kilos y le de en un día más de 150 vueltas a Serra, con tandas de 25 vueltas sin parar. Acepto apuestas, pero si se marea se pierde la apuesta… Por cierto, nadie de fuera del equipo menos Pablo Cobián en Serra de Outes y Mosteiro.
En fin… es lo que hay. Pabliño, que sepas, y algún día serás consciente, que para mi es un mérito terrible lo que haces y como lo haces. El interior de final de recta de La Magdalena, con sólo 8 años, no es tan fácil como parece. Valiente.