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lunes, 16 de marzo de 2009

Con Lafita en el karting


Pablo llevaba mucho tiempo con ganas de que un amigo suyo fuese a verle a los karts por aquello de compartir su afición con los amigos con los que está a diario. Ayer fue el cumple de Martín, otro compañero del equipo de hockey del colegio, y cuando nos íbamos para casa le propuse la idea de invitar a alguien y enseguida dijo que le apetecía que fuese Rafa Coya, Rafita.


La propuesta era genial para un domingo: levantarse con calma, sin prisas, previsión de buen tiempo, destino a nuestro querido Ayrton Senna de Serra de Outes y con la inmejorable compañía de Rafita. Rafa es todo un personaje, vital como pocos, siempre con una sonrisa en la boca y con ganas de aprender y hacer, por no hablar de su exquisito comportamiento. Lo unico que rompió un poco el plan fue el madrugón que se pegó Nicolás, que hizo que a las 8 menos diez ya estuviesemos en pie de guerra, preparando desayunos y la cantinela del pequeño: ¿cuándo vamos a por Rafita?, así, sin parar, durante más de dos horas. Después de recogerlo en su casa y de recibir las indicaciones de Belén, nos subimos al coche destino a Serra. Hablando en el coche sobre los nombres, sobre la coincidencia del suyo con el segundo nombre de Pablito, nos decía que le gusta que le llamen Rafa o Rafita… ¡pero también Lafita!, que es como le llaman sus amigos en el cole. Llegamos una hora después a nuestra catedral particular, a nuestro santuario, y allí sabíamos que Rafa iba a disfrutar. Enseguida se afanó en aprender como se tomaban las presiones a los neumáticos, en qué consistía aquello de un kart, desde donde se podían ver mejor a los karts, pero sobre todo, en subirse a uno y darse unas vueltas por el mítico Ayrton Senna. Hizo 3 tandas y creo, seguro, que disfrutó pues su cara reflejaba una ilusión como pocas veces he visto en un niño al bajarse de cada una de ellas, aunque de la segunda se bajaba dolorido de las manos… ¡había probado la dureza de Outes!, implacable hasta con los niños en los karts de alquiler. Al acabar la jornada Rafa llegó a casa agotado… hasta que se metieron en el jardín a jugar otro poco más.

Pablo necesitaba ir a Serra como el beber. Nos hemos propuesto ir hasta Outes una vez al mes por lo menos, básico para alcanzar una forma excepcional que sólo proporciona este circuito y por otro lado a Pablito es lo que le da confianza en si mismo. Se conoce Serra perfectamente y se puede medir consigo mismo, ver donde está su rendimiento y donde está el del coche. La primera tanda fue larga y dura, de tal forma que al bajarse del coche le dolían los brazos cosa mala, típico de estos lares. Las siguientes fueron menos exigentes hasta que a última hora ya no podía más. Rodó y rodó a bastante buen ritmo, pero sobre todo con una entrega encomiable, digna de reconocimiento por nuestra parte, buscando esa décima que le faltaba pero que al final no apareció por ningún lado, aunque quedamos más que satisfechos… no en vano esas ruedas ya no dan mucho más de si.



Tuvimos la enorme alegría y sorpresa de ver a Aarón montado en el Seijo Kart a toda pastilla, volviendo a los míticos piques con su hermano Alex, buscando el límite del asfalto de este circuito. Estos hermanos son de esos pilotos que saliendo con unas gomas usadas a hacer una manga, marcan la diferencia el que sale primero. La verdad es que da gusto verles rodar y también acompleja un poquito.



Ya por la tarde se acercó más gente, cuando nosotros ya decidimos irnos. Se acercaron Isma con sus padres, Fátima y Pacheco, el cual le traía a Pablo la sorpresa del casco, pues Pablito no sabía nada y lo esperaba como agua de mayo. La verdad es que ver la cara de felicidad de Pablo ha sido increíble, cuando le dijo a Pacheco… “de verdad que muchas gracias”, reafirmando su alegría y agradecimiento. Y no es para menos, ¡menuda obra de arte! También se acercó Rodrigo con su V-Max a probar el circuito, y alucinaba con la exigencia física de Serra, dio unas vueltas y tuvo que parar pues no podía con los brazos… ¡Serra eche moito Serra!



Sergio se aburrió un poco durante todo el día. Con el KF3 se divierte si viene más gente a entrenar, sobre todo los hermanos Senlle que al final no vinieron. Pudo hacer una tanda con Isma y su FA y lo pasó bien, aunque sufrió un pelín, pero claro, Isma es Campeón Gallego y el nivel es alto, muy alto. Sergio iba muy bien pero aún acaba de estrenar la categoría.


El que se lo pasa en Serra como nadie es Nicolás. Es un auténtico crack. Se puso, como no, sus patines y allí estuvo casi todo el día con los patines, el stick y la bola para arriba y para abajo patinando. Miniche y José Manuel se escarallaban de risa con él y no era para menos. Nicolás es muy cariñoso conmigo, pero cuando vamos a los karts este aprecio se multiplica y me sigue hasta el infinito, y más allá, pues sabe que existe la posibilidad de darse una vuelta en los coches de alquiler y esa oportunidad no la quiere dejar pasar ni de broma. De vuelta, en el coche, cayó rendido… ¡y no era para menos! Después de levantarse a las 7 de la mañana con esa energía y con la paliza que se metió, pues era normal que acabase roto.


En definitiva, Serra nos hizo volver por nuestros fueros, pero aún encima ganando un adepto para la causa: Lafita. Él también sufrió la dureza de Serra en sus brazos, pero sin duda se lo pasó pipa y tuvieron la suerte, Pablo y él, de hacer una última manga juntos, compartiendo pista. Creo que le gustó. A Pablito, desde luego. ¡Ah!, Belén... ¡menudo gamberro de hijo que tienes! Así no lo volvemos a llevar a ningún lado...


jueves, 1 de enero de 2009

¡Menudo fin de semana!

Estos días son de los que más nos gustan pasar. No hemos tenido un minuto libre desde antes de nochebuena. Este fin de semana fue completo, con actividad de sábado y domingo como hace un par de meses que no teníamos. Hemos recuperado de golpe y porrazo el frenético movimiento parado de golpe hace dos meses. Si a la receta de Hobby Kart, Santa Comba, Indoor, Resistencia, lluvia y Kopites le añades Mosteiro, Antonio, Cobián, la gente de Ourense y un día soleado, te sale el mejor combinado del mundo.
El sábado día 27 estábamos a la 1 de la tarde en punto en Hobby Kart, preparados para disputar la 1ª Carrera de Resistencia. El plan era perfecto y salió pluscuamperfecto. Al llegar estaba José Manuel con Camariñas y José Antonio arreglando los coches, preparándolos para tenerlos a punto para la prueba. De lo más divertido era ver al bueno de Ramón Senlle siendo uno más en el equipo de mecánicos, mono incluido, teniendo listo los karts. Camariñas enseguida se puso al lío con el catering, un buen churrasco, alternado con las tortillas que se encargó de traer José Antonio y unos bollos de pan impresionantes. La gente empezó a llegar y se montaron unos equipos muy competitivos. Nosotros íbamos con nuestro objetivo claro: pasarlo de miedo. Habíamos invitado a correr a Isma Santamaría, con el cual seríamos firmes candidatos a la victoria final, pero una mala noche le provocó que no pudiese asistir a la prueba. Una pena.
Empezó la prueba y la primera hora no tuvo más que una carrera de karting más o menos normal. Lo divertido llegó con la parada para el cambio de coche, pues empezó a llover. De repente cambió toda nuestra vida, de la tensión por una carrera pasamos a la diversión más absoluta, a derrapadas incontroladas e interminables, curvas eternas e inverosímiles, motores de karts de alquiler de 4 tiempos que parecían auténticos Gr. B de 500 cv. Nadie de nuestro equipo quería bajarse del kart al acabar su turno pues la diversión era máxima. La verdad es que teníamos un equipo brutal, en el que nos ayudamos mucho a saber cual era nuestra situación en todo momento. Tanto Pablo, como Jaco y Oscar se lo pasaron de miedo. La pena fue que Pablito no se animó a participar, pero es cierto que fue uno más del equipo y se divirtió muchísimo, yendo de un lado a otro. Allí todo el mundo participó, desde los hermanos Senlle como comisarios de pista hasta Américo como jefe de pit o Carlos como responsable de cronometraje.El domingo nos tocó madrugar como otro día más de carreras. Era de esos días de los que no te apetece nada, cuando suena el despertador te dan ganas de darte la vuelta y seguir a lo tuyo. Hay algo que te anima a vencer la pereza, a levantarte y animarte a ir al precioso circuito de Mosteiro (cambiará mil veces de nombre y mil veces le llamaremos circuito de Mosteiro). Antonio de Cola organizaba el I Winter Trophy de Karting y fuimos pocos los que nos dimos cita allí, incomprensiblemente, pues acudir a ese circuito tiene algo especial. Como decía Lamas padre, “en este circuito es donde mejor se lo pasan y más aprenden los niños”.
El día era perfecto a pesar de las lluvias de la víspera, con un sol que hasta nos permitió sacarnos los chaquetones. El trofeo estaba perfectamente organizado, hasta con un pinchadiscos que nos amenizó las esperas entre tanda y tanda, y cuando te despistabas estabas en medio de la pista moviendo la cintura o las piernas. Divertidísimo.
Pablito estaba con mono de subirse al coche. Dos meses sin casi catar el Maranello le estaban marcando demasiado. Tenía muchas ganas de subirse al kart y así lo demostró en Mosteiro. Disfrutó como cada vez que va a Meis, pero esta vez estaba que no daba más de si. Cada vez que le tocó salir a la pista se la comía literalmente, rodando muy fuerte, muy rápido, con convicción, sin dudas, con determinación y por el sitio. Pablito aprendió a andar en kart en Mosteiro y eso nunca se olvida. Conoce cada metro de la pista, cada secreto de esta pista y cada trazada. De hecho tuvo un detalle en carrera para poder adelantar en la recta que demostró su madurez. Sacrificó la entrada en la curva anterior para poder acometer el adelantamiento con mayor claridad. Lo mejor es que lo hizo a la primera, sin dudar.
El día fue completo. En definitiva lo que pasó todo el fin de semana fue una reunión de amigos en torno a los karts. Hasta Nicolás se lo pasó pipa viendo como un niño de 4 años estuvo dando vueltas con una minimoto al circuito. Cuando aparcó su moto, fue raudo a subirse en ella, con una cara de alegría tremenda.Como siempre, Mosteiro merece la pena. Hobby Kart y Santa Comba merece la pena. Pero Pablito y todo el Patineteteam merecen la pena. Y mucho. ¡Ah!, feliz año.

lunes, 25 de agosto de 2008

Semana Grande

Se nos acaban las vacaciones y estábamos un poco con la sensación de que el tiempo pasaba y no las estábamos disfrutando en todo su esplendor. Sin embargo no sabíamos la buena semana que nos esperaba a pesar de que el inicio no era el esperado.

El lunes nos fuimos hasta Bueu a ver al tío Vicente, a la tía Cris, a Davis y a Tito. La idea era ir a pasar unos días allí, pero unas obras en casa nos lo impidieron, por lo que el viaje tendría que ser de ida y vuelta en el día. Llegamos con la intención de disfrutar de la zodiac, de la pesca y de la banana, pero un problema en el eje del motor nos daría al traste con el día de mar. No hay mal que por bien no venga y al menos disfrutamos de una comida estupenda. Después fuimos a intentar reparar el motor y como no había fácil solución, se decidió comprar uno más moderno de 4 tiempos. Pasamos la tarde en la playa, recogidos y disfrutando de la compañía.

El miércoles nos fuimos a nuestro deseado Serra de Outes. Allí somos felices y nos hemos reencontrado. Era de esos días que necesitábamos tener para poder volver a disfrutar. Allí tuvimos un muy mal día y en nuestro templo tendríamos que volver a ser nosotros. Es cierto que la compañía, la buena, hace mucho, y en este caso era insuperable. Estaban los buenos de los Senlle, con su mecánico particular, haciendo gala de su mejor humor y de su imitable y recomendable educación. Vino Sergio con José Manuel y nos esperaban Alejo y Aaron, además de su padre. Toda la tarde el circuito para nosotros, disfrutando. Era tan bueno el día que hasta se acercó Isma Santamaría por allí y se animó a subirse a su júnior. Ver a toda esta pandilla rodando por Serra, poseídos por un gen especial que les hace divertirse con cada gesto, pensando sólo en disfrutar del kart y de la compañía. El día fue estupendo, y a Pablito le vino genial. Por un lado ir a Serra le hace mejorar su físico una barbaridad y le viene muy bien ya que estaba perdiendo un poco la forma. Por otro lado, en Serra uno se hace piloto a base de bien y Pablo se forjó ahí y ahí es donde tenía que volver para encontrarse. Salió feliz, tanto que hasta se dio unas vueltas en sentido inverso al acabar la tarde. Le hacíamos dar tandas de un número determinado de vueltas y él hacía varias vueltas más, hasta en una le paramos y nos preguntó porqué lo hacíamos si quería seguir. Rodó más tiempo del que hubiésemos pensado o deseado y rodó bien, aprendió, corrió y sobre todo se divirtió. Las derrapadas que se puso a pegar para entrar en la cerrada de la chicane fueron espectaculares. Las suyas y las del Maestro, como no.




El viernes fuimos a donde nos faltaba ir este año: a Mosteiro. Fuimos a entrenar por la tarde la I Copa Bauxita de Karting (¡¡¡menudo éxito y ejemplo de organización!!!) y nos acercamos al precioso circuito de Meis. En la cara de Pablo se reflejaba la nostalgia de cuando empezó en enero del año pasado a dar sus primeras vueltas por allí, perdido en medio de tanto ICC. Allí se dedicó a dar vueltas y vueltas, salidas de pista, derrapes luchando contra el reloj y contra si mismo. En Mosteiro se aprenden cosas que en otros circuitos de Galicia no se aprenden, allí se han visto carreras difíciles de repetir en otro lado. Es curioso pero la mayoría de los pilotos lo catalogan como su circuito favorito, por algo será. Hasta Alex el otro día en Serra dijo que era su circuito preferido, el más divertido. En Mosteiro Antonio siempre nos ha recibido bien y nos ha tratado mejor.

Por la noche decidimos irnos a Bueu, a pasar nuestras “vacaciones” en compañía de Vicen y la familia, incluidos los “Chimos”. Cenamos en un italiano y nos fuimos pronto a dormir. El cansancio y el hecho de que al día siguiente nos esperase un precioso día de mar hicieron que cayésemos rendidos en la cama del Incamar. El sábado y el domingo nos esperaban dos duros días. Cuando nos despertamos, más pronto de lo previsto, fuimos a desayunar unas deliciosas tostadas, unos cruasanes a la plancha con zumos y café. Había que nutrirse para el día de mar. Menuda odisea de mañana, menos mal que llevábamos el gancho en el Picasso y pudimos acercar la Zodiac hasta el muelle y allí nos la bajaron al agua. Nos pasamos un día estupendo, con todos los niños en la lancha, so pena de un viento que se levantó y por la tarde molestó con las olas. Cogimos la banana y el “chimo” Pablo se dedicó a saltar por las olas, mientras el resto nos moríamos de risa viendo como disfrutaba. Después, con Pablo y Davis, costó algo más, además del oleaje que se puso un poco pesado.



Madrugón del domingo para irnos a la I Copa Bauxita de Karting en el circuito de Mosteiro, dónde volvimos a las andadas, disfrutando como nunca a pesar del cabreo de Pablo en la primera carrera y es que se entregó como nunca y el coche no terminaba de ir. Menos mal que estamos en las mejores manos y se buscó hasta encontrar el problema. Con esas ganas, las que demuestra últimamente, era una pena no poder luchar, como al final hizo. Además se quedó encantado pues vino su tío a verlo (¡menudo saludo en medio de la recta!) y como siempre digo, Pablo necesita sentirse arropado por los suyos. Pablito disfrutó con su presencia, además, le había hecho una promesa el día anterior y no podía fallarle. Sus lágrimas de la primera manga eran por ese motivo. Pasamos un día estupendo, de buen ambiente, tan bueno que hasta casi gana España a USA en la final de las Olimpiadas.

Ha dado gusto pasar esta semana así. Así sí.


PD. Suerte a Sergio en Burgos, ¡¡¡ánimo!!!

domingo, 6 de julio de 2008

Il Padrino



Anormalmente nos fuimos el sábado a Outeiro de Rei a la 5ª prueba del Campeonato Gallego de Karting. Lo raro de la prueba es que era en sábado, entrenamientos y carrera, todo el mismo día y en sábado. Raro, pero no nos quedaba más remedio que aceptarlo. En el fondo no nos venía del todo mal, llegamos un poco tarde a casa el sábado pero a cambio tenemos todo el domingo libre, y eso también está bien.

Llegamos temprano a Outeiro, con no demasiadas ganas de participar en esta carrera, pero no sé como nos las apañamos, como decía José Manuel, que al final siempre lo terminamos pasando bien y riéndonos, siempre al final nos llevamos un buen sabor de boca por lo que nosotros hacemos.


Pablo saltó a pista por la mañana con muchas ganas, y es que Hanna le da mucha energía, rodando rápido, buscando su sitio en la pista e intentando aprender para la carrera por donde debía de buscar los huecos. Pablo es un poco particular, como razona absolutamente todo y no le vale un “porqué sí” o “porqué no” como respuesta, si alguien no le explica las cosas, busca sus soluciones, y muchas veces toma las decisiones al revés, pero es él el que ha llegado a la conclusión. Después, si le explicas como pudo haberlo hecho mejor, lo recapacita y tomará su decisión de hacerlo así o no.


Después de un par de tandas de entrenamientos, tuvimos el típico parón de Outeiro para comer. Es curioso, siempre se hace y a los únicos que les gusta el parón es a los organizadores, a todos los participantes, según por allí comentó la gente, preferían seguir del tirón y acabar un poco antes. Nosotros en un principio éramos también de esa cuerda, hasta que fuimos a nuestra parrillada favorita y encargamos unas raciones de churrasco, con unos chorizos espectaculares con unas patatas fritas que sabían a gloria. La verdad es que lo disfrutamos de miedo, tenemos que mejorar un poco el menaje, pero mejoramos día a día. El momento de la comida lo disfrutamos debajo de nuestra carpa, para, a continuación, alguna parte del equipo retirarse al “motorhome” a pegarse una siesta como mandan los cánones.

Aprovechando el alto del mediodía, se acercaron hasta la carpa Pepe y Montse con su “loco bajito” de poco más de 3 años, al que le están inculcando la afición al karting. Yo es, si no me equivoco, la 3ª vez que les veo este año en una carrera: primera de Pastoriza, A Magdalena y ayer en Outeiro. Da gusto ver que alguien se te acerca y comparte aficiones contigo, que disfruta del karting de una manera “virgen”, sin malos rollos y con el mismo objetivo que tú: disfrutar en familia.

Se reanudó la actividad a las 4 de la tarde con los entrenamientos libres para a continuación empezar con los cronometrados. Pablo se quedó atascado con un grupo que no le permitió rodar con la soltura que lo hizo en los libres, sin embargo consiguió una meritoria 5ª plaza absoluta y 3ª de su categoría. Salió a la primera manga un poco confuso por rollos ajenos a él pero que le afectan, pero se metió perfectamente en su papel, siguió su instinto en la salida y consiguió seguir al grupo distanciándose un pelín del perseguidor. Brais tuvo algún problema con la carburación y Pablo aprovechó la coyuntura para lanzarle varios ataques seguidos, pero Brais se defendió como gato panza arriba, buscando en las llaves del carburador durante toda la carrera hasta que encontró “algo” decente que le permitió mejorar su ritmo sustancialmente. En ese momento se tiró a atacar a Pablo López y Pablito fue detrás de él, acabando como empezó pero con un gran tesón.


En la segunda final, Pablo repetía puesto en la salida. Antes de la primera manga, inconscientemente cantaba la “oda a la selección” del anuncio de Cruzcampo, y cuando se lo oí, le dije que se lo repitiese en voz alta y se aplicase el cuento… “lo importante no es ser primero o segundo, sino dejarse la piel en el camino”. Eso es lo que queremos su madre y yo, por eso al acabar me encanta cuando me dice eso de… “ya no puedo más” con cara de sufrimiento. En esta manga es lo que le tocó, sufrir. En la “curva” del circuito Telefunken sufrió algún toque que le descolocó el coche y perdió varias posiciones. Fue recuperando hasta que se encontró con Josito “Muro” Lamela. Menuda roca inexpugnable era Josito, haciendo un carretón que hacía tiempo se merecía porque su padre y él vienen a pasarlo bien, nada más y en este su primer año Josito lo está haciendo genial. Pablito, después de buscarle por dentro, por fuera y hasta casi por encima, en la parabólica de entrada en meta consiguió adelantarlo por el exterior aguantando del kart como podía. No era el mejor sitio, pero me gustó que lo consiguiese para darme cuenta que los imposibles a veces también se consiguen.


Cuando íbamos a por el churrasco, Pablo y Nicolás quisieron venir con nosotros. Les decíamos que vendrían sus kopites, su primo Jacobo y el padrino de Nico. Pablo se puso melancólico y recordó que no tenía padrino, que no lo conocía y le gustaría que Jaco lo fuese. Cuando llegaron, se retiró a un aparte con él y se lo pidió, se lo propuso. Me imagino que Jaco aceptaría encantado, no lo sé, pero aunque no sé qué valor tendrá, para Pablito tiene mucho. Además, con un par de padrinos así, yo ya estoy tranquilo.

domingo, 23 de marzo de 2008

Domingo de Resurrección




Estamos en Semana Santa y se ha notado. Se ha notado porque ha sido una semana de vacaciones en la que hemos podido disfrutar de la familia más de lo normal. Y eso es siempre de agradecer.

Después de haber ido el lunes hasta Santa Comba a probar el chasis nuevo, nos fuimos el miércoles, día del padre celebrado con una suculenta tortilla de patatas (con patatas de Coristanco), hasta nuestro santuario particular: Serra de Outes, circuito Ayrton Senna. Allí nos curtimos en mil batallas y es cierto que siempre rodamos solos (o casi siempre), pero que es de los circuitos que hacen grande al piloto. Estuvimos con los de siempre y alguno más. Estuvieron los Senlle (¡hay qué ver que buena gente son!), con Ramón padre a la cabeza. Estuvo José con su hijo, el cual correrá con Pablito (mejor dicho “contra”) este año en alevín (¡por fin alguien con quien entrenarnos en Serra!). Nosotros fuimos los cuatro y allí quedamos con José Manuel y Sergio. Pablo probó su chasis nuevo, su mono nuevo y su casco nuevo. ¡Por fin! Meses de calvario para encontrar todo, pero al final ha merecido la pena.

En Serra disfrutamos como siempre. Allí, después de probar los nuevos chasis, asistimos al espectáculo de Aaron y Alex probando sus monturas. Aaron con el Senior y Alex con el ICC. ¡Menudo show! Apuradas al límite (Alex sin frenos), adelantamientos increíbles, derrapadas eternas y humo, mucho humo. Al acabar la sesión se pusieron a los mandos del ICC a hacer ceros sin parar, subiéndose por los pianos, por el césped y hasta por las paredes. ¡Serra es puro espectáculo! Además, hasta nos acompañó el buen tiempo.

Llegó el viernes santo y nos dirigimos a Outeiro de Rey a entrenar la segunda prueba del Campeonato Gallego de Karting 2008. Llegamos justo después de comer y ya estaba el equipo de Hobby Kart, con José Manuel y José Antonio a la cabeza con todo el material montado: carpa, coches, material,… Así da gusto ir a las carreras. La tarde estaba apetecible, aunque chispeó por momentos, casi siempre imperó el sol hasta que llegó el viento e hizo que nos tuviésemos que poner las cazadoras. Empezamos el fin de semana de carreras con la compañía de los Aballe y de los Suárez. Javier es lo máximo, siempre tiene anécdotas divertidas que contar. Cuando le contamos nuestras aventuras nocturnas con la televisión, ya nos contó la historia más divertida del mundo. Siempre es así, divertido y positivo, tirando para delante. Honesto hasta la médula, pues puede estar cabreado con su resultado pero no duda en felicitarte por el tuyo y alegrarse por tu mejora, y eso le honra.

Pablito estaba feliz, como un niño con zapatos nuevos (qué también), como un piloto con chasis nuevo y casco nuevo. Tenía tandas cada 30 minutos y no se perdió una, disfrutando en el kart como nunca lo había hecho. Nunca había rodado en Outeiro (tampoco tiene mucha ciencia este circuito), pero la izquierda después de meta la hacía a fondo en un alarde de confianza en el chasis Maranello y en si mismo. Rodó, rodó y rodó, como nunca lo había hecho. Adelantó sin dudar demasiado, con una dosis de confianza que nunca antes le había visto. Ni yo, ni su madre, ni José Manuel. Esperemos que le dure, que se haya producido su punto de inflexión, pues últimamente íbamos un poco hacía atrás… Algo preveíamos pues Pablo se levantó temprano, se vino a nuestra cama y nos dijo:

-Sé que no os lo vais a creer… ¡tengo unas ganas tremendas de ir a Outeiro de Rey!

Será por su afición a descubrir circuitos nuevos.

Despertamos y salimos para Outeiro, dispuestos a pasar frío y mojarnos, pues el día presagiaba lo peor, como así fue. Sólo unos breves instantes de sol hacían dudar a los más optimistas preguntando si se montarían ruedas de seco. ¡Menudo temporal de agua, viento y frío! Como nunca. Fue un calvario empeorado por los soporíferos horarios. Por la mañana sólo dio tiempo a hacer los entrenamientos, parando a las 13.15 para comer hasta las 15.45. Susana preparó una ensalada de pasta para los niños y una ensaladilla que estaba impresionante. Yo me acerqué hasta Radabe a recoger un poco de churrasco con unos criollos que hizo que la espera fuese un poco menos tediosa. Charlamos, comimos y alguno hasta se atrevió con la siesta. Los niños se metieron en el maletero del Picasso y jugaron un rato hasta que llegó la hora de saltar a pista. Entretanto vinieron los incondicionales de Pablito, sus “Kopites” particulares. Sus primo Pablo (esta vez vino sin su doble por motivos de salud…) con el incombustible Abo y el simpático Tanke. Pablito ha creado afición en ellos y no sabemos como devolverles el cariño que nos dan, pero al menos nos quedamos con que disfrutan viendo a Pablo. Tanke, novato en esto de las carreras de kart, decía poniendo la mano a la altura de su cintura: “¡pero si son unos enanos y van a toda leche!” También vinieron sus abuelos del Burgo haciendo escala desde la Semana Santa salmantina, para pasar frío de verdad en Outeiro. También se acercaron por el circuito lucense Otto y su padre. A nosotros nos ha traído buena suerte su visita, pero desde luego que lo que más tengo que agradecer es los ánimos que siempre me ha transmitido Pio, y mi alegría de ayer era su alegría, y eso es muy de agradecer. Hasta su llamada por la noche, llena de aliento, de ánimo, de reflexión y de comprensión.

Las carreras, pasadas por agua y las de los pequeños, espectaculares como siempre. Las más numerosas, las más bonitas y las que tienen más tensión y emoción. Me parece increíble el ritmo que consigue marcar Oliver Rodríguez, pero también es cierto que comete bastantes errores, principalmente debido a su rapidez. Brais rodó a otro nivel, la mejoría técnica y de madurez de este niño ha sido tremenda. Huguito Caride ha vuelto a demostrar su gran nivel, demostrando que el accidente de Cabañas es agua pasada. En júnior el que está a otro nivel es Isma, que arrasó en su categoría y en senior es el “extraterrestre de Outes” Aaron. En ICC Presa acabó imponiendose y resarciendose de los problemas de A Pastoriza ¡Qué pena que no haya más pilotos en estas categorías! Al menos serían más disputadas, porque por el momento… Incluso Miguel solventó la papeleta de Dirección de Carrera en una pista complicada por los doblados con un día climatológicamente muy duro.

Después de la tempestad siempre viene la calma y nos pusimos a recoger nuestra carpa, nuestros bártulos y metiendo todo en el nuevo furgón. Pablito, Susana y yo les estamos muy agradecidos a la gente de Hobby Kart por su trato a nosotros y su dedicación a Pablito. Decía José Manuel que este es el año de la calidad. Entre ellos y el soporte que nos da C4BICAJE, esperemos que así sea.

De vuelta a casa, llamamos al tío Vicente para ponerle al día de las noticias e interesarnos por el sector de David en Asturias. El crack volvió a hacer de las suyas y augura un buen futuro. La pena es que a estas horas del domingo ya sabemos que no ha podido ser acceder al Campeonato de España. Nico nos pregunta si vamos a ver a David al hockey, hoy no podrá ser, pero nos quedan muchos años de disfrutar de él.
Como a la ida, hemos venido escuchando a Hanna y su tema de “Como la vida”. Disfrutando todos en el coche, muertos de frío y sólo pensando en meternos pronto en cama para entrar en calor. Pensamos que mañana (domingo) será un día para disfrutar y descansar. Será Domingo de Resurrección.

Lo mejor, que la carrera fuese en sábado. Y sus saltos de alegría, sin duda.

“…y empecé a ser fuerte como no a ser valiente

y empecé a correr sin pensar en el ayer
y empecé a ser fuerte a llevarme la corriente
y empecé a comprender que la vida son dos días
y que el miedo no te deja andar ni ver no te deja andar ni ver.

Buscaré la solución a mis problemas
y con mi amor no me quitaré el sombrero hasta que no te lo hayas quitado tu primero
y empezaré a ser fuerte y empezare a crecer y a sonreír a la vida que me viene
no la dejare atrás eso no me conviene…”

Una cosiña, nunca pierdas esa alegría. Tú te lo has ganado, disfrútalo, pero no pierdas la alegría. Que siempre sea así.