miércoles, 14 de octubre de 2009

O importante non é o resultado

Han ido pasando los días y la actividad frenética no ha cesado. Se nos presentó la posibilidad de correr la prueba urbana de A Coruña, prueba del Campeonato Gallego de Karting 2009. De prisa y corriendo sacamos la licencia y nos dispusimos a preparar la prueba. Para esta ocasión contamos con la asistencia de Adao, el mecánico de Josito Lamela, ya que José Manuel, por distintos motivos no podía venir. Adao se encargaba principalmente de Diogo, piloto cadete y trajo para Pablo a Marcio, un mecánico portugués sensacional. Estaba yo preocupado por ser la primera carrera en la que Pablo correría sin el amparo de José Manuel o la gente de Hobby Kart, pero el mismo José me tranquilizaba los días previos y me decía que Pablito no lo iba a notar, que lo haría bien, sin problemas. No las tenía yo todas conmigo, pero la verdad es que trabajar con una persona como Marcio, y por supuesto Adao, es un auténtico lujo. Pablo y él congeniaron enseguida, hubo feeling más allá de la relación mecánico – piloto. Y eso que en ese aspecto, los dos lo bordaron. Yo me quedaba perplejo de cómo Pablo le transmitía a Marcio lo que este necesitaba escuchar, y es que tres años, ya, trabajando con la mejor escuela de Galicia se tenía que notar. Hobby Kart es mucho Hobby Kart. El sábado, con la tanda del gripaje de motor incluido, fue sólo la toma de contacto de lo que les pasaría el domingo. Menos mal que José nos dejaba el motor de su hijo…

Pablo estaba feliz, llevaba tres años esperando ese día, el de no tener que madrugar ni pegarse viajes interminables en coche para poder ir a una carrera. Además, con lo que a él le gusta, vendrían a verle un montón de gente… “Papá… ¡ha venido mi profe!” No entraba en el mono entre lo que ha crecido este verano y la emoción, que a él es lo que más le engorda. Vinieron sus abuelos, los cuatro, la bisabuela, sus tíos, sus primos, aunque alguno faltó y muchos amigos. Marcos, Ana, Coral, Antonio, Ana, Fon, Vicen, Cris, David, Tito, Raquel y sus dos niños, Pablo y Ana, con Alex y su novia, además de Javi y Pablo, Carlos y Bea con Pablocho, Julio, Mayra con su encantador marido y su hijo, Pancho, María José, Borxa y Raquel, además de algún fan del patineteteam como Pepe con su mujer y con Jaime que ya, con 4 añitos, hace sus pinitos en el karting, como no, de Serra. Quien no podía faltar, y para mi es un auténtico lujo contar con su apoyo en días como estos, era Martiño con alguno de sus inseparables, Piruco y Waldgoogle… más conocido como Waldito.

Lopo dixit: O medo de quen empeza vese compensado pola seguridade que aporta saber que hai alguén detrás de un.

¡Menudo lujo estar a las 7 en casa después de todo un día de entrenamientos! Pablo lo agradeció especialmente, el poder ducharse en su cuarto de baño, cenar en su cocina y dormir en su cama… no tiene precio. Además, el madrugón sería menor de lo habitual con la recompensa de dormir con tu almohada. El día se presentaba complicado pues llovió toda la noche sin parar, como estaba previsto, y nos daría más agua todavía durante la mañana. Las carreras en agua son uno de los fuertes de Pablo, siempre ha hecho grandes resultados, desde su primer pódium en Outeiro, el segundo puesto en Villarcayo y alguna otra. Es la escuela de entrenar en Serra con la pista mojada y los neumáticos lisos.

Pablo estaba muy confiado, como lo está últimamente, con unas ganas tremendas después de nuestra última conversación, se encuentra muy seguro y sabiendo lo que tiene que hacer. En los libres rodó muy bien, adaptándose a la pista, mientras que en los cronos oficiales sacó lo mejor de si mismo. Hasta tuvo problemas con la carburación que a las órdenes de Marcio y bajo la supervisión de Adao, corrigió rápidamente para marcar la segunda vuelta rápida. No alcanzó la pole por muy poco… pero lo intentó duramente. Estaba ansioso por correr y un golpe en la salida de la semifinal y un charco que no tenían previsto los pilotos, provocó un buen golpe que quedó en un buen susto. Pablo se desmoronó por el impacto, por la tensión acumulada y por la rabia de tener que abandonar en su prueba, en su casa. Se le miró bien y no tenía más que un golpe que quedó en nada gracias a lo protegidos que van en el kart. De hecho, viendo hoy en día el vídeo del golpe, te das cuenta de que van muy bien protegidos, pero de todas formas él dobló el eje trasero (esos malditos bordillos con un exceso de altura) y rompió el asiento por el medio. Mientras tanto, Susana, la madre, estaba recogiendo unas viandas que nos había traído el abuelo para pasar mejor el día. La llamé por teléfono para avisarle que Pablito se había dado un golpe pero que estaba bien, que no pasaba nada. Casi me dio más pena verla llegar ansiosa por ver al niño que el mismo niño, pues en el fondo no tenía nada, nada más que un golpe y un susto, pero nada al fin y al cabo.


Mientras tanto, Marcio se mataba a intentar enderezar el maltrecho eje trasero del que no teníamos repuesto. Pablito, al bajar de la ambulancia, me confesaba que no quería seguir corriendo, que no iba a salir en la final aunque el coche estuviese a punto. Que le había llegado el susto y que no quería subirse en el kart… Pues nada, a aceptar la decisión y hacerle reflexionar para que no se quedase con el golpe encima. No que compitiese, pero que saliese a dar unas vueltas por la pista para que no tuviese el recuerdo del golpe como su último recuerdo en el kart. Lo que me impresionó, aunque procuré no hacerle caso, es ver a Nico pendiente de su hermano intentándolo convencer para que no corriese. Durante varios días Nico estuvo diciéndonos que no quería andar en kart y no quería que Pablo corriese. Si al final lo va a querer y todo.

El caso es que cinco minutos antes de la final me confesaba su estrategia para la carrera: “como salgo de último iré detrás para ver cómo voy. Si veo que no estoy a gusto, paso de pelear y me quedo detrás derrapando. Si me encuentro con ganas, pelearé por hacer algún adelantamiento…” El resto es de todos sabido… ¡Y eso que el kart no quería arrancar! Menos mal que después del golpe me acerqué al comisario responsable de la Relación con los Participantes y le requerí que le transmitiese a la Dirección de Carrera que era importante que los niños, ante lo cambiante del estado de la pista de una manga a otra, diesen por lo menos una vuelta completa al circuito para poder ver donde estaban los charcos. Esa decisión hubiese, probablemente, evitado el golpe de la primera manga, pero desde luego que facilitó el desenlace de la segunda. ¡No hay mal que por bien no venga! (a propósito de que ahora está dando los refranes en el cole…).

A mediados de semana se me ocurrió preguntarle si le apetecía ir a correr la prueba de Kotarr del Campeonato de Castilla y León. Su respuesta, “por supuesto”, fue abrumadora. Yo tenía muchas ganas de ir a Kotarr a correr. Este circuito es la referencia en circuitos de karting por el norte de España y muchos campeonatos de España se van a celebrar allí, por lo que había que ir a probarlo, para ver que se siente en un circuito de este tipo. Las instalaciones nos sorprendieron, aunque queda mucho por hacer. El circuito tiene una pinta sensacional, muy rápido y con zonas de adelantamiento. Demasiado largo y rápido para los alevines, pero bueno, en general muy bien, que duda cabe.

José Antonio no pudo venir y nos acompañó Adao, por lo que José Manuel estaría, en esta ocasión, más centrado en Sergio y sus problemas de motor. Cuando llegamos a Kotarr Pablo se llevó una de las grandes alegrías que se podía llevar, pues estaba Marcio en el circuito. Hablaron mucho durante todo el fin de semana, incluso nos echó una mano de vez en cuando y no dudó en tomar tiempos en el muro, además de observarle en la pista y enseñarle algunas cosas al terminar sus tandas. Así sería más fácil obtener un buen resultado. ¡Menudo equipazo hacían los cuatro! Pablo el domingo me confesaba su admiración por Marcio con un… “qué buena persona es”. Y tú, hijo, y tú.

Nos llevamos la bici de Nico, el cual no paró de andar en ella todo el fin de semana, por lo que ha depurado terriblemente su técnica, y el The Wave de Pablo, el cual nos olvidamos en el circuito. Espero que Gustavo nos lo envíe un día de estos.

En el Campeonato de Castilla y León Pablo es feliz. Allí no tiene rollos, a pesar de las historias que hay, y ha hecho muy buenos amigos. Tiene especial afecto por Iker y por Carlota, Carlotiña. Iker es un personaje, con una disposición en el kart increíble, siempre mantiene la postura y la compostura, parece del estilo Maranello. Carlota es tenaz en la pista, se crece en las adversidades y no da por perdido ni una sola décima en toda la carrera. Los tres, junto con Daniel, estuvieron todo el fin de semana juntos. Daba gusto verlos, tan rivales en la pista y tan amigos fuera de ella. Los padres somos otra cosa, pero ellos están al margen de todo y su relación es muy bonita. La lástima es que probablemente, con el tiempo, se pierda.

El sábado fuimos de cena y Pablo se estropeaba de risa con las historias que nos contaba Adao, las del piloto “louco”, aquel que se dejaba adelantar para divertirse. Pablo no daba crédito y yéndose para la cama me preguntaba cómo es que los padres le dejaban hacer eso, sin duda buscando una complicidad en mi.

Toda la prueba del domingo fue espectacular, pero su estrategia en la primera carrera fue impecable. A veces pienso que hemos ido dando los pasos de manera correcta durante estos tres años, de tal manera que está llegando a su madurez en la categoría en el momento justo. Lo que no sabemos es que será de nosotros, y sobre todo de él, el próximo año, la próxima temporada. Pero desde luego que lo que sí sabemos es que estas dos semanas de octubre no se le van a olvidar fácilmente.

El viaje de vuelta ha sido muy duro, agotador. Nico no me dejó dormir nada el sábado víctima de una otitis y Susana estaba con un poco de fiebre. Menos mal que paramos a dormir en O Barco, en casa de los abuelos de la Zapa. El día del Pilar, el día de la fiesta Nacional, Pablo y Nico iban a hacer la buena acción del año. Cuando llegamos a la casa de los abuelos, estos les tenían preparados la cajita con las sorpresas de siempre, sus gomis y sus hojas de dibujo. Por la mañana nos acercamos a ver a la Tía Teresita. El viaje mereció la pena sólo por verla disfrutar con sus sobrinos – nietos. Estaba encantada, feliz. Mamá también estaba contenta por verla así con los niños, a pesar de que la despedida se hizo un poco dura. En realidad, todo lo que rodea a la Tía Tere se hace un poco duro. Aunque duro también es lo que nos esperaba después, ya en Coruña, aunque eso es harina de otro costal.

Me encanta felicitar a Pablo la mañana siguiente a una carrera, haga lo que haga, sólo por el hecho de estar ahí, en su cama descansando, para mi ya es un triunfo.

Las redes sociales están absolutamente en boga. Hay detractores y admiradores. El otro día tuve la suerte de leer esto en el facebook de un amigo…

Hoxe este mocoso aprendeume unha lección vital.

Pabliño Torres, un 'anano' ó que lle levo vinte anos e tres cabezas deume esta fin de semana unha lección de constancia e superación que non esquecerei nunca.

Esta fin de semana disputouse na coruñesa zona de Riazor o I GP Maskarting Cidade da Coruña, na que se deron cita as catro categorías que forman o Campionato Galego de Karting.

Por diferentes motivos Pabliño non participou no Campionato Galego de Karting 2009 pero non podía ser que este curupiloto se perdese esta proba que hai varios días, sabiamos que recordaría toda a vida: poder correr nas rúas da túa cidade e diante dos teus amigos.

"O importante non é o resultado"
Iso é o que sempre me dixo Pablo Torres pai; que o importante é o intererés, a ansia por mellorar, o traballo. Comparto con el esta idea, tanto no deporte como no traballo.

Hai outras alternativas, que sempre poden dar mellores resultados a curto plazo; pero ó final o karting alevín forma parte (na idea miña e na de Torres) da educación dos nenos.

Pois ben, onte empezara todo do revés para os intereses do Patinete Team: o motor do kart de Pabliño estaba nas últimas. Non é que non correse demasiado, senón que era tan evidente que fallaba que un señor que estaba ó meu lado entre o público dixo que "rompera igual có de Barrichello, un piloto finlandés da F1" (bendita F1 na Tv)

O equipo conseguiu prestado (agora mesmo non recordo de quen) o motor co que adestraba un piloto. Calquera que sexa conductor habitual e conducise algunha un coche diferente ó seu é consciente da dificultade de competir cun motor que non coñece; pero, pese a todo, Pabliño seguiu con ganas e ilusión e marcou bos tempos nos adestramentos libres.

O domingo chegou a auga, ou o que é o mesmo, todo o traballo feito o día anterior na posta a punto do kart non valeu ó 100%. Só valeu (que non é pouco) para coller ritmo de carreira e aprender o circuíto.

Nas Clasificación Pabliño conseguiu un bo posto, co que sairía ben adiante na parrilla de alevín, pero aí é cando chegou o problema maior: o accidente.

Debido á choiva e a un longo parón entre as clasificatorias de KZ2 e a semifinal de alevín acumulouse unha enorme poza de auga ó lado dun muro, xusto á saída dunha rotonda. Visualmente, foi espectacular o inicio da secuencia: os nenos pisaron a auga e levantárona 2 metros; pero un deles fixo un trompo que provocou un choque en cadea. Pabliño foi un dos máis perxudicados, xa que bateu de frente contra o muro (neno, xa es do clube) e no retroceso do impacto contra outro kart.

As asistencias médicas presentes no circuíto achegaronse inmediatamente coa ambulancia e a Dirección de Carreira decretou bandeira vermella.

Pablo estaba ileso, só tiña un gran susto enriba (seguro que mañá lle doe o pescozo).


Despois, chegou a heroicidade
Nun momento en que calquera outro (eu, tal vez, entre eles) decidiría quitar o mono e ver o resto das carreiras en familia, Pabliño decidiu saír á final. Sairía 5º coa idea de ver se daba estado na loita sen sufrir moito, e senón adicaríase a divertirse.

As primeiras voltas (13 previstas) rodou último, pero moi pegadiño ó grupo; sen perder en ningún momento a estela. Logo, aproveitándose dun abandono, púxose cuarto, e aí empezou a festa.

Eu, valéndome do meu pase de prensa, non puiden reprimir a necesidade de animalo desde o interior do circuíto.

O caso é que pouco a pouco foi metendo o morro, arrimandose, e púxose terceiro. Ó pouco tempo, perdino de vista na esquina oposta do circuíto, pero cando volvían xa era 1º.

Automaticamente fixen un xesto de alegría, que durou ben pouco, pois noutra zona á que eu non tiña acceso visual déronlle un toque, e pasou de novo a ser cuarto.

Afortunadamente non perdeu o espírito de loita e seguiu arañando décimas alá por onde podía. Ata que... un novo toque na entrada do parking de Riazor facía perder distancia cos dous primeiros clasificados.

Despois a loita (que me recordaba á dos cadetes no '07 e '08) continuou... e, non sei como, logrou poñerse segundo e cruzar nesa posición a meta.


Pero o importante non é o resultado.


PD: é posible que este texto estea cheo de erratas, incongruencias e mal redactado. Pero é que está escrito co corazón. Tanto, que nin sequera o revisei.

… gracias.

martes, 22 de septiembre de 2009

Los sueños, sueños son


No suelo incumplir mis promesas, pero en esta ocasión me ha costado actualizar, sobre todo por motivación, encontrar la inspiración para continuar con esta bonita historia que ya dura 3 años. Ahora son muchas las veces en las que me arrepiento de no haber terminado el Patineteteam mucho antes, cuando hubo preciosos y bonitos momentos que lo recomendaban. Pero seguramente el Patineteteam nunca deba de acabar, no al menos entre nosotros, en casa, ese espíritu que tenemos, esa inocencia, esas enseñanzas nunca deben de caer en saco roto. En algún momento, ¿porqué no hoy?, este blog se morirá, pero nosotros seguimos a ello, al patinetete…


Hace tiempo tenía una conversación telefónica con uno de los pocos, poquísimos pero interesantes, amigos que hemos hecho en estos años en este duro deporte del karting y hablábamos de la falta de honestidad, de la carencia de honradez, del poco valor de la palabra, en definitiva, de los escasos valores humanos que tenemos los adultos involucrados en este deporte y que en definitiva son los que inculcamos a nuestros niños, a nuestros hijos. Los niños son los que nos dan lecciones en cada entrenamiento, en cada carrera con sus comportamientos con sus compañeros y rivales.


Han pasado ya cinco meses desde la última actualización y han sucedido infinidad de cosas: Pablito yo creo que ya no es Pablito, sino Pablo. Ha crecido físicamente y ha dejado de ser ese niño pequeño e inocente que nos encandilaba con su melena corriendo por los circuitos de Galicia, descubriendo una etapa de aventuras en su vida, de experiencias que será difícil que perduren en el tiempo. Pablito, Pablo, ha ido creciendo y ha ido madurando sin terriblemente. Probablemente, sin darnos cuenta, se ha cumplido uno de nuestros objetivos para este año. Cuando planificamos esta durísima temporada de destierro, sabíamos que uno de los beneficios para Pablito, Pablo, sería el de tener que madurar como piloto, pues tendría que competir en inferioridad de condiciones con respecto a la mayoría de sus rivales en la pista al desconocer los circuitos. Esto le ha obligado a trabajar como nunca, a centrarse y a desarrollar su capacidad de piloto como nunca. Así nos ha deleitado con carreras y momentos impecables e inolvidables, con actuaciones de gran mérito que, como siempre, nos ha hecho terminar cada carrera con una gran sonrisa en la boca. Como en los viejos tiempos. Como somos vitales y disfrutamos con lo que hacemos, en el fondo nos alegramos de tener que ir a correr hasta el fin del mundo, así el viaje de vuelta a casa lo disfrutamos durante más tiempo y podemos compartir y saborear la experiencia tan enriquecedora que nos ha unido como familia. Nos ha unido a la familia Torres Pérez y a la familia Hobby Kart en uno, en la experiencia de la temporada 2009.


Lo más importante es que su maduración como niño está siendo impresionante y a pesar del nivel de exigencia que le marcamos tanto la madre como yo, Pablito, Pablo se porta muy bien. Es generoso, obediente y cariñoso, aunque a veces le tengamos que ir corrigiendo, en general su comportamiento es excepcional. Este verano hizo la primera comunión y tuvo un par de detalles que a su madre y a mi nos hizo estar muy orgulloso de él.


Me apetecía mucho reconciliarme con nuestro patinete, sobre todo después de la cantidad de acontecimientos que nos han sucedido, pero el de este fin de semana fue mágico, como casi todos los que tenemos con los niños. Teníamos previsto acercarnos hasta el circuito de Mosteiro para entrenar un poco y de paso ir despidiéndonos ya de ese maravilloso trazado. La cuestión es que amaneció lloviendo a mares y decidimos, junto a unos buenos amigos, acercarnos hasta el indoor de Santa Comba. La idea era pasar la tarde charlando y los niños, incluido mi ahijado Álvaro, que jugasen por allí y a lo que surgiese. El caso es que Nico se empeñó, ya lleva tiempo, en subir él sólo a uno de los karts de alquiler. Después de la paciente clase de Camariñas, Nico empezó a su ritmo a darse unas vueltecitas por el karting, con sus acelerones suaves y sus frenadas suaves. Iba feliz, tres años siguiendo desde el paraíso hasta el infierno a su hermano y, ¡por fin!, él tenía su oportunidad. Después de tantos Crono Motor leídos, de tantas horas de entrenamiento en su imaginación, de probarse el casco mil y una veces para ver que no cambia de forma y tamaño, de ponerse el primer mono de Pablito, Pablo, remangado por la mitad, llegó su momento, su sueño hecho realidad. De todas formas estaba un poco intranquilo porque su sueño de verdad era subirse en su “kart rojo de santa pomba”, el kart de Brais. Ese es de carreras, y más desde que José Manuel le metió mano al motor estropeado y dejó un misil tierra - tierra con un motor Honda de 200cc que corría que carallo. Nico sufrió un poco, pero en cuanto se le escapó el gas en una curva y derrapó… se empezó a reír sin parar y no paraba de decir que había derrapado. La cara cuando se bajó del coche era el mejor reflejo de la felicidad de un niño. Nunca se me olvidará esa carita, pero había que haber visto la mía, seguro… De la de la madre, mejor ni hablar, ya se la juró a José Manuel para cuando aparezca por allí Fabián. Pero Nico era feliz. Sin duda.


Hace tiempo estuvimos en la segunda prueba del Campeonato de Castilla y León, en el pueblecito de Vidanes, cerca de Cistierna. Allí llegábamos a un circuito nuevo con nuestra premisa de seguir avanzando en la formación técnica – humana de Pablito. Y Pablito nos volvió a demostrar su alto nivel como persona y como piloto. El viernes por la tarde decidí irlos a recoger al colegio, tanto a Pablo como a Nico, para irnos pronto hacia León y dormir cerca del circuito para no tener que pegarles un madrugón de 6 de la mañana el domingo. Cuando se subieron al coche tuvimos uno de esos momentos padre – hijos que hacen que se te ponga la piel de gallina y veas que las cosas no van mal encaminadas. Pablo sacó el tema de los sueños, pero no de los de dormir, sino de los de la ilusión. Me preguntaba lo siguiente…

Pablo: Papá, los sueños, ¿verdad que se hacen re
alidad si luchas por ellos?
Yo: Claro, si te apetece mucho una cosa y luchas por ella, puedes conseguirla. ¿Qué sueño tienes?

Pablo: No, ninguno…, hoy soñé lo que quería ser de mayor…
Yo: ¡Ah!, ¿sí? Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

Pablo: (en seguida, sin pensarlo) ¡Yo quiero ser buena persona!
Yo: ¡Qué bueno Pablo!, eso es un gran deseo. Y tú Nico, ¿qué sueño tienes?
Nico: Yo no tengo sueño, yo he dormido bien… (carcajada general)
Yo: Bueno Nico, ¿qué quieres ser de mayor?

Nico: ¿Yo? ¡Yo quiero ser como Pablo!

Y yo también.

P.B. Por cierto, no prometo, pero me gustaría reanudar mi continuidad en este blog. Ahora que nos hemos quedado solitos creo que podré volver a lo que me gusta, escribir de nuestros sentimientos. ¡Ah!, y bienvenida a Patineteteam, Mayra.

martes, 14 de abril de 2009

¿Qué es esto?


¡Ah!, pero si es el Patineteteam… ¡no me había olvidado de él!, que conste, pero entre la cantidad de trabajo, la actividad extra, la nostalgia, unas cosas y otras… pues han pasado tres semanas. Espero que no vuelva a pasar, lo intentaré, pero es cierto que cada vez este blog va teniendo menos sentido. Pablo ya está muy mayor y su memoria hace que el patinete no sea tan necesario. De todas formas… recapitulamos estas últimas semanas…

Durante este tiempo, además de ir algún día a entrenar, hemos ido a jugar al hockey, la otra gran pasión de Pablo. Se lo pasa en grande jugando al hockey con sus compañeros del cole. Pablito juega en los pre-benjamines de Santa María del Mar y la verdad es que da gusto ver cómo han mejorado desde que empezó la temporada. Como muestra, un botón: el primer partido contra Dominicos lo perdieron 14 – 2, el segundo lo empataron a 4 (pudieron haber ganado) y el último lo ganaron, con solvencia, 6 a 4. También juega con los benjamines B del colegio y con este equipo este año les ha tocado sufrir un poco de más. La verdad es que no dan una, a pesar de haber tenido algún partido con posibilidades. El otro día, como recompensa a estar entrenando tan bien, sus entrenadores le han premiado, junto con su amigo Martín, a ir con el benjamín A para jugar contra Compañía de María. El entrenador del otro equipo, con un gesto no demasiado deportivo para con un niño de 9 años que se enfrenta a otros de 11 o 12, no le dejó jugar por haber doblado ya con el “B”. Pablo se quedó completamente disgustado, con una pena tremenda. De hecho, ese día casi no durmió, levantándose a las 7 de la mañana y yendo al baño constantemente de los nervios. Sin embargo, este hecho, desde mi punto de vista, le ha producido un punto de inflexión en su maduración como deportista.

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El día 21 nos fuimos hasta el circuito de Castroponce para entrenar la primera prueba del Campeonato de Castilla y León. Fuimos ese día ya que lo más probable es que el día 4, previo a la carrera, no pudiésemos entrenar (aunque al final sí pudimos). Llegamos al circuito, completamente nuevo para todos, y pasamos un buen día de sol, viento y polvo. Pablo, después de un par de tandas para tomar referencias, comenzó a rodar cada vez más rápido, tomándole el pulso al trazado leonés. Sus tiempos, antes de comer, distaban mucho de los que se habían hecho el fin de semana anterior en la prueba del social. Por la tarde seguimos entrenando, probando reglajes y ajustes y conseguimos hacer unos tiempos decentes. Lo mejor es que Pablito trabajó como un león todo el día hasta que se cansó de dar vueltas al circuito de Castroponce.

El día anterior, viernes después de San José, nos fuimos al Barco de Valdeorras a casa de los abuelos de Pablo y Nico. Cada vez que hemos ido a dormir allí hemos ido a salto de mata, llegando tarde por la noche y yéndonos a primera hora de la mañana sin tiempo para nada. En esta ocasión llegamos a comer para pasar el día con calma y con los abuelos. Después de comer, y de que Pablo y Nico diesen un paseo por el pueblo con el abuelo, nos fuimos a Valdegodos a ver a la tía Teresita. A los niños les ha venido muy bien acercarse hasta allí, como el otro día cuando celebramos el centenario de la abuela Josefa. El contacto con las personas mayores creo que les hace mucho bien, les da otra visión más real de la vida que no sólo ver su mundo de yupi infantil. A la tía le gustó mucho ver a los niños y a estos les fascinó verla y conocerla, porqué aunque ya la conocían no se acordaban de ella. Después dimos un paseo por el malecón del Barco y hasta bajamos hasta el río. Es curioso, tantos, tantísimos años pasando temporadas en el Barco y no recordaba yo haber bajado nunca hasta el río. Tengo mil recuerdos, del Cisne, de la Lambretta, de las gallinas, del malecón, del Casino, de las fiestas y de mil cosas, pero del río sólo ver el descenso desde el balcón de la casa del tío Pin. Aquella casa que me encantaba perderme en el cuarto aquel que tenía lleno de tebeos y en la cual el tío era el auténtico Rey. Muerto el Rey, ha muerto la monarquía.
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Los niños lo pasaron en grande con los abuelos, y los abuelos con los niños. Como siempre, la abuela les tenía preparada a los pies de la cama la caja sorpresa que a ellos tanta ilusión les hace. La pena es que el Barco no nos quede más a mano de más sitios, pues para nosotros sería un alivio y una forma de tener más contacto.


El siguiente fin de semana se nos presentó una cita ya clásica en nuestro calendario: el Curuxarallye de Regularidade. La prueba es genial, pero para quien es genial es para Pablo. La última prueba consiste en que tienen que dar tres vueltas al circuito en los karts de alquiler e intentar quedar, en tiempos, lo más cercano posible a Pablo con su Maranello. El primer año estaba yo agobiado por si le daban un golpe, el año pasado por el kart que tenía un problema de embrague, y este… ¡este no estaba preocupado por nada! Ver ahí a Pablo haciendo todas sus vueltas en la misma décima me hacía mucha gracia. La seguridad con qué corría, como se divertía y como me decía y comentaba ya temas más técnicos, sobre todo debido a los reglajes del kart que venían de Castroponce.


Finalmente nos tocó la hora de saltar a la pista, por fin. Nos fuimos hasta el circuito de Castroponce, León, a correr la primera prueba del campeonato de la FACYL. La verdad es que no se nos ha perdido demasiado por aquellas tierras, pero no nos ha quedado más remedio después de los acontecimientos del último año. Es un poco duro que te echen de tu casa, pero más duro es que te eche tú hijo. En Castilla se hacen las cosas como en Galicia, en lo bueno y en lo malo. Las únicas pequeñas diferencias pueden ser económicas (Castilla es bastante más económico salvo el coste del traslado para un gallego, evidentemente) y el número de inscritos por categoría. En la de Pablo eran una docena más o menos, y a pesar de que estábamos algo separados del “mogollón” (la verdad es que estábamos muy cómodos y “a gustito”), Pablito ya hizo su primer amiguito por la zona, un alevín como él que se llama Jorge. Lo mejor de todo el fin de semana fue, sin duda, el progreso en la actitud, como ha madurado y ha dado otro paso más, este un poco más grande de lo habitual, y se ha animado a realizar adelantamientos que hace tan sólo 6 meses eran absolutamente impensables. Ya no a los pilotos que están delante y van rápido, sino dudando con pilotos que en ese momento ruedan considerablemente más lentos que el resto por el motivo que sea. El cambio ha sido enorme y eso está bien. Para mí, para nosotros, es una muestra más y todavía más clara, de que la precocidad en este deporte no tiene demasiado sentido.

Prometo, para los interesados, no tardar tanto en la próxima actualización.

lunes, 16 de marzo de 2009

Con Lafita en el karting


Pablo llevaba mucho tiempo con ganas de que un amigo suyo fuese a verle a los karts por aquello de compartir su afición con los amigos con los que está a diario. Ayer fue el cumple de Martín, otro compañero del equipo de hockey del colegio, y cuando nos íbamos para casa le propuse la idea de invitar a alguien y enseguida dijo que le apetecía que fuese Rafa Coya, Rafita.


La propuesta era genial para un domingo: levantarse con calma, sin prisas, previsión de buen tiempo, destino a nuestro querido Ayrton Senna de Serra de Outes y con la inmejorable compañía de Rafita. Rafa es todo un personaje, vital como pocos, siempre con una sonrisa en la boca y con ganas de aprender y hacer, por no hablar de su exquisito comportamiento. Lo unico que rompió un poco el plan fue el madrugón que se pegó Nicolás, que hizo que a las 8 menos diez ya estuviesemos en pie de guerra, preparando desayunos y la cantinela del pequeño: ¿cuándo vamos a por Rafita?, así, sin parar, durante más de dos horas. Después de recogerlo en su casa y de recibir las indicaciones de Belén, nos subimos al coche destino a Serra. Hablando en el coche sobre los nombres, sobre la coincidencia del suyo con el segundo nombre de Pablito, nos decía que le gusta que le llamen Rafa o Rafita… ¡pero también Lafita!, que es como le llaman sus amigos en el cole. Llegamos una hora después a nuestra catedral particular, a nuestro santuario, y allí sabíamos que Rafa iba a disfrutar. Enseguida se afanó en aprender como se tomaban las presiones a los neumáticos, en qué consistía aquello de un kart, desde donde se podían ver mejor a los karts, pero sobre todo, en subirse a uno y darse unas vueltas por el mítico Ayrton Senna. Hizo 3 tandas y creo, seguro, que disfrutó pues su cara reflejaba una ilusión como pocas veces he visto en un niño al bajarse de cada una de ellas, aunque de la segunda se bajaba dolorido de las manos… ¡había probado la dureza de Outes!, implacable hasta con los niños en los karts de alquiler. Al acabar la jornada Rafa llegó a casa agotado… hasta que se metieron en el jardín a jugar otro poco más.

Pablo necesitaba ir a Serra como el beber. Nos hemos propuesto ir hasta Outes una vez al mes por lo menos, básico para alcanzar una forma excepcional que sólo proporciona este circuito y por otro lado a Pablito es lo que le da confianza en si mismo. Se conoce Serra perfectamente y se puede medir consigo mismo, ver donde está su rendimiento y donde está el del coche. La primera tanda fue larga y dura, de tal forma que al bajarse del coche le dolían los brazos cosa mala, típico de estos lares. Las siguientes fueron menos exigentes hasta que a última hora ya no podía más. Rodó y rodó a bastante buen ritmo, pero sobre todo con una entrega encomiable, digna de reconocimiento por nuestra parte, buscando esa décima que le faltaba pero que al final no apareció por ningún lado, aunque quedamos más que satisfechos… no en vano esas ruedas ya no dan mucho más de si.



Tuvimos la enorme alegría y sorpresa de ver a Aarón montado en el Seijo Kart a toda pastilla, volviendo a los míticos piques con su hermano Alex, buscando el límite del asfalto de este circuito. Estos hermanos son de esos pilotos que saliendo con unas gomas usadas a hacer una manga, marcan la diferencia el que sale primero. La verdad es que da gusto verles rodar y también acompleja un poquito.



Ya por la tarde se acercó más gente, cuando nosotros ya decidimos irnos. Se acercaron Isma con sus padres, Fátima y Pacheco, el cual le traía a Pablo la sorpresa del casco, pues Pablito no sabía nada y lo esperaba como agua de mayo. La verdad es que ver la cara de felicidad de Pablo ha sido increíble, cuando le dijo a Pacheco… “de verdad que muchas gracias”, reafirmando su alegría y agradecimiento. Y no es para menos, ¡menuda obra de arte! También se acercó Rodrigo con su V-Max a probar el circuito, y alucinaba con la exigencia física de Serra, dio unas vueltas y tuvo que parar pues no podía con los brazos… ¡Serra eche moito Serra!



Sergio se aburrió un poco durante todo el día. Con el KF3 se divierte si viene más gente a entrenar, sobre todo los hermanos Senlle que al final no vinieron. Pudo hacer una tanda con Isma y su FA y lo pasó bien, aunque sufrió un pelín, pero claro, Isma es Campeón Gallego y el nivel es alto, muy alto. Sergio iba muy bien pero aún acaba de estrenar la categoría.


El que se lo pasa en Serra como nadie es Nicolás. Es un auténtico crack. Se puso, como no, sus patines y allí estuvo casi todo el día con los patines, el stick y la bola para arriba y para abajo patinando. Miniche y José Manuel se escarallaban de risa con él y no era para menos. Nicolás es muy cariñoso conmigo, pero cuando vamos a los karts este aprecio se multiplica y me sigue hasta el infinito, y más allá, pues sabe que existe la posibilidad de darse una vuelta en los coches de alquiler y esa oportunidad no la quiere dejar pasar ni de broma. De vuelta, en el coche, cayó rendido… ¡y no era para menos! Después de levantarse a las 7 de la mañana con esa energía y con la paliza que se metió, pues era normal que acabase roto.


En definitiva, Serra nos hizo volver por nuestros fueros, pero aún encima ganando un adepto para la causa: Lafita. Él también sufrió la dureza de Serra en sus brazos, pero sin duda se lo pasó pipa y tuvieron la suerte, Pablo y él, de hacer una última manga juntos, compartiendo pista. Creo que le gustó. A Pablito, desde luego. ¡Ah!, Belén... ¡menudo gamberro de hijo que tienes! Así no lo volvemos a llevar a ningún lado...


lunes, 2 de marzo de 2009

El estilo finlandés

No voy a decir nada nuevo si empiezo diciendo que a veces me cuesta escribir. También es cierto que la mayoría de esas veces tengo alguna disculpa, pero es que en este caso tengo varias y una de ellas muy potente. La conjuntivitis vírica, junto con la reacción alérgica al tratamiento me ha impedido estar más al día y, sobre todo, conectarme al ordenador todo lo que hubiese querido. Puede parecer fácil escribir en un blog, mejor o peor, con más o menos sentido, pero para los que escribimos con 3 ó 4 dedos, más los que tenemos que pensar mucho lo que ponemos, nos lleva nuestro rato escribir un par de párrafos. Por este motivo me ha resultado imposible mirar para la pantalla del ordenador durante este tiempo de una manera más o menos continua.
Mientras me he ido recuperando he descubierto y recapacitado sobre muchas cosas, sobre todo de la afición y habilidad de Pablo para la práctica del hockey sobre patines. Él y Nico. Son dignos sucesores de sus primos Tito y David, y Pablo juega al hockey con una técnica increíble, con un dominio del partido que corresponde a niños mayores que él. Pero lo mejor de todo es como se lo pasa jugando y las responsabilidades que adquiere durante el partido. Nicolás se pasa el día con los patines puestos y el palo en las manos. Sólo piensa en karts y hockey, pero cada vez más en hockey. Otra de las aficiones de Pablito es el fútbol sala. Se pega cada partido que es un primor verlo jugar, como se entrega y como pelea. De hecho nos hemos dado cuenta que cada vez utiliza más recursos, no sólo técnicos, para mejorar su actuación en los partidos.

Estos recursos también los utiliza en el kart. Es cierto que sigue con sus momentos ciclotímicos, pero cada vez la oscilación es menor y dura menos tiempo en su tiempo más bajo. Estuvimos otra vez en Braga y no terminó de ir lo rápido que había ido la otra vez, pero también es cierto que el motor ya estaba dando muestras de desfallecimiento. Así que este domingo, aprovechando que había los Entrenamientos organizados por el circuito Val do Salnés, nos fuimos a nuestro querido Mosteiro para dar unas vueltas. Él mismo el sábado se fue solito a la cama temprano… “mañana quiero estar con fuerzas…”, dándonos una muestra de lo que quería trabajar. Llegó el domingo y Pablito se pegó un empache de entrenamientos que el mismo Camariñas no daba crédito a lo que veía.

Para desgracia de Pablo, tuvo que rodar el motor y eso a él le desespera, pero haciendo gala de una gran voluntad, se puso a dar vueltas a medio régimen hasta que José Manuel le dio manga ancha. Ahí, para su goce y disfrute, se puso a llover. Comenzó el show de Pablito, con su “toque finlandés”, con su “sisu” particular, empezó a deslizar como a él le gusta, enlazando las zonas más técnicas de Mosteiro de cruzada a cruzada. No sería, o sí, muy efectivo, pero desde luego que disfrutó como lo que es… ¿o ya no es tan enano? Paró de llover pero él no paró de dar vueltas, paraba para comentar la jugada, hablábamos de lo que había hecho, de dónde había alguna décima y sin sacarse ni casco ni bajarse del kart, salía de nuevo a la pista.

Este domingo me he llevado una gran ilusión como padre viendo como ha madurado mi hijo. Pero también estoy un poco triste puesto que ya no es tan niño… ¡hasta José Manuel le tuvo que modificar la posición de los pedales pues se quejaba de que el kart le quedaba pequeño! Bueno… ¡siempre nos quedará Nico!

¡Ah!, lo del “toque finlandés” lo contaremos otro día… pero nosotros ya lo hemos visto y… ¡es la pera! Otra cosa… seguimos sumando amigos.

lunes, 9 de febrero de 2009

Dejando huella

Hemos conocido y disfrutado del maravilloso Kartodromo Internacional de Braga (www.kib.pt). ¡Alucinante! Menudas instalaciones, ¡menudo circuito!, así da gusto ir a competir y entrenar. El caso es que fuimos porqué el día 22 hay una carrera internacional allí y a lo mejor nos animamos y vamos hasta allí. Desde luego que merece la pena por competir allí ya que el trazado es sensacional.

El día se presentó frío pero despejado, sin lluvia, y eso es toda una novedad en estos días de lluvia torrencial. Pablo saltó a la pista para ver qué se encontraba, sin buscar nada más que conocer la pista. Dio su tandita antes de ir a comer y nos marchamos a comer un cordón blue sensacional. En el circuito estaban entrenando Josito Lamela con su padre y su mecánico para este año, Adao. La verdad es que será un año divertido allá donde vayan a correr y uno de los campeonatos que van a seguir será el gallego. Vinieron los Senlle y también vino a comer, y a entrenar por la tarde, Diogo y su madre. Al final nos juntamos un porrón de gente para comer y, como no, empezaron a brotar las anécdotas y las risas. La de las ladillas es genial y el mismísimo Adao reflexionaba que lo mejor de estos años era lo bien que nos lo pasábamos cuando nos reuníamos para comer o cenar. Recordamos la cena en A Pastoriza 2007 con el gran Mota, alcalde de Zaragoza para la ocasión. Fueron momentos geniales, como cada uno de los momentos de estos, ya, dos años.


Los entrenamientos fueron muy bien y es que da gusto ver a Pablo, el acople que tiene con su Maranello es total y cada vez, poco a poco, es capaz de transmitirle a José Manuel lo que le pasa. José Manuel también conoce cada vez más a Pablo y el hecho fue cuando éste le dijo que no tenía su día y José Manuel me comentó que físicamente estaba flojo. Pablo estuvo todo el fin de semana con una gastroenteritis muy fuerte que hizo que incluso el viaje a Braga estuviese en el aire hasta última hora. Lleva el kart por donde le apetece llevarlo, metiéndolo en cada curva como a él le apetece hacerlo.

Estuvo entrenando casi todo el rato con Josito y los dos se lo pasaron muy bien, al menos Pablo seguro. Cuando volvíamos en el coche veníamos hablando de los entrenos. La verdad es que todo el viaje fue muy divertido ya que tanto a la ida como a la vuelta hemos ido él y yo solos y le dejé ir delante, con el elevador, para poder ir hablando. A la ida nos olvidamos la bolsa con el casco, con lo que tuvimos que dar la vuelta a la altura de Ordenes y a la vuelta tuvimos que volver por Salvaterra para dejar a Sergio, por lo cual nos pegamos más de 700 kilómetros de conversación muy entretenida. El viaje fue de los más placenteros que he realizado.

Me venía diciendo que hay con niños con los que se lo pasa muy bien entrenando y compitiendo, que son pilotos limpios que sólo piensan en disfrutar y aprender como medio para ganar. Josito es uno de ellos, un piloto de gran mérito de la escuela de Serra. Me preguntó Pablo si Josito correría esa prueba de Braga y también me preguntó, casi ansioso, si vendría Otto. Me confesó que lo echaba de menos, que nunca ha competido con un piloto tan limpio y del que se pudiese aprender tanto. Le gustaría volver a correr con él, encontrárselo en una pista y aprender de él. Me encanta pensar que le ha dejado tanta huella como a mi.

domingo, 1 de febrero de 2009

De Boa Raíz

Este sábado fuimos a Santiago al II Racing Show de Santiago en el fantástico espacio habilitado en el mercado de Amio. El día, el espectáculo, estaba previsto para ver una competición de coches de rallys en el que competían uno contra otro. Llamaron a la gente de Hobby Kart para acercarse con los karts de correr y con los de alquiler. Allí nos fuimos a Santiago a pasar un tremendo día de frío, junto con nuestros amigos, los Senlle, Pacheco, Isma (hasta se acercó Fátima), Aarón y después aparecieron Josito Lamela y su padre.

Por la mañana la pista estaba terriblemente húmeda y aunque muchos salieron con ruedas de mojado, Pablito salió con las ruedas del otro día de Serra (esas ruedas las guardaremos en formol, no sé cuantos kilómetros tienen encima, pero son con las que se hizo la carrera de Sanxenxo, de Ourense, de Serra, entrenamientos varios, carrera en Mosteiro, jornada en Mosteiro, 177 vueltas en Serra en mojado, etc., etc., etc… y ahí siguen cumpliendo a la perfección su cometido, enseñar y divertir) y se pasó la mañana en la pista derrapando. No ganará una carrera en su vida, o sí, pero, ¡será un artista del drifting! Después de comer nos dirigíamos hacia el furgón y vimos a Luis Moya nos acercamos a saludarle.

Yo conozco a Luis desde hace muchos años pues fue compañero de colegio de mis hermanos los mayores. Moya es de esos tipos que merecen la pena, que se han ganado a pulso cada logro de su vida. Además de ser todo un bi-campeón del mundo de Rallyes, creo que es campeón del mundo en los corazones de la gente que lo conoce. Yo cuando tuve más relación con él fue justo los meses previos a empezar a compartir el Ford Sierra Cosworth Gr. A con Carlos Sainz. Se iba con mi hermano Santi a las 7 de la mañana a jugar al squash al Judo Club Coruña, en A Gaiteira y yo les acompañaba. La verdad es que se picaban tanto, aún Luis lo recordaba ayer que no se hablaban hasta salir de la ducha, que nunca me dejaban jugar, pero era muy divertido verlos. Yo iba después a jugar con Vicente, pero nuestros partidos eran otra cosa. Ayer estuvimos charlando bastante rato en varias ocasiones y nos dio buenos y valiosos consejos. Desde su conocimiento y profesionalidad nos reforzaba lo que sabíamos: a los niños hay que dejarlos que aprendan, que ellos mismos se den cuenta de las cosas y sobre todo hay que ver si le gusta este deporte. Le conté la anécdota de los últimos entrenamientos en Serra y el mismo reflexionaba sobre la dureza del karting. Me contaba historias personales con sus hijos en kart y nos dábamos cuenta de que la madera especial que tienen. Luis es una persona terriblemente humana, cercana y ello me lo demostró en el saludo y en la despedida. Cuando me vio y nos saludamos me decía que a veces no sabía como de efusivo tenía que ser con la gente al saludarlos ya que conocía infinidad de personas, y cuando se iba le daba las gracias por las fotografías que les habíamos hecho a los niños con él (después me lamenté no tener yo una con él) y me decía: “Pablo, no me des las gracias, yo os las doy a vosotros, cada foto o cada autógrafo que me han pedido en mi vida ha sido un homenaje que me han hecho”. ¡Sensacional! ¿Hay alguien capaz de criticarle? Seguro que sí, porqué en la vida tiene que haber de todo…
Por la tarde, una vez que recogimos el fantástico montaje que José Manuel, José Antonio y Camariñas habían previsto para poder llevar los 5 karts de alquiler y los dos de competición en el furgón, nos fuimos a tomar un café a la cafetería del recinto ferial. Allí estuvimos casi dos horas charlando todo el grupo. Los niños se quedaron fuera jugando a la pelota y los hermanos Senlle se ocupaban de Nicolás mientras los mayores nos tomábamos un par de cafés y desgranábamos el karting, el automovilismo y la vida en general. La verdad es que la conversación dio gusto, se produjo un derroche constante de sensatez, de anécdotas, de historias, de cábalas y de muchos planes. Allí estuvimos hablando sobre las pretensiones de la gente, de los que llegarán, de los que se lo merecen y no llegan y de lo que hace la gente por ahí para llegar. Es una pena que no surgiese la posibilidad de formar una gran escudería - equipo de karting gallego que fuese a correr fuera de Galicia como experiencia.
Pablito disfrutó del día, de la gente, de la pista, de los coches, de los pilotos… de todo. Me encanta ver como cada vez más gente le aprecia, le saluda, habla con él. Ayer estuvo con amigos suyos, pero también se acercó gente como Alex García (http://alexandregarcia.blogspot.com/), que además de ser un gran fotógrafo es un tipo muy cuerdo con unos grandes sentimientos. Un pelín parco en palabras… ¡pero hasta Pablo le ha hecho hablar más de lo previsto! Lo vi hablando con mucha gente y yo después le preguntaba… “Pablo, ¿quién era ese señor? Ni idea papá, me vino a preguntar por mi kart… o me preguntaron por el motor… o…” Tuvo gracia. Hoy me hacía más gracia todavía cuando me decía… “Estuve con Luis y su copiloto y a su coche nosequé..” ¿Luis?, ¿qué Luis? “Papá… Penido, hombre, Penido… ayyyyyy”. En definitiva, todo es mejorable, pero el día de ayer…


Por cierto, al de Boa raíz, que por aquí sigue todo en orden. Que lo de hoy, como cada gesto de mi vida, está dedicado a ti. ¿Vale? Por la gente no te preocupes, que aunque tú lo controlas, no se desmadra demasiado. Lo que siento es a veces no estar a la altura, pero sé que tú me disculpas, como siempre has hecho. Te quiero mucho y, sobre todo, te echo de menos. Vigílame al personal por ahí arriba y dales recuerdos...

domingo, 18 de enero de 2009

Estoy enamorado

Cada vez me gusta más escribir sólo cuando merece la pena y no por obligación. Es cierto que la obligación me la he creado yo, pero ahí está la diversión, en sentarme delante de esta página en blanco y plasmar los momentos más bonitos de mi vida, de nuestra vida. A veces, muchas veces, tengo lagunas de memoria tremendas, y por eso me gusta tener este blog. Así Pablo, y Nico, tendrán su disco duro particular sobre una pequeña parte de su vida.

Pablito cada vez necesita menos la ayuda de Patineteteam.com para acordarse de los momentos, pero al menos podrá recordar todo lo que su padre le quiere, todo el empeño que ha puesto en disfrutar de cada minuto de mi vida con él, y con Nicolás, evidentemente. Nico es muy pequeño y tendrá su parte de protagonismo, tendrá su momento, pero ahora es el momento de Pablo, como demostró este sábado.
Por desgracia este año no podremos hacer lo que nos gustaría hacer, pero lo peor de todo es que el que se queda sin su recompensa es Pablito. Está en un momento de forma excepcional, ha alcanzado una madurez tremenda como piloto de la categoría alevín, con una técnica envidiable. Le faltan muchas cosas, muchos detalles, evidentemente, para mejorar dentro de su edad, pero viéndolo correr hoy en día yo disfruto como un enano. Una muestra clara se produjo en Mosteiro hace unos días, por dos veces, y ayer sábado en nuestro Spa Francorchamps particular, el técnico circuito de Serra de Outes, nuestro envidiable Ayrton Senna.
Fuimos a Mosteiro a celebrar una “xuntanza” que organizó la gente de Hobby Kart en el precioso circuito pontevedrés. Allí se terminó juntando más de 20 coches para unos entrenamientos en un precioso día casi primaveral que nos permitió, en las horas centrales, hasta sacarnos el polar. La pista estaba muy delicada, sobre todo en la parte de arriba que era una pura pista de hielo, donde los karts hasta en recta se cruzaban. Pablito se comportó de maravilla, corriendo mucho y bien, sin cometer un solo error en todo el día y pasándoselo muy, pero que muy bien. Fue de esos días recompensa, el único objetivo era darse unas vueltas, disfrutar de la compañía y, cómo no, ver el nuevo maquinón de Sergio. Un KF3 de Maranello del máximo nivel. ¡Precioso!
Ayer sábado nos acercamos hasta Serra. Ahora que vamos por la autopista de Santiago nos queda a poco menos de una hora a velocidad legal y además los niños no llegan mareados. Es una delicia acercarse hasta allí. Siempre lo es, pero cuando se te plantea un día como el de ayer, das gracias por haberlo pasado tan bien, por tener tan buenos compañeros de viaje y por haber aprendido a disfrutar de cada instante. Llegamos a Serra sobre las 11.30 y nos quedaban por delante poco más de 3 horas para aprender. Nos encontramos con una situación, a priori, cuando menos delicada: la pista estaba tremendamente húmeda, muy mojada de las lluvias de la noche. Allí estaban sólo Sergio y Pablito con la intención de secar algo la pista para aprovechar el entrenamiento. Salieron con ruedas de seco y aquello se convirtió en un show increíble. Se pusieron a derrapar sin miramientos, depurando, ambos, su técnica exquisita que les permitió no sólo mantener en todo momento el kart en pista sino que iban muy rápidos, con derrapadas eternas que rozaban el límite del trompo (que sucedió un par de veces) o de la salida de pista (que no sucedió nunca). Pablito empezó a dar vueltas sin parar, con una sonrisa dentro del casco que se la veíamos desde boxes, deslizando en cada una de las curvas cual piloto nórdico desliza por las pistas suecas en pleno Swedish Rally, intentando llevar su Maranello hasta el límite de la pista, allí donde en Serra se mezcla el asfalto con el prado y sólo gente como los Filgueira o Isma saben llegar después de miles de vueltas a la pista. Ayer, justo dos años después de aquel memorable 30 de enero de 2007, Pablito aprendió su primera lección de verdad en Serra. Sus 177 vueltas al circuito en menos de 3 horas lo atestiguan. Todas las arritmias que me sucedían cada poco más de 30 segundos al pasar a fondo la izquierda de entrada en meta, deslizando en dirección al poste que sostiene el precioso y mítico nombre, valieron la pena. De poco servía que en alguna ocasión le dijese que tuviese un poco de cabeza, no era el día. Se creía Superman vestido con el mono de Hobby Kart – Cubicaje en un Maranello precioso, capaz de volar, y secar, sobre el trazado de Outes, inmune a los errores. Ayer no había errores, ayer sólo había diversión, disfrute y calidad. Todo a raudales. Le estaba haciendo fotos y yo me decía: “se está riendo dentro del casco”, ampliaba la foto al máximo y le veía la sonrisa. ¡No me lo podía creer! Como cuando en una de las entradas a meta, a fondo y con el kart absolutamente de lado, veo por el visor de la Pentax que me saluda con el pulgar derecho mirándome… No reaccioné y tampoco se lo pregunté después...
...esperé a llegar a casa para ver la foto, en cuanto descargué las fotos y le llamé para pedirle explicaciones, para saber porqué lo había hecho: “me estaba divirtiendo tanto que quería saludarte, como te saludé en muchas más”. El que no se enteró fui yo.


No todo fue diversión, 177 vueltas a Serra en menos de 3 horas no lo son siempre. El cansancio le hizo tanta mella que después de levantarse a las 8 de la mañana, cayó rendido después de una sonora bronca… ¡¡¡ a la 1 de la madrugada!!! Esto se lo tengo que mirar ya que después de las carreras y de los esfuerzos, se ve que hay alguna sustancia que no hace bien su función, pues en vez de “morirse” en la cama o en el coche, su actividad sigue al máximo.


Sergio probó su KF3 en Serra por primera vez, habiéndolo llevado la semana anterior a Mosteiro. ¡Menudo bautismo!, en Serra, un KF3 por casi primera vez, en mojado y con ruedas de seco. ¡Bufff! Se volvió tan incontrolable que tuvo que parar a mitad de entrenamiento a probar con unas ruedas de mojado que había en el furgón a medio usar (por no decir que estaban gastadas por completo). Después se unió a la fiesta, fiesta a la que también se sumaría Alejo con el de alquiler, del drifting en Serra, una experiencia para no olvidar.

Lo de Alejo ya raya el insulto. Yo cuando había visto a Aarón en Pastoriza pensé que me quedaba poco por ver en mojado, que con aquel recital llegaba y no hacía falta más. Que sí, que podía ver mil carreras sobre mojado pero que la exhibición ya la había visto. Sin embargo el sábado descubrí el génesis de esa técnica. Con un kart de alquiler con el número 5 y con la bravura de un toro de lidia de la ganadería de Albarraseda (única ganadería con un toro indultado por su bravura en toda la historia de la Real Maestranza de Sevilla) se dedicó a enseñar el porqué los mejores tienen que pasar por allí y, a ser posible, en mojado. Sus trazadas fueron impecables, verónica por aquí, derechazo por allá y para terminar un precioso pase de pecho. Ahora entiendo la lección de Aarón en A Pastoriza, el maestro lo tiene en casa. En cuanto vi el tema, la orden era clara: Pabliño, ponte detrás de Alejo y a seguirlo, aprende como va, hasta donde llega y como llega. Pablito tiro detrás de Alejo, el cual lo dejó pasar varias veces hasta que se dio cuenta que en ese momento empezaba su tiempo de profesor y accedió voluntariamente.


Antes del descanso de pocos minutos que hicimos para comer apareció el Gran Aarón, con sus muletas pero caminando. Fue un verdadero placer verlo de nuevo, pero sobre todo porque vimos al nuevo Aarón. El accidente le ha cambiado para mejor. Ya lo veremos. Compartimos unas pizzas y una tortilla que nos supo a gloria. Ya no sólo por el hambre, sino por la compañía y la fantástica enseñanza. Para rematarlo apareció Pacheco con una sorpresa para Pablito que le encantó… pronto tendremos noticias.


Lo siento, estoy enamorado de Serra. Lo que no entiendo es cómo no lo está el resto del mundo.