martes, 22 de septiembre de 2009

Los sueños, sueños son


No suelo incumplir mis promesas, pero en esta ocasión me ha costado actualizar, sobre todo por motivación, encontrar la inspiración para continuar con esta bonita historia que ya dura 3 años. Ahora son muchas las veces en las que me arrepiento de no haber terminado el Patineteteam mucho antes, cuando hubo preciosos y bonitos momentos que lo recomendaban. Pero seguramente el Patineteteam nunca deba de acabar, no al menos entre nosotros, en casa, ese espíritu que tenemos, esa inocencia, esas enseñanzas nunca deben de caer en saco roto. En algún momento, ¿porqué no hoy?, este blog se morirá, pero nosotros seguimos a ello, al patinetete…


Hace tiempo tenía una conversación telefónica con uno de los pocos, poquísimos pero interesantes, amigos que hemos hecho en estos años en este duro deporte del karting y hablábamos de la falta de honestidad, de la carencia de honradez, del poco valor de la palabra, en definitiva, de los escasos valores humanos que tenemos los adultos involucrados en este deporte y que en definitiva son los que inculcamos a nuestros niños, a nuestros hijos. Los niños son los que nos dan lecciones en cada entrenamiento, en cada carrera con sus comportamientos con sus compañeros y rivales.


Han pasado ya cinco meses desde la última actualización y han sucedido infinidad de cosas: Pablito yo creo que ya no es Pablito, sino Pablo. Ha crecido físicamente y ha dejado de ser ese niño pequeño e inocente que nos encandilaba con su melena corriendo por los circuitos de Galicia, descubriendo una etapa de aventuras en su vida, de experiencias que será difícil que perduren en el tiempo. Pablito, Pablo, ha ido creciendo y ha ido madurando sin terriblemente. Probablemente, sin darnos cuenta, se ha cumplido uno de nuestros objetivos para este año. Cuando planificamos esta durísima temporada de destierro, sabíamos que uno de los beneficios para Pablito, Pablo, sería el de tener que madurar como piloto, pues tendría que competir en inferioridad de condiciones con respecto a la mayoría de sus rivales en la pista al desconocer los circuitos. Esto le ha obligado a trabajar como nunca, a centrarse y a desarrollar su capacidad de piloto como nunca. Así nos ha deleitado con carreras y momentos impecables e inolvidables, con actuaciones de gran mérito que, como siempre, nos ha hecho terminar cada carrera con una gran sonrisa en la boca. Como en los viejos tiempos. Como somos vitales y disfrutamos con lo que hacemos, en el fondo nos alegramos de tener que ir a correr hasta el fin del mundo, así el viaje de vuelta a casa lo disfrutamos durante más tiempo y podemos compartir y saborear la experiencia tan enriquecedora que nos ha unido como familia. Nos ha unido a la familia Torres Pérez y a la familia Hobby Kart en uno, en la experiencia de la temporada 2009.


Lo más importante es que su maduración como niño está siendo impresionante y a pesar del nivel de exigencia que le marcamos tanto la madre como yo, Pablito, Pablo se porta muy bien. Es generoso, obediente y cariñoso, aunque a veces le tengamos que ir corrigiendo, en general su comportamiento es excepcional. Este verano hizo la primera comunión y tuvo un par de detalles que a su madre y a mi nos hizo estar muy orgulloso de él.


Me apetecía mucho reconciliarme con nuestro patinete, sobre todo después de la cantidad de acontecimientos que nos han sucedido, pero el de este fin de semana fue mágico, como casi todos los que tenemos con los niños. Teníamos previsto acercarnos hasta el circuito de Mosteiro para entrenar un poco y de paso ir despidiéndonos ya de ese maravilloso trazado. La cuestión es que amaneció lloviendo a mares y decidimos, junto a unos buenos amigos, acercarnos hasta el indoor de Santa Comba. La idea era pasar la tarde charlando y los niños, incluido mi ahijado Álvaro, que jugasen por allí y a lo que surgiese. El caso es que Nico se empeñó, ya lleva tiempo, en subir él sólo a uno de los karts de alquiler. Después de la paciente clase de Camariñas, Nico empezó a su ritmo a darse unas vueltecitas por el karting, con sus acelerones suaves y sus frenadas suaves. Iba feliz, tres años siguiendo desde el paraíso hasta el infierno a su hermano y, ¡por fin!, él tenía su oportunidad. Después de tantos Crono Motor leídos, de tantas horas de entrenamiento en su imaginación, de probarse el casco mil y una veces para ver que no cambia de forma y tamaño, de ponerse el primer mono de Pablito, Pablo, remangado por la mitad, llegó su momento, su sueño hecho realidad. De todas formas estaba un poco intranquilo porque su sueño de verdad era subirse en su “kart rojo de santa pomba”, el kart de Brais. Ese es de carreras, y más desde que José Manuel le metió mano al motor estropeado y dejó un misil tierra - tierra con un motor Honda de 200cc que corría que carallo. Nico sufrió un poco, pero en cuanto se le escapó el gas en una curva y derrapó… se empezó a reír sin parar y no paraba de decir que había derrapado. La cara cuando se bajó del coche era el mejor reflejo de la felicidad de un niño. Nunca se me olvidará esa carita, pero había que haber visto la mía, seguro… De la de la madre, mejor ni hablar, ya se la juró a José Manuel para cuando aparezca por allí Fabián. Pero Nico era feliz. Sin duda.


Hace tiempo estuvimos en la segunda prueba del Campeonato de Castilla y León, en el pueblecito de Vidanes, cerca de Cistierna. Allí llegábamos a un circuito nuevo con nuestra premisa de seguir avanzando en la formación técnica – humana de Pablito. Y Pablito nos volvió a demostrar su alto nivel como persona y como piloto. El viernes por la tarde decidí irlos a recoger al colegio, tanto a Pablo como a Nico, para irnos pronto hacia León y dormir cerca del circuito para no tener que pegarles un madrugón de 6 de la mañana el domingo. Cuando se subieron al coche tuvimos uno de esos momentos padre – hijos que hacen que se te ponga la piel de gallina y veas que las cosas no van mal encaminadas. Pablo sacó el tema de los sueños, pero no de los de dormir, sino de los de la ilusión. Me preguntaba lo siguiente…

Pablo: Papá, los sueños, ¿verdad que se hacen re
alidad si luchas por ellos?
Yo: Claro, si te apetece mucho una cosa y luchas por ella, puedes conseguirla. ¿Qué sueño tienes?

Pablo: No, ninguno…, hoy soñé lo que quería ser de mayor…
Yo: ¡Ah!, ¿sí? Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

Pablo: (en seguida, sin pensarlo) ¡Yo quiero ser buena persona!
Yo: ¡Qué bueno Pablo!, eso es un gran deseo. Y tú Nico, ¿qué sueño tienes?
Nico: Yo no tengo sueño, yo he dormido bien… (carcajada general)
Yo: Bueno Nico, ¿qué quieres ser de mayor?

Nico: ¿Yo? ¡Yo quiero ser como Pablo!

Y yo también.

P.B. Por cierto, no prometo, pero me gustaría reanudar mi continuidad en este blog. Ahora que nos hemos quedado solitos creo que podré volver a lo que me gusta, escribir de nuestros sentimientos. ¡Ah!, y bienvenida a Patineteteam, Mayra.

5 comentarios:

Lopo dijo...

Eu de maior quero ser... ¡Nico!

Jon Valle-Iturriaga Albors dijo...

Comparto contigo Maranello, aficción y sueños y claro, como no, nervios, y las cosas que no salen, los tiempos que no llegan.
Que tangas mucha suerte.
Pásate por mi blog y verás las muchas cosas que compartimos.
http://pulguitaatodogas.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Hola,
Soy la madre de Jon del Valle.
Acabo de leer tu blog y comprendo mas allá de las palabras....
En este duro deporte se obtienen muchas satisfacciones pero en el camino se conoce la angustia, las lágrimas y el dolor. Pero la relación con nuestros hijos se fortalece, se hace mas sólida y de mejor calidad.
Tengo ilusión por conoceros en algún circuito... quizá algún día.
Saludos!

paulinha dijo...

yo de mallor no se lo que quiero ser pero estoy seguro que me gustaria parecerme a vosotros

Pablo dijo...

Pablo, tienes que retomar este blog, es la caña..... bueno, lo mejor Pablito y Nico.
Un abrazo campeón!!!!