La dinámica en la que ya estamos metidos nos hace no tener tiempo para actualizar el patineteteam. A mi me da pena no tener más comunicación con este blog, pero también es algo que tenía asimilado. También es cierto que no siempre es fácil encontrar el momento para sentarse a escribir, o la motivación a cerca de qué contar, pero es cierto que los momentos que he pasado, y que paso, con este blog, son únicos.
Pablo se está haciendo mayor a pasos agigantados. Muchas veces su madre y yo comentamos que ya se nos ha escapado, que ha dejado de ser ese niño pequeño que nos encantaba que fuese. Ha madurado corporalmente, desarrollándose poco a poco, hasta tener en estos momentos un cuerpo fuerte y ya casi pre-adolescente. Come como nunca y hace tanto deporte como siempre. Pablito hace, además de karting, fútbol, hockey sobre patines y natación. Y lo mejor es que quiere hacerlo todo… y más que pudiese.
Lo curioso es que también ha madurado mucho como niño, como persona, en sus pensamientos y en sus comportamientos. Y aunque nos gustaría que siguiese siendo niño toda la vida, nos alegra ver como progresa, como se hace mayor.

Cada vez cuesta más sentarse aquí delante y transmitir nuestros sentimientos. Prácticamente sólo la insistencia de algunos patineteteros me hace ya renovar, o al menos renovar de vez en cuando. También es cierto que a menudo me llegan ánimos por medio del correo – e de gente completamente desconocida para mi que me dice lo que le gusta el blog, me dan ánimos para “el chavalín”, incondicionales que me “exigen” la renovación ya que se conectan diariamente y no ven nada nuevo. Gente que tiene ganas de leer nuestras aventuras, que quieren compartir nuestros viajes, nuestras carreras, nuestras bromas y nuestras penurias. Gente que nos conoce personalmente o que nos conoce a través del blog, que les gusta conocer nuestras historias, que les gusta ver como nos lo montamos en este mundillo. Por este motivo es difícil que el Patineteteam muera, es complicado. Al menos el espíritu quedará ahí y habrá impregnado algo a algún lector. Al menos espero que se den cuenta de qué es Patineteteam, que nuestro único pecado es intentar (al final siempre lo conseguimos por más que nos quieran amargar la existencia) divertirnos sanamente, y si de paso arañamos algún resultado decente… ¡perfecto! Me quedo con todos esos desconocidos (y algunos conocidos, por supuesto) que comparten 5 minutos de vez en cuando con nosotros y nuestras ilusiones.
Sobre todo las ilusiones de Pablito. Él, quiera o no, es el culpable de todo esto, aunque no será una factura que le pase, evidentemente. Por disfrutar cada momento: como cuando vio su mono nuevo y los ojos se le saltaron de la alegría, o como cuando se ve en una foto con el FA del año pasado, o como cuando ve la DTM y dice… “ahí es donde me gustaría correr a mi”, o como cuando vio que había hecho la pole en Ourense: Pablito no va rápido en estos momentos por chasis, ni por motores con encendidos estratosféricos como anda diciendo la gente por ahí. Pablito en estos momentos está encima de la ola, con su moral a tope porqué empieza a creer en él mismo y se da cuenta que puede ir tan rápido como los demás. Se ha dado cuenta que en estos momentos es él el que lleva al kart, no el kart a él, que puede hacer con él lo que se le antoje, ponerlo del derecho o del revés, buscar esa décima más o seguir derrapando para pasárselo bien. Hay que ser un poco honesto y respetuoso con los rivales, e igual que se gana, hay que saber perder. Pablito en Ourense hizo la pole porque salió a la pista sin ningún tipo de presión, había trabajado mucho durante todo el año y se sacó el miedo que le tenía a esa pista de encima. Además, fue tan listo que rodó todo el rato pegado al pontón trasero de Brais, por lo que la pole sería para uno o para otro. En las carreras, se durmió en la salida de la primera, pero el resto fue perfecto, sin un solo fallo y tirando a tope desde el principio. Además, si a esto le añadimos el perfecto trabajo en la puesta a punto del equipo Hobby Kart, pues ahí queda todo dicho. Cuando hemos visto que alguien ha hecho una gran carrera, siempre lo hemos felicitado: Brais en Outeiro, Javier en Outeiro 2, Manuel Pérez en A Magdalena, Josito en A Magdalena, etc. Nunca hemos dicho que si esto o lo otro. Pero no ya nosotros, yo me quedo con Pablito y su actitud: el otro día le recordaba al papá de Brais la actitud que tuvieron los dos en Mosteiro el año pasado peleando por el 4º puesto y cómo se felicitaron y se dieron la mano en la pista por ello.

De mi, digan lo que quieran (al menos díganmelo a mi, eso sí), pero a mi Pablito, por favor déjenlo en paz, que es un niño de 8 años que sólo quiere pasarlo bien. Lo que más me jode es que ya lo llevo pidiendo muchas veces y ya cansa. Sólo un detalle, nunca creo que mi hijo gane una carrera y mucho menos un campeonato, pero no por eso estaré frustrado. Nuestro objetivo es divertirnos y aprender, nada más. El cariño que nos tenemos y que nos demostramos día a día, no tiene nada que ver con las carreras. Ese lo traemos de casa puesto, que viene con nosotros.
(Menos mal que no me apetecía escribir...)